Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día nonagésimo noveno, Juan 1-3 presenta la encarnación de Cristo, el testimonio de Juan el Bautista y el comienzo del ministerio de Jesús, revelando su misión redentora. Proverbios 5:1-6 advierte sobre los peligros de la inmoralidad y ofrece guía para una vida sabia y recta.

Capítulo 1

1. En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios.

2. Ella estaba ante Dios en el principio.

3. Por Ella se hizo todo, y nada llegó a ser sin Ella. Lo que fue hecho

4. tenía vida en ella, y para los hombres la vida era luz.

5. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron

6. Vino un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan.

7. Vino para dar testimonio, como testigo de la luz, para que todos creyeran por él.

8. Aunque no fuera él la luz, le tocaba dar testimonio de la luz.

9. Ella era la luz verdadera, la luz que ilumina a todo hombre, y llegaba al mundo.

10. Ya estaba en el mundo, este mundo que se hizo por Ella, o por El, este mundo que no lo recibió.

11. Vino a su propia casa, y los suyos no lo recibieron;

12. pero a todos los que lo recibieron les dio capacidad para ser hijos de Dios. Al creer en su Nombre

13. han nacido, no de sangre alguna ni por ley de la carne, ni por voluntad de hombre, sino que han nacido de Dios.

14. Y la Palabra se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, y hemos visto su Gloria: la Gloria que recibe del Padre el Hijo único, en él todo era don amoroso y verdad.

15. Juan dio testimonio de él; dijo muy fuerte: «De él yo hablaba al decir: el que ha venido detrás de mí, ya está delante de mí, porque era antes que yo.»

16. De su plenitud hemos recibido todos, y cada don amoroso preparaba otro.

17. Por medio de Moisés hemos recibido la Ley, pero la verdad y el don amoroso nos llegó por medio de Jesucristo.

18. Nadie ha visto a Dios jamás, pero Dios-Hijo único nos lo dio a conocer; él está en el seno del Padre y nos lo dio a conocer.

19. Este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén para preguntarle: «¿Quién eres tú? »

20. Juan lo declaró y no ocultó la verdad: «Yo no soy el Mesías.»

21. Le preguntaron: «¿Quién eres, entonces? ¿Elías?» Contestó: «No lo soy.» Le dijeron: «¿Eres el Profeta?»

22. Contestó: «No.» Entonces le dijeron: «¿Quién eres, enconces? Pues tenemos que llevar una respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices de ti mismo?»

23. Juan contestó: «Yo soy, como dijo el profeta Isaías, la voz que grita en el desierto: Enderecen el camino del Señor.»

24. Los enviados eran del grupo de los fariseos,

25. y le hicieron otra pregunta: «¿Por qué bautizas entonces, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»

26. Les contestó Juan: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno a quien ustedes no conocen,

27. y aunque viene detrás de mí, yo no soy digno de soltarle la correa de su sandalia.»

28. Esto sucedió en Betabará, al otro lado del río Jordán, donde Juan bautizaba.

29. Al día siguiente Juan vio a Jesús que venía a su encuentro, y exclamó: «Ahí viene el Cordero de Dios, el que carga con el pecado del mundo.

30. De él yo hablaba al decir: Detrás de mí viene un hombre que ya está delante de mí, porque era antes que yo.

31. Yo no lo conocía, pero mi bautismo con agua y mi venida misma eran para él, para que se diera a conocer a Israel.»

32. Y Juan dio este testimonio: «He visto al Espíritu bajar del cielo como una paloma y quedarse sobre él.

33. Yo no lo conocía, pero Aquel que me envió a bautizar con agua, me dijo también: Verás al Espíritu bajar sobre aquél que ha de bautizar con el Espíritu Santo, y se quedará en él.

34. Sí, yo lo he visto; y declaro que éste es el Elegido de Dios.»

35. Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo en el mismo lugar con dos de sus discípulos.

36. Mientras Jesús pasaba, se fijó en él y dijo: «Ese es el Cordero de Dios.»

37. Los dos discípulos le oyeron decir esto y siguieron a Jesús.

38. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les preguntó: «¿Qué buscan?» Le contestaron: «Rabbí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»

39. Jesús les dijo: «Vengan y lo verán.» Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Eran como las cuatro de la tarde.

40. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que siguieron a Jesús por la palabra de Juan.

41. Encontró primero a su hermano Simón y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías» (que significa el Cristo).

42. Y se lo presentó a Jesús. Jesús miró fijamente a Simón y le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan, pero te llamarás Kefas» (que quiere decir Piedra).

43. Al día siguiente, Jesús resolvió partir hacia Galilea. Se encontró con Felipe y le dijo: «Sígueme.»

44. Felipe era de Betsaida, el pueblo de Andrés y de Pedro.

45. Felipe se encontró con Natanael y le dijo: «Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la Ley y también los profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret.»

46. Natanael le replicó: «¿Puede salir algo bueno de Nazaret?» Felipe le contestó: «Ven y verás. »

47. Cuando Jesús vio venir a Natanael, dijo de él: «Ahí viene un verdadero israelita: éste no sabría engañar.»

48. Natanael le preguntó: «¿Cómo me conoces?» Jesús le respondió: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas bajo la higuera, yo te vi.»

49. Natanael exclamó: «Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»

50. Jesús le dijo: «Tú crees porque te dije que te vi bajo la higuera. Pero verás cosas aun mayores que éstas.

51. En verdad les digo que ustedes verán los cielos abiertos y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre.»

Capítulo 2

1. Tres días más tarde se celebraba una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.

2. También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos.

3. Sucedió que se terminó el vino preparado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.»

4. Jesús le respondió: «Mujer, ¿por qué te metes en mis asuntos? Aún no ha llegado mi hora.»

5. Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.»

6. Había allí seis recipientes de piedra, de los que usan los judíos para sus purificaciones, de unos cien litros de capacidad cada uno.

7. Jesús dijo: «Llenen de agua esos recipientes.» Y los llenaron hasta el borde.

8. «Saquen ahora, les dijo, y llévenle al mayordomo.» Y ellos se lo llevaron.

9. Después de probar el agua convertida en vino, el mayordomo llamó al novio, pues no sabía de dónde provenía, a pesar de que lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua.

10. Y le dijo: «Todo el mundo sirve al principio el vino mejor, y cuando ya todos han bebido bastante, les dan el de menos calidad; pero tú has dejado el mejor vino para el final.»

11. Esta señal milagrosa fue la primera, y Jesús la hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

12. Jesús bajó después a Cafarnaún con su madre, sus hermanos y sus discípulos, y permanecieron allí solamente algunos días.

13. Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.

14. Encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas, sentados detrás de sus mesas.

15. Hizo un látigo con cuerdas y los echó a todos fuera del Templo junto con las ovejas y bueyes; derribó las mesas de los cambistas y desparramó el dinero por el suelo.

16. A los que vendían palomas les dijo: «Saquen eso de aquí y no conviertan la Casa de mi Padre en un mercado.»

17. Sus discípulos se acordaron de lo que dice la Escritura: «Me devora el celo por tu Casa.»

18. Los judíos intervinieron: «¿Qué señal milagrosa nos muestras para justificar lo que haces?»

19. Jesús respondió: «Destruyan este templo y yo lo reedificaré en tres días.»

20. Ellos contestaron: «Han demorado ya cuarenta y seis años en la construcción de este templo, y ¿tú piensas reconstruirlo en tres días?»

21. En realidad, Jesús hablaba de ese Templo que es su cuerpo.

22. Solamente cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de que lo había dicho y creyeron tanto en la Escritura como en lo que Jesús dijo.

23. Jesús se quedó en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, y muchos creyeron en él al ver las señales milagrosas que hacía. Pero Jesús no se fiaba de ellos, pues los conocía a todos

24. y no necesitaba pruebas sobre nadie, porque él conocía lo que había en la persona.

Capítulo 3

1. Entre los fariseos había un personaje judío llamado Nicodemo. Este fue de noche a ver a Jesús y le dijo:

2. «Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como maestro, porque nadie puede hacer señales milagrosas como las que tú haces, a no ser que Dios esté con él.»

