Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el trigésimo sexto día, celebramos la victoria y aprendemos sobre la dependencia divina. Éxodo 15-16 presenta el magnífico cántico de Moisés celebrando la victoria en el Mar Rojo, seguido de la provisión milagrosa de maná y codornices en el desierto, enseñando a Israel a confiar en Dios diariamente. Levítico 11 establece las leyes sobre los animales puros e inmundos, diferenciando a Israel de otras naciones y enseñando la santidad práctica. El Salmo 71 es una conmovedora oración de un anciano que clama por la protección divina y recuerda la fidelidad de Dios desde su juventud.

Capítulo 15

1. Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico a Yavé: «Cantaré a Yavé, que se hizo famoso; arrojó en el mar al caballo y su jinete.

2. ¡Yavé, mi fortaleza!, a él le cantaré, él fue mi salvación, él es mi Dios y lo alabaré, el Dios de mi padre, lo ensalzaré.

3. Yavé es un guerrero, Yavé es su nombre.

4. Los carros de Faraón y su ejército: ¡los precipitó en el mar! Los mejores de sus oficiales, ¡hundidos en el Mar Rojo!

5. Las aguas profundas los han sepultado, hasta el fondo cayeron como piedra.

6. Tu diestra, Yavé, de tremendo poder, tu diestra, Yavé, aplasta al enemigo.

7. Tu Gloria derriba a tus adversarios, despachas tu furor y los devora como paja.

8. Al soplo de tus narices retroceden las aguas, las olas se paran como murallas; los torbellinos cuajan en medio del mar.

9. Dijo el enemigo: «Los perseguiré y los alcanzaré, los tendré a merced, llevaré sus despojos; sacaré mi espada y mi mano los matará.»

10. Mandaste tu soplo y el mar los cubrió, y se hundieron como plomo en las aguas majestuosas.

11. Quién como Tú, Yavé, entre los dioses? ¿Quién como Tú, glorioso y santo, terrible en tus hazañas, autor de maravillas?

12. ¡Extiendes tu mano y se los traga la tierra!

13. Guiaste con amor al pueblo que rescataste, lo llevaste con poder a tu santa morada.

14. Lo oyeron los pueblos y se turbaron, se asustaron los filisteos;

15. los jefes de Edom vacilan y los generales de Moab se asustan, se angustian los pobladores de Canaán:

16. ¡pavor y espanto cayó sobre ellos! Diste golpes, y quedan mudos como piedra hasta que pase tu pueblo, Yavé, hasta que pase el pueblo que compraste.

17. Tú lo llevarás y lo plantarás en el monte que es tuyo, el lugar en que habitas, oh Yavé; el Santuario del Señor, obra de sus manos.

18. ¡Que Yavé reine eternamente!»

19. Como Faraón entrara en el mar, con sus carros y sus caballos, Yavé hizo volver sobre ellos las aguas del mar, mientras los israelitas pasaban en seco por medio del mar.

20. Entonces Miriam, la profetisa, hermana de Aarón, tomó en sus manos un instrumento, un pandero, y todas las mujeres la seguían con tímpanos, danzando en coro.

21. Y Miriam les entonaba las palabras: «Cantemos a Yavé, que se hizo famoso; arrojó en el mar al caballo y su jinete.»

22. Moisés hizo partir a los israelitas del Mar Rojo y fueron al desierto de Sur. Allí anduvieron tres días por el desierto sin encontrar agua.

23. Llegaron a Mará, pero no pudieron beber de sus aguas porque eran amargas. Por esto se llamó aquel lugar Mará, esto es, Amargura.

24. El pueblo murmuró contra Moisés, diciendo: «¿Qué beberemos?»

25. Y como Moisés invocara a Yavé, le enseñó cierto madero;Moisés lo echó en las aguas,y se endulzaron. Fue allí donde Yavé dio al pueblo sus decisiones y sus decretos. Allí lo puso a prueba,

26. y le dijo: «Si de veras escuchas a Yavé, tu Dios, y haces lo que es justo a sus ojos, dando oídos a sus mandatos y practicando sus normas, no descargaré sobre ti ninguna plaga de las que he descargado sobre los egipcios; porque yo soy Yavé, que te doy la salud.»

27. De allí pasaron a Elim, donde había doce manantiales de agua y setenta palmeras. Allí acamparon junto a las aguas.

Capítulo 16

1. Los israelitas se marcharon de Elim y llegaron al desierto de Sin, entre Elim y el Sinaí, el día quince del segundo mes después de la salida de Egipto.

