Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 302, seguimos la perseverancia del pueblo de Israel en 2 Macabeos 5, afrontando los desafíos con fe. Eclesiástico 50-51 nos instruye sobre el honor y la virtud, mientras que Proverbios 24:17-20 advierte contra la envidia y el orgullo, animando a confiar en la justicia divina.

1. Por esta época, Antíoco preparaba una segunda expedición a Egipto.

2. Sucedió que durante cerca de cuarenta días aparecieron en toda la ciudad, corriendo por los aires, jinetes vestidos de oro, tropas armadas y formadas en escuadrones, espadas desenvainadas,

3. escuadrones de caballería en orden de batalla, ataques y cargas de una y otra parte, movimientos de escudos, muchas lanzas, flechas, lanzazos, resplandor de armaduras y corazas de toda clase.

4. Todos suplicaban que aquellas apariciones anunciaran algo bueno.

5. Al correrse el falso rumor de que Antíoco había muerto, Jasón, reuniendo unos diez mil hombres, asaltó de improviso la ciudad. Se defendieron desde las murallas, pero una vez tomadas éstas, toda la ciudad cayó en manos de Jasón, mientras que Menelao se refugió en la fortaleza.

6. Jasón hizo una cruel matanza de sus conciudadanos, sin darse cuenta que las victorias contra los de su propia nación son la mayor derrota; creía triunfar sobre enemigos cuando, en realidad, eran los de su pueblo.

7. Pero no pudo mantenerse en el poder y, sin haber logrado otra cosa que su propia vergüenza, tuvo que huir de nuevo a la tierra de Ammán.

8. Por último, tuvo un final desastroso; acusado ante Aretas, rey de los árabes, huyendo de ciudad en ciudad, perseguido por todos, despreciado como renegado de las leyes y odiado como verdugo de la patria y de sus conciudadanos, fue desterrado a Egipto.

9. Y él, que había desterrado de la patria a muchos, murió en el destierro, pues fue hasta Lacedemonia buscando allí protección por razón del parentesco que esa gente tiene con nuestro pueblo.

10. El, que había privado de sepultura a tantos, murió sin que nadie llorase por él; no recibió honras fúnebres ni tuvo un lugar en el sepulcro de sus padres.

11. Cuando esos sucesos llegaron a noticia del rey, pensó que toda Judea se había sublevado. Se puso furioso y, saliendo de Egipto, vino a tomar Jerusalén por las armas.

12. Mandó a sus soldados que matasen sin compasión a cuantos encontraran y degollaran también a todos los que se refugiaran en sus casas.

13. Perecieron jóvenes y viejos; fueron asesinados hombres, mujeres y niños y pasaron por la espada tanto a niños de pecho como a muchachos.

14. En sólo tres días hubo ochenta mil víctimas; cuarenta mil perecieron en la matanza y otros tantos fueron vendidos como esclavos.

15. No contento con esto, Antíoco se atrevió a entrar en el Templo más santo de toda la tierra, guiado por Menelao, el traidor a las leyes y a la patria.

16. Con sus manos manchadas tomó los vasos sagrados y arrebató con sus manos profanas los objetos que otros reyes habían regalado para gloria y honor del Templo.

17. Pero, al actuar Antíoco en forma tan insolente, no sabía que el Señor lo dejaba profanar su Templo para castigar a los habitantes de la ciudad, porque sus pecados lo habían hecho enojarse.

18. Pues, si la ciudad no hubiera sido tan pecadora, Antíoco habría sido flagelado apenas entró, como lo fue Heliodoro, enviado por Seleuco para robar el tesoro; también él se habría arrepentido de su osadía.

19. Pero no había escogido Dios al pueblo para el Templo, sino el Templo para la nación.

20. Por esto, también el Templo ha participado de las desgracias de la nación, así como después participó de su restauración, y tras haber sido abandonado en el tiempo de la ira de Dios, de nuevo fue restablecido en su gloria cuando se apaciguó el Señor Altísimo.

21. Antíoco, llevando consigo mil ochocientos talentos que había robado del Templo, partió rápidamente para Antioquía, tan orgulloso que se hubiera creído capaz de navegar por tierra y andar a pie por el mar.

22. Al marchar, dejó ministros suyos para reprimir a nuestra raza. En Jerusalén, a Filipo, de origen frigio y de modales más bárbaros que el que lo había puesto. En Garizim, a Andrónico, y a éstos hay que añadir a Menelao, que los ganaba por su odio a sus conciudadanos;

23. sí, este hombre tenía odio enorme a sus hermanos judíos.