3. Jesús le contestó: «En verdad te digo que nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo desde arriba.»

4. Nicodemo le dijo: «¿Cómo renacerá el hombre ya viejo? ¿Quién volverá al seno de su madre?»

5. Jesús le contestó: «En verdad te digo: El que no renace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.

6. Lo que nace de la carne es carne, y lo que nace del Espíritu es espíritu.

7. No te extrañes de que te haya dicho: Necesitan nacer de nuevo desde arriba.

8. El viento sopla donde quiere, y tú oyes su silbido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Lo mismo le sucede al que ha nacido del Espíritu.»

9. Nicodemo volvió a preguntarle: «¿Cómo puede ser eso?»

10. Respondió Jesús: «Tú eres maestro en Israel, y ¿no sabes estas cosas?

11. En verdad te digo que nosotros hablamos de lo que sabemos, y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.

12. Si ustedes no creen cuando les hablo de cosas de la tierra, ¿cómo van a creer si les hablo de cosas del Cielo?

13. Sin embargo, nadie ha subido al Cielo sino sólo el que ha bajado del Cielo, el Hijo del Hombre.

14. Recuerden la serpiente que Moisés hizo levantar en el desierto: así también tiene que ser levantado el Hijo del Hombre,

15. y entonces todo el que crea en él tendrá por él vida eterna.

16. ¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Unico, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

17. Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a él.

18. Para quien cree en él no hay juicio. En cambio, el que no cree ya se ha condenado, por el hecho de no creer en el Nombre del Hijo único de Dios.

19. Esto requiere un juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.

20. Pues el que obra el mal odia la luz y no va a la luz, no sea que sus obras malas sean descubiertas y condenadas.

21. Pero el que hace la verdad va a la luz, para que se vea que sus obras han sido hechas en Dios.»

22. Después de esto, Jesús se fue con sus discípulos al territorio de Judea. Allí estuvo con ellos y bautizaba.

23. Juan también estaba bautizando en Ainón, cerca de Salín, porque allí había mucha agua; la gente venía y se hacía bautizar.

24. (Esto ocurría antes de que Juan hubiera sido encarcelado).

25. Un día los discípulos de Juan tuvieron una discusión con un judío sobre la purificación espiritual.

26. Fueron donde Juan y le dijeron: «Maestro, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, y en cuyo favor tú hablaste, está ahora bautizando y todos se van a él.»

27. Juan respondió: «Nadie puede atribuirse más de lo que el Cielo le quiere dar.

28. Ustedes mismos son testigos de que yo dije: Yo no soy el Mesías, sino el que ha sido enviado delante de él.

29. Es el novio quien tiene a la novia; el amigo del novio está a su lado y hace lo que él le dice y se alegra con sólo oír la voz del novio. Por eso me alegro sin reservas.

30. Es necesario que él crezca y que yo disminuya.

31. El que viene de arriba está por encima de todos. El que viene de la tierra pertenece a la tierra y sus palabras son terrenales. El que viene del Cielo,

32. por más que dé testimonio de lo que allí ha visto y oído, nadie acepta su testimonio.

33. Pero aceptar su testimonio es como reconocer que Dios es veraz.

34. Aquel que Dios ha enviado habla las palabras de Dios, y Dios le da el Espíritu sin medida.

35. El Padre ama al Hijo y ha puesto todas las cosas en sus manos.

36. El que cree en el Hijo vive de vida eterna, pero el que se niega a creer en el Hijo se queda con el Dios que condena: nunca conocerá la vida.»

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año

1. Hijo mío, pon atención a mi sabiduría, oye bien mis palabras de advertencia.

2. Recuerda mis consejos y habla siempre a sabiendas.

3. Las lisonjas de la mujer infiel son dulces como la miel, sus palabras son más pegajosas que el aceite.

4. Pero el fin será más amargo que el ajenjo; es una espada afilada de doble filo.

5. Sus pies corren derecho a la muerte, sus pasos descienden a la tumba;

6. más que tomar el camino de la vida, ella sigue la senda que se desvía quién sabe a dónde.

Plan de lectura completo

Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año






"Mesmo a menor transgressão às leis de Deus será levada em conta." São Padre Pio de Pietrelcina