2. Toda la comunidad de los israelitas empezó a murmurar contra Moisés y Aarón en el desierto.

3. Les decían: «¡Ojalá Yavé nos hubiera hecho morir en Egipto! Allí nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos pan en abundancia. Ustedes, en cambio, nos han traído a este desierto en que todo ese gentío morirá de hambre.»

4. Pero Yavé dijo a Moisés: «Ahora les hago llover pan del cielo; salga el pueblo y recoja lo que necesita para cada día. Y yo voy a probar si se ajusta o no a mi enseñanza...

5. El día sexto prepararán lo que les envíe, y será el doble de la ración diaria.»

6. Entonces Moisés y Aarón dijeron a toda la gente de Israel: «Esta tarde ustedes reconocerán que Yavé es el que los ha sacado de Egipto,

7. y por la mañana sus ojos verán la Gloria de Yavé. Yavé ha escuchado cuando ustedes murmuraron contra él. Pues sus quejas no se dirigían a nosotros, ¿qué somos nosotros?

8. Esta tarde, Yavé les dará carne para que coman, y por la mañana, pan a saciedad. Esa es la manera como les contestará porque le han criticado a él y no a nosotros. Pues nosotros, ¿qué somos?»

9. Moisés dijo a Aarón: «Di a todos los hijos de Israel: Vengan, preséntense a Yavé, porque ha oído las quejas de ustedes.»

10. Y mientras Aarón hablaba al pueblo, miraron hacia el desierto: la Gloria de Yavé se apareció en medio de la nube.

11. Yavé habló a Moisés diciendo:

12. «He oído las quejas de mi pueblo. Diles: por la tarde comerán carne y por la mañana se saciarán de pan; así sabrán que yo soy Yavé, el Dios de ustedes.»

13. Aquella misma tarde llegaron codornices, que cubrieron el campamento. Y, por la mañana, en torno al campamento, había una capa de rocío.

14. Al evaporarse el rocío, apareció sobre el suelo del desierto una cosa menuda, como granos, parecida a la escarcha.

15. Cuando los israelitas vieron esto, se dijeron unos a otros: «Manha», o sea: «¿Qué es esto?» Pues no sabían lo que era. Y Moisés les dijo: «Este es el pan que Yavé les da para comer.

16. Yavé manda que cada uno recoja cuanto necesite para comer, alrededor de unos cinco litros por persona; y cada uno recogerá lo necesario para la gente de su tienda de campaña.»

17. Así lo hicieron los israelitas. Unos recogieron mucho y otros menos.

18. Pero cuando lo midieron con el medio decálitro, ni los que recogieron mucho tenían más, ni los que recogieron poco tenían menos: cada uno tenía su ración.

19. Moisés les dijo: «Que nadie guarde nada para mañana.»

20. Algunos no le hicieron caso, sino que guardaron para el día siguiente. Pero se llenó de gusanos y se pudrió. Moisés se enojó con ellos.

21. Cada cual recogía día tras día lo que necesitaba para el día, y luego, al calentar el sol se derretía lo que quedaba.

22. El día sexto, cada uno recogió doble ración: dos medio-decálitros por persona. Todos los jefes de la comunidad fueron a decírselo a Moisés.

23. El les dijo: «Esto es lo que tiene ordenado Yavé: Mañana es día sábado, un descanso sagrado que le es dedicado. Hagan hoy todo lo que tengan que hacer, cuezan lo que haya que cocer, hiervan lo que han de hervir y guarden lo que sobre para el día siguiente.»

24. Ellos guardaron el maná tal como Moisés lo había mandado y el maná no se pudrió. Entonces Moisés les dijo:

25. «Esta será la comida para hoy. Hoy es el día de descanso para Yavé y no encontrarán maná en el campo.

26. Durante seis días saldrán a buscarlo, pero el séptimo día, que es el descanso, no habrá.»

27. Cuando llegó el séptimo día, algunos salieron a buscar maná, pero no hallaron nada. Por lo cual Yavé dijo a Moisés:

28. «¿Hasta cuándo se negarán a observar mis mandamientos y mi Ley?

29. Acuérdense de que Yavé les ha dado el sábado, y por esto el día sexto les ha doblado la ración. Quédense cada uno en su casa y que nadie se mueva el día séptimo.»

30. El pueblo, entonces, observó el descanso el día séptimo.

31. La gente de Israel llamó a este alimento: maná. Era como la semilla del cilantro, blanco, y su gusto se parecía al de una torta de miel.

