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En el día 104, Juan 16-18 nos lleva a las instrucciones finales de Jesús a los discípulos, la oración del sumo sacerdote y su arresto. Proverbios 6:20-24 enfatiza la importancia de obedecer y mantener las enseñanzas de los padres, fortaleciendo así el camino de la sabiduría y la protección divina.
1. Les hablo de todo esto para que no se vayan a tambalear.
2. Serán expulsados de las comunidades judías; más aún, se acerca el tiempo en que cualquiera que los mate pensará que está sirviendo a Dios.
3. Y actuarán así porque no conocen ni al Padre ni a mí.
4. Se lo advierto de antemano, para que cuando llegue la hora, recuerden que se lo había dicho. No les hablé de esto al principio porque estaba con ustedes.
5. Pero ahora me voy donde Aquel que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta adónde voy.
6. Se han llenado de tristeza al oír lo que les dije,
7. pero es verdad lo que les digo: les conviene que yo me vaya, porque mientras yo no me vaya, el Protector no vendrá a ustedes. Yo me voy, y es para enviarselo.
8. Cuando venga él, rebatirá al mundo en lo que toca al pecado, al camino de justicia y al juicio.
9. ¿Qué pecado? Que no creyeron en mí.
10. ¿Qué camino de justicia? Mi partida hacia el Padre mientras ustedes ya no me vean.
11. ¿Qué juicio? El del gobernador de este mundo: ya ha sido condenado.
12. Aún tengo muchas cosas que decirles, pero es demasiado para ustedes por ahora.
13. Y cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, los guiará en todos los caminos de la verdad. El no viene con un mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó y les anunciará lo que ha de venir.
14. El tomará de lo mío para revelárselo a ustedes, y yo seré glorificado por él.
15. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso les he dicho que tomará de lo mío para revelárselo a ustedes.»
16. «Dentro de poco ya no me verán, pero después de otro poco me volverán a ver.»
17. Algunos discípulos se preguntaban: «¿Qué querrá decir con eso: "Dentro de poco ya no me verán y después de otro poco me volverán a ver"? ¿Y qué significa: "Me voy al Padre"?»
18. Y se preguntaban: «¿A qué se refiere ese "dentro de poco"? No entendemos lo que quiere decir.»
19. Jesús se dio cuenta de que querían preguntarle y les dijo: «Ustedes andan discutiendo sobre lo que les dije: Dentro de poco tiempo no me verán y después de otro poco me volverán a ver.
20. En verdad les digo que llorarán y se lamentarán, mientras que el mundo se alegrará. Ustedes estarán apenados, pero su tristeza se convertirá en gozo.
21. La mujer se siente afligida cuando está para dar a luz, porque le llega la hora del dolor. Pero después que ha nacido la criatura, se olvida de las angustias por su alegría tan grande; piensen: ¡un ser humano ha venido al mundo!
22. Así también ustedes ahora sienten tristeza, pero yo los volveré a ver y su corazón se llenará de alegría, y nadie les podrá arrebatar ese gozo.
23. Cuando llegue ese día ya no tendrán que preguntarme nada. En verdad les digo que todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, se lo concederá.
24. Hasta ahora no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, así conocerán el gozo completo.
25. Hasta ahora los he instruido por medio de comparaciones. Pero está llegando la hora en que ya no los instruiré con comparaciones, sino que les hablaré claramente del Padre.
26. Ese día ustedes pedirán en mi Nombre, y no será necesario que yo los recomiende ante el Padre,
27. pues el Padre mismo los ama, porque ustedes me aman a mí y creen que salí de Dios.
28. Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre.»
29. Los discípulos le dijeron: «Ahora sí que hablas con claridad, sin usar parábolas.
30. Ahora vemos que lo sabes todo y no hay por qué hacerte preguntas. Ahora creemos que saliste de Dios.»
31. Jesús les respondió: «¿Ustedes dicen que creen?
32. Está llegando la hora, y ya ha llegado, en que se dispersarán cada uno por su lado y me dejarán solo. Aunque no estoy solo, pues el Padre está conmigo.
33. Les he hablado de estas cosas para que tengan paz en mí. Ustedes encontrarán la persecución en el mundo. Pero, ánimo, yo he vencido al mundo.»