24. Además Antíoco envió a Apolonio, con un ejército de veintidós mil soldados, con orden de degollar a todos los hombres de edad adulta y de vender a las mujeres y los niños.

25. Llegando a Jerusalén, simulando paz, esperó hasta el día sagrado del sábado. Entonces sorprendió a los judíos en su descanso. Ordenó a sus ayudantes que hicieran un desfile militar,

26. y mató a todos los que habían ido a ver el espectáculo. Recorriendo las calles, los soldados mataron una gran muchedumbre.

27. Judas Macabeo, sin embargo, y con él otros diez, se habían retirado al desierto, aceptando compartir la vida de los animales salvajes. Allí se alimentaban con puras legumbres, pues no querían comer carnes impuras.

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Capítulo 50

1. Hablemos también del Sumo Sacerdote Simón, hijo de Onías. Durante su vida reparó la Casa del Señor, en su tiempo se reparó el Santuario.

2. Puso los cimientos de la segunda muralla y rodeó el Santuario con una fortificación.

3. También en su tiempo se cavó el depósito para el agua, un estanque tan grande como el mar.

4. En previsión de nuevas desgracias para su pueblo, fortificó la ciudad contra un eventual asalto.

5. ¡Qué majestuoso se veía cuando salía de detrás del velo del Templo, rodeado de su pueblo!

6. Era como la estrella matutina en medio de las nubes, como la luna llena en toda su plenitud;

7. como el sol que ilumina el Templo del Altísimo, como el arco iris cuya luz transfigura las nubes;

8. como el rosal en flor en primavera, como el lirio junto a la fuente, como ramas de un árbol oloroso en verano,

9. como el fuego y el aroma del incensario, como un vaso de oro macizo adornado con toda clase de piedras preciosas,

10. como olivo cargado de frutos, como el ciprés que se alza hasta las nubes.

11. Así era Simón cuando subía al santo altar de los sacrificios, revestido con su túnica de fiesta y con sus preciosos ornamentos; su gloria centelleaba en el recinto del Santuario.

12. De pie junto al brasero del altar, recibía de manos de los sacerdotes las carnes sacrificadas: sus hermanos formaban una corona a su alrededor como el follaje de los cedros del Líbano, o hacían un círculo en torno a él como troncos de palmeras.

13. Entonces todos los hijos de Aarón, revestidos de sus ornamentos, iban a ponerse frente a la asamblea de Israel, llevando en sus manos la ofrenda del Señor.

14. Simón ejecutaba en el altar los ritos litúrgicos y presentaba con gran dignidad la ofrenda al Altísimo, al Todopoderoso.

15. Tomando la copa de vino, dejaba que corriera suavemnte el jugo de la uva al pie del altar, como perfume agradable para el Altísimo, el Rey del universo.

16. Entonces los hijos de Aarón lanzaban gritos de aclamación, tocaban las trompetas de plata forjada y hacían oír su sonido poderoso, como para llamar la atención del Altísimo.

17. El pueblo entero de un solo golpe se echaba de bruces en el suelo: adoraban al Señor, al Todopoderoso, al Dios Altísimo.

18. Los cantores lo alababan a voz en cuello: era una inmensa y dulce armonía.

19. El pueblo suplicaba al Señor Altísimo y se mantenía en oración delante del Misericordioso, hasta que se acababa el homenaje al Señor y se terminaba la liturgia.

20. Entonces bajaba del altar y extendía sus manos sobre la asamblea de los hijos de Israel: bendecía con sus labios al Señor y pronunciaba con toda solemnidad su Nombre.

21. Y el pueblo se prosternaba de nuevo para recibir la bendición del Altísimo.

22. ¡Y ahora bendigan al Dios del Universo que hace en todas partes grandes cosas! Desde que nacemos nos hace vivir, y nos trata siempre con misericordia.

23. ¡Que nos dé la alegría de corazón, que tengamos la paz en nuestros días, que Israel goce de ella hasta el fin de los tiempos!

24. ¡Que el Señor mantenga su benevolencia con nosotros, y que nos libre a lo largo de nuestros días!

25. ¡Hay dos naciones que me exasperan y una tercera que ni siquiera merece llamarse de tal.

26. Son los que moran en la montaña de Seir, los Filisteos, y también ese estúpido pueblo que vive en Siquem!

27. Jesús, hijo de Sirac, hijo de Eleazar de Jerusalén, fue quien puso en este libro tanta enseñanza y tanto saber; vertió en él toda la sabiduría que llevaba en su interior.