32. Moisés dijo: «Yavé ha dado esta orden: Guarden una medida de maná para sus descendientes, para que vean el alimento que les di de comer en el desierto cuando los hice salir de Egipto.»

33. Moisés dijo a Aarón: «Toma un tiesto y échale una medida de maná; la depositarás ante la presencia de Yavé y la conservarás para los descendientes de ustedes.»

34. Aarón, pues, llevó el vaso conforme Moisés se lo había dicho, y lo depositó delante de las tablas de las Declaraciones divinas.

35. Los hijos de Israel comieron maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a una tierra poblada;

36. comieron el maná hasta que llegaron a la tierra de Canaán.

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1. Yavé habló a Moisés y a Aarón, diciéndoles:

2. «Hablen a los hijos de Israel y díganles: Estos son los animales terrestres que pueden comer.

3. Ustedes comerán el animal de pezuña partida, hendida en dos uñas y que rumia.

4. Pero no comerán el camello que rumia y no tiene dividida la pezuña, sino que será para ustedes impuro.

5. El conejo que rumia, pero no tiene dividida la pezuña, será impuro para ustedes.

6. Lo mismo la liebre.

7. El cerdo, que tiene la pezuña partida, hendida en dos uñas, pero no rumia, será impuro para ustedes.

8. Ustedes no comerán su carne y tampoco tocarán su cadáver: serán impuros para ustedes.

9. Estos son los que hay en el agua y que pueden comer. Ustedes comerán los que tienen aletas y escamas bien vivan en el mar o en los ríos.10 Pero ustedes tendrán asco a los bichos y los animales que viven en el mar o en los ríos, y que no tienen aletas ni escamas.

11. Ustedes les tendrán asco, no comerán de su carne y tendrán sus cadáveres por inmundos.

12. Ustedes tendrán asco a todos los seres que viven en las aguas y no tienen aletas y escamas.

13. Estas son las aves que tendrán por impuras y que no comerán por ser inmundas:

14. el águila, el quebrantahuesos en todas sus especies,

15. toda clase de cuervos,

16. el avestruz, la lechuza, la gaviota, el gavilán en todas sus especies,

17. el búho, el somormujo, el ibis,

18. el cisne, el pelícano, el buitre,

19. la cigüeña, la garza en todas sus especies, la abubilla y el murciélago.

20. Ustedes tendrán por inmundo a todo insecto alado que anda sobre cuatro patas.

21. Pero, tratándose de los insectos alados que andan sobre cuatro patas, podrán comer aquellos que, además de sus cuatro patas, tienen piernas para saltar sobre el suelo.

22. De ellos podrán comer: la langosta en sus diversas especies y toda clase de solam, de jargol y de jagab.

23. Cualquier otro insecto alado de cuatro patas será para ustedes impuro.

24. Con solo tocar estos animales, ustedes contraerán impureza. El que toque su cadáver quedará impuro hasta la tarde.

25. El que levante alguno de sus cadáveres tendrá que lavar sus vestidos y quedará impuro hasta la tarde.

26. Ustedes tendrán por impuros a todos los animales que tienen pezuña no partida en dos uñas y no rumian; todo aquel que los toque quedará impuro.

27. Ustedes tendrán por impuros a todos los cuadrúpedos que andan sobre las plantas de sus patas.

28. El que toque sus cadáveres quedará impuro hasta la tarde. El que levante el cadáver de uno de ellos tendrá que lavar sus vestidos, y quedará impuro hasta la tarde. Estos animales son impuros para ustedes.

29. Estos son los reptiles que andan arrastrándose por el suelo y que serán impuros para ustedes: la comadreja, el ratón, el lagarto en sus diversas especies,

30. la musaraña, el camaleón, la salamandra, la lagartija y el topo.

31. Ustedes tendrán por impuros a todos esos reptiles. El que toque sus cadáveres quedará impuro hasta la tarde.

32. Quedará impuro cualquier objeto sobre el que caiga uno de sus cadáveres, ya sea un artefacto de madera, o un vestido, una piel, un saco o cualquier utensilio. Será metido en agua y quedará impuro hasta la tarde; después quedará puro.

33. Si cae uno de estos cadáveres en una vasija de barro, cuanto haya dentro de ella quedará impuro y habrá que romper la vasija.

34. Toda cosa comestible preparada con dicha agua será impura y toda bebida que se tome en una de esas vasijas será impura.