1. Dicho esto, Jesús elevó los ojos al cielo y exclamó: «Padre, ha llegado la hora: ¡glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te dé gloria a ti!
2. Yú le diste poder sobre todos los mortales, y quieres que comunique la vida eterna a todos aquellos que le encomendaste.
3. Y ésta es la vida eterna: conocerte a ti, único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesus, el Cristo.
4. Yo te he glorificado en la tierra y he terminado la obra que me habías encomendado.
5. Ahora, Padre, dame junto a ti la misma Gloria que tenía a tu lado antes que comenzara el mundo.
6. He manifestado tu Nombre a los hombres: hablo de los que me diste, tomándolos del mundo. Eran tuyos, y tú me los diste y han guardado tu Palabra.
7. Ahora reconocen que todo aquello que me has dado viene de ti.
8. El mensaje que recibí se lo he entregado y ellos lo han recibido, y reconocen de verdad que yo he salido de ti y creen que tú me has enviado.
9. Yo ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que son tuyos y que tú me diste
10. -pues todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo mío-; yo ya he sido glorificado a través de ellos.
11. Yo ya no estoy más en el mundo, pero ellos se quedan en el mundo, mientras yo vuelvo a ti. Padre Santo, guárdalos en ese Nombre tuyo que a mí me diste, para que sean uno como nosotros.
12. Cuando estaba con ellos, yo los cuidaba en tu Nombre, pues tú me los habías encomendado, y ninguno de ellos se perdió, excepto el que llevaba en sí la perdición, pues en esto había de cumplirse la Escritura.
13. Pero ahora que voy a ti, y estando todavía en el mundo, digo estas cosas para que tengan en ellos la plenitud de mi alegría.
14. Yo les he dado tu mensaje, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo como tampoco yo soy del mundo.
15. No te pido que los saques del mundo, sino que los defiendas del Maligno.
16. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
17. Conságralos mediante la verdad: tu palabra es verdad.
18. Así como tú me has enviado al mundo, así yo también los envío al mundo,
19. y por ellos ofrezco el sacrificio, para que también ellos sean consagrados en la verdad.
20. No ruego sólo por éstos, sino también por todos aquellos que creerán en mí por su palabra.
21. Que todos sean uno como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
22. Yo les he dado la Gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno:
23. yo en ellos y tú en mí. Así alcanzarán la perfección en la unidad, y el mundo conocerá que tú me has enviado y que yo los he amado a ellos como tú me amas a mí.
24. Padre, ya que me los has dado, quiero que estén conmigo donde yo estoy y que contemplen la Gloria que tú ya me das, porque me amabas antes que comenzara el mundo.
25. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocía, y éstos a su vez han conocido que tú me has enviado.
26. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amas esté en ellos y también yo esté en ellos.»
1. Cuando terminó de hablar, Jesús pasó con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón. Había allí un huerto, y Jesús entró en él con sus discípulos.
2. Judas, el que lo entregaba, conocía también ese lugar, pues Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos.
3. Judas hizo de guía a los soldados romanos y a los guardias enviados por los jefes de los sacerdotes y los fariseos, que llegaron allí con linternas, antorchas y armas.
4. Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelantó y les dijo: «¿A quién buscan?»
5. Contestaron: «A Jesús el Nazoreo.» Jesús dijo: «Yo soy.» Y Judas, que lo entregaba, estaba allí con ellos.
6. Cuando Jesús les dijo: «Yo soy», retrocedieron y cayeron al suelo.
7. Les preguntó de nuevo: «¿A quién buscan?» Dijeron: «A Jesús el Nazoreo.»
8. Jesús les respondió: «Ya les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen que éstos se vayan.»
9. Así se cumplía lo que Jesús había dicho: «No he perdido a ninguno de los que tú me diste.»
10. Simón Pedro tenía una espada, la sacó e hirió a Malco, siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha.
11. Jesús dijo a Pedro: «Coloca la espada en su lugar. ¿Acaso no voy a beber la copa que el Padre me ha dado?»
12. Entonces los soldados, con el comandante y los guardias de los judíos, prendieron a Jesús, lo ataron
13. y lo llevaron primero a casa de Anás. Este Anás era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año.