28. ¡Feliz el que lo lea continuamente! Si le presta atención, se hará sabio; si lo pone en práctica, se sentirá lo bastante fuerte en cualquier circunstancia, porque la luz del Señor iluminará su camino.

Capítulo 51

1. Quiero glorificarte, mi Señor y mi Rey,te bendeciré, oh Dios, mi Salvador,y daré gracias a tu nombre.

2. Porque te has hecho mi protector, mi apoyoyy no has permitido que se pierda mi cuerpoqque fuera presa de las calumnias,dde las argucias de los mentirosos¡¡Cuando estaba frente a mis acusadoresttú me acompañaste y me libraste

3. ¡Grande es tu misericordia, grande es tu Nombremme arrancaste de las fauces listas para devorarmedde las manos de los que querían quitarme la vidamme salvaste de múltiples pruebas

4. de las llamas sofocantes que me rodeabanyy no me quemé en medio del fuego

5. Me rescataste de la Morada de abajyy también de la lengua impura y mentirosa

6. cuando con sus calumnias me acusaban ante el ReyEEstaba yo al borde de la tumbayy mi vida oscilaba hacia la muerte

7. ¡Me rodeaban, pero nadie me ayudaba¡¡Buscaba un socorro humano, pero en vano

8. Me acordé, Señor, de tu misericordiadde tus intervenciones en el pasadoppues tú libras a los que en ti se apoyayy los salvas de manos del adversario

9. Y elevé de la tierra mi súplicalllamé a Dios de las puestas de la muerte

10. Invoqué al Señor, Padre de mi SeñorNNo me abandones en estos días de angustiaccuando festejan el verme sin socorroCContinuamente alabaré tu Nombryy te agradeceré por medio de himnos

11. Mi oración fue escuchadamme salvaste de la ruinayy me libraste de esta hora fatal

12. Por eso quiero darte gracias y cantartebbendeciré el Nombre del Señor.

13. Desde que era joven, antes de todos mis viajes, resueltamente he pedido en mi oración la sabiduría.

14. Me quedaba frente al Santuario para pedirla, y hasta el final la buscaré.

15. En ella hallé mi alegría: venía como flor de un racimo que madura. Avancé en mi camino sin desviarme, y seguí sus huellas desde mi juventud.

16. Apenas empecé a ponerle atención, se me concedió, y encontré en ella toda una doctrina. ¡Cuánto no progresé gracias a ella! Quiero rendirle gloria al que me la dio.

18. Me había decidido a ponerla en práctica, busqué ardientemente el bien y no me he arrepentido de ello.

19. Me hizo soportar duros combates, pues me esforcé por cumplir toda la Ley. Levantaba mis manos hacia el cielo, deplorando mis insuficiencias al respecto.

20. Me volví a ella con toda mi alma, y la encontré a fuerza de purificación. Por lo demás, fue debido a ella que, desde el comienzo, fui amo de mi corazón: ahora no me abandonará jamás.

21. El deseo de adquirirla me dominaba totalmente, y al final conseguí la parte mejor.

22. El Señor me recompensó con el don de la palabra: así seré capaz de alabarle.

23. ¡Acérquense, ustedes que no saben, vengan a pasar un tiempo en la escuela de la sabiduría!

24. ¿Por qué dicen que la sabiduría no es para ustedes, siendo que están sedientos de ella?

25. Les declaro con toda convicción: ¡Adquiéranla, y sin pagar nada!

26. ¡Doblen su cuello para que reciban su yugo, y obtendrán la instrucción! Salgan a su encuentro, que ya está cerca.

27. Abran los ojos y veanque he penado poco para llegar a un tal descanso.

28. Para pagar su instrucción no sería suficiente un montón de plata; con ella, en cambio, tendrán oro en abundancia.

29. Alégrense pues de la misericordia del Señor, no tengan vergüenza de alabarlo.

30. Terminen el trabajo de ustedes antes que suene la hora, y cuando sea el tiempo, el Señor los recompensará.

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17. No te regocijes porque cae tu enemigo, que tu corazón no se alegre porque tropezó;

18. Yavé podría molestarse y revertir su cólera sobre ti.

19. No te preocupes por los que hacen el mal, no envidies a los impíos,

20. porque el mal no tiene porvenir y la lámpara de los impíos se apagará.

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"Quando a videira se separa da estaca que a sustenta, cai e apodrece." São Padre Pio de Pietrelcina