35. Cualquier objeto sobre el que caiga alguno de esos cadáveres quedará impuro: el horno y el doble fogón serán derribados; son impuros y los tendrán por impuros

36. (solamente las fuentes y pozos donde se recogen las aguas permanecerán puras), pero el que toque sus cadáveres quedará impuro.

37. Si alguno de esos cadáveres cae sobre semillas que han de sembrarse, quedarán puras;

38. pero si cae sobre semilla mojada, la tendrán por impura.

39. Cuando muera uno de esos animales de los que puedan comer, el que toque sus cadáveres quedará impuro hasta la tarde.

40. El que coma de su cadáver deberá lavar sus vestidos y quedará impuro hasta la tarde; el que levante un cadáver habrá de lavar sus vestidos y quedará impuro hasta la tarde.

41. Tendrán por inmundo todo reptil que anda arrastrándose sobre la tierra; es cosa inmunda; no se podrá comer.

42. No comerán aquellos que caminan sobre su vientre o que se arrastran por el suelo sobre cuatro patas o sobre muchas patas; ustedes los tendrán por inmundos.

43. No se hagan inmundos con ninguno de estos reptiles que se arrastran: no se hagan impuros con ellos ni dejen que a ustedes los hagan impuros.

44. Porque yo soy Yavé, Dios de ustedes; santifíquense y sean santos, pues yo soy Santo. No se hagan impuros con ninguno de esos reptiles que se arrastran por el suelo,

45. pues yo soy Yavé, el que los ha sacado del país de Egipto para ser su Dios. Sean, pues, santos porque yo soy Santo.

46. Esta es la ley acerca de los animales, de las aves, y de todos los seres vivientes que se mueven en el agua, y de todos los que andan arrastrándose sobre la tierra.

47. Sepan distinguir entre lo impuro y lo puro, entre el animal que puede comerse y el que no.

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1. En ti, Señor, confío, que no me decepcione.

2. En tu justicia tú querrás defenderme, inclina a mí tu oído y sálvame.

3. Sé para mí una roca de refugio, una ciudad fortificada en que me salve, pues tú eres mi roca, mi fortaleza.

4. Líbrame, oh Dios, de la mano del impío, de las garras del malvado y del violento,

5. pues tú eres, Señor, mi esperanza, y en ti he confiado desde mi juventud.

6. En ti me apoyé desde mis primeros pasos, tú me atrajiste desde el seno de mi madre, y para ti va siempre mi alabanza.

7. Pero ahora para muchos soy un escándalo, y sólo me quedas tú, mi amparo seguro.

8. Llena de tu alabanza está mi boca, de tu esplendor, el día entero.

9. No me despidas ahora que soy viejo, no te alejes cuando mis fuerzas me abandonan.

10. Pues mis enemigos hablan contra mí y los que esperan mi muerte hacen sus planes.

11. Dicen: "Dios lo ha abandonado; persíganlo y agárrenlo, nadie lo ayudará".

12. Oh Dios, no te alejes de mí, Dios mío, ven pronto a socorrerme.

13. Que queden humillados, cubiertos de vergüenza, los que me ponen asechanzas. Que el insulto y la infamia los envuelvan a los que quieren mi desgracia.

14. Yo entonces, siempre en ti esperaré, y te alabaré como no se ha hecho nunca.

15. Mi boca contará tus obras justas y tu salvación a lo largo del día, pues son más de lo que podría decir.

16. Ahondaré las hazañas del Señor, recordaré tu justicia que es sólo tuya.

17. Oh Dios, me has enseñado desde joven, y hasta ahora anuncié tus maravillas;

18. si ahora estoy viejo y decrépito, oh Dios, no me abandones. A esta generación anunciaré tu poder, y a los que vengan después, tu valentía

19. y tu justicia, oh Dios, que llega al cielo. Pues, ¿quién como tú, oh Dios, que has hecho grandes cosas?

20. Tú que me hiciste pasar tantas penas y miserias, volverás para hacerme revivir, y me harás subir de nuevo del abismo.

21. Volverás a ponerme de pie y tendré de nuevo tu consuelo.

22. Entonces te daré gracias al son del arpa por tu fidelidad, oh Dios. Con la cítara te entonaré salmos, oh Santo de Israel.

23. Te aclamarán mis labios y mi alma que tú redimiste.

24. Tarareará mi lengua todo el día: "Es cierto que él es justo, pues están confundidos y humillados los que querían mi desgracia".

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"Não nos preocupemos quando Deus põe à prova a nossa fidelidade." São Padre Pio de Pietrelcina