14. Caifás era el que había dicho a los judíos: «Es mejor que muera un solo hombre por el pueblo.»
15. Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Como este otro discípulo era conocido del sumo sacerdote, pudo entrar con Jesús en el patio de la casa del sumo sacerdote,
16. mientras que Pedro se quedó fuera, junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, y habló con la portera, que dejó entrar a Pedro.
17. La muchacha que atendía la puerta dijo a Pedro: «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre.» Pedro le respondió: «No lo soy».
18. Los sirvientes y los guardias tenían unas brasas encendidas y se calentaban, pues hacía frío. También Pedro estaba con ellos y se calentaba.
19. El sumo sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y su enseñanza. Jesús le contestó:
20. «Yo he hablado abiertamente al mundo. He enseñado constantemente en los lugares donde los judíos se reúnen, tanto en las sinagogas como en el Templo, y no he enseñado nada en secreto.
21. ¿Por qué me preguntas a mí? Interroga a los que escucharon lo que he dicho.»
22. Al oír esto, uno de los guardias que estaba allí le dio a Jesús una bofetada en la cara, diciendo: «¿Así contestas al sumo sacerdote?»
23. Jesús le dijo: «Si he respondido mal, demuestra dónde está el mal. Pero si he hablado correctamente, ¿por qué me golpeas?»
24. Al fin, Anás lo envió atado al sumo sacerdote Caifás.
25. Simón Pedro estaba calentándose al fuego en el patio, y le dijeron: «Seguramente tú también eres uno de sus discípulos.» El lo negó diciendo: «No lo soy.»
26. Entonces uno de los servidores del sumo sacerdote, pariente del hombre al que Pedro le había cortado la oreja, le dijo: «¿No te vi yo con él en el huerto?»
27. De nuevo Pedro lo negó y al instante cantó un gallo.
28. Llevaron a Jesús de la casa de Caifás al tribunal del gobernador romano. Los judíos no entraron para no quedar impuros, pues ese era un lugar pagano, y querían participar en la comida de la Pascua.
29. Entonces Pilato salió fuera, donde estaban ellos, y les dijo: «¿De qué acusan a este hombre?»
30. Le contestaron: «Si éste no fuera un malhechor, no lo habríamos traído ante ti.»
31. Pilato les dijo: «Tómenlo y júzguenlo según su ley.» Los judíos contestaron: «Nosotros no tenemos la facultad para aplicar la pena de muerte.»
32. Con esto se iba a cumplir la palabra de Jesús dando a entender qué tipo de muerte iba a sufrir.
33. Pilato volvió a entrar en el palacio, llamó a Jesús y le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?»
34. Jesús le contestó: «¿Viene de ti esta pregunta o repites lo que te han dicho otros de mí?»
35. Pilato respondió: «¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los jefes de los sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?»
36. Jesús contestó: «Mi realeza no procede de este mundo. Si fuera rey como los de este mundo, mis guardias habrían luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reinado no es de acá.»
37. Pilato le preguntó: «Entonces, ¿tú eres rey?» Jesús respondió: «Tú lo has dicho: yo soy Rey. Yo doy testimonio de la verdad, y para esto he nacido y he venido al mundo. Todo el que está del lado de la verdad escucha mi voz.»
38. Pilato dijo: «¿Y qué es la verdad?» Dicho esto, salió de nuevo donde estaban los judíos y les dijo: «Yo no encuentro ningún motivo para condenar a este hombre.
39. Pero aquí es costumbre que en la Pascua yo les devuelva a un prisionero: ¿quieren ustedes que ponga en libertad al Rey de los Judíos?»
40. Ellos empezaron a gritar: «¡A ése no! Suelta a Barrabás.» Barrabás era un bandido.
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20. Hijo mío, observa los consejos de tu padre, no rechaces la enseñanza de tu madre.
21. Mantenlos bien amarrados en tu corazón, cuélgalos de tu cuello.
22. Ellos guiarán tus pasos; en tu sueño velarán por ti y te aconsejarán apenas despiertes.
23. El mandamiento es una lámpara, la Ley, una luz; las correcciones te enseñan el camino de la vida.
24. Te protegerán de la mala mujer, de las palabras zalameras de la mujer de otro.
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"Quem te agita e te atormenta é o demônio. Quem te consola é Deus!" São Padre Pio de Pietrelcina