Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el sexagésimo día, Números 10 relata la partida del pueblo de Israel del Monte Sinaí, guiados por la nube de la presencia de Dios. En Deuteronomio 9, Moisés recuerda la terquedad del pueblo y el perdón de Dios tras el incidente del becerro de oro. El Salmo 10 expresa angustia ante la aparente impunidad de los malvados y reafirma la confianza en la justicia divina. Un día que nos recuerda que, incluso en medio de los fracasos y las fallas humanas, Dios permanece justo y compasivo.

1. Yavé dijo a Moisés:

2. «Hazte dos trompetas de plata: las harás de plata batida. Te servirán para convocar a la comunidad y para dar la señal de levantar el campamento.

3. Cuando suenen las dos, se reunirá junto a ti toda la comunidad, a la entrada de la Tienda de las Citas.

4. En cambio, si se toca una sola, será para que los responsables, los jefes de mil, se reúnan contigo.

5. Cuando se toque con estrépito, partirán los que acampan al oriente.

6. Cuando se toque con estrépito por segunda vez, partirán los que acampan al mediodía. Se tocará con estrépito para dar la señal de partir;

7. en cambio cuando quieras congregar al pueblo, el sonido de las trompetas será sencillo y sin redoble.

8. Los sacerdotes, hijos de Aarón, tocarán las trompetas: ésta es una ley para ustedes y para sus descendientes.

9. Cuando ya estén en su tierra y salgan a combatir al enemigo que les trae la guerra, ustedes tocarán las trompetas con estrépito; así se acordará Yavé, Dios de ustedes, y los librará de sus enemigos.

10. En los días de alegría, en las fiestas y en las lunas nuevas, ustedes tocarán las trompetas durante el ofrecimiento de los holocaustos y sacrificios de comunión. Así harán que su Dios se acuerde de ustedes. Yo soy Yavé, Dios de ustedes.»

11. El día veinte del segundo mes del año segundo se levantó la Nube de encima de la Morada del Testimonio,

12. y los hijos de Israel partieron del desierto de Sinaí caminando por etapas. La Nube se detuvo en el desierto de Parán.

13. Partieron entonces por primera vez según la orden de Yavé transmitida por Moisés.

14. La bandera del campamento de la tribu de Judá partió en primer lugar, por cuerpos de ejército.

15. Al frente de la tropa de Judá iba Najasón, hijo de Aminadab; al frente de la tribu de los hijos de Isacar (en formación) Natanael, hijo de Suar;

16. al frente de la tribu de los hijos de Zabulón (en formación) Eliab, hijo de Helón.

17. Entonces fue desmontada la Morada y partieron los hijos de Guersón y los de Merarí, llevándola.

18. Partió luego la bandera del campamento de Rubén, por cuerpos de ejército. Al frente de la tropa de Rubén iba Elisur, hijo de Sedeur;

19. al frente de la tribu de los hijos de Simeón (en formación) Selemiel, hijo de Surisadday;

20. al frente de la tribu de los hijos de Gad (en formación) Elyasaf, hijo de Duel.

21. Tras éstos caminaron los quehatitas, llevando en hombros las cosas santas; así se armaba la Morada antes de que ellos llegaran.

22. Partió luego la bandera del campamento de la tribu de Efraím por cuerpos de ejército; al frente de la tropa de Efraím iba Elisamá, hijo de Ammiud.

23. Al frente de los hijos de Manasés (en formación) Gamaliel, hijo de Pedasur;

24. al frente de la tribu de los hijos de Benjamín (en formación) Abidán, hijo de Guedeoní.

25. Luego, cerrando la marcha de todos los campamentos, partió la bandera del campamento de los hijos de Dan, por cuerpos de ejército. Al frente de la tropa de Dan iba Abiezer, hijo de Amisadday;

26. al frente de la tribu de los hijos de Aser (en formación) Pagiel, hijo de Ocrón;

27. al frente de la tribu de los hijos de Neftalí (en formación) Ajirá, hijo de Enan.

28. Este fue el orden de marcha de los hijos de Israel repartidos en cuerpos de ejército. Y así partieron.

29. Moisés dijo a Jobab, hijo de Raguel el madianita, su suegro: "Nosotros partimos para el lugar que Yavé nos prometió que nos daría: ¡ven pues con nosotros! Te trataremos bien porque Yavé prometió que le haría el bien a Israel".

30. Jobab le respondió: "No iré con ustedes sino que volveré a mi país donde mi familia".

31. Moisés le replicó: "¡Por favor, no nos dejes! Tú conoces los lugares donde tendremos que acampar en el desierto, tú serás nuestro ojo!

32. Si vienes con nosotros, tendrás tu parte en todos los favores que Dios nos haga.

33. Saliendo de la montaña de Yavé, caminaron tres días, y durante esos tres días de marcha, el Arca de la Alianza iba delante de ellos para ubicarles un lugar donde descansar.

34. La nube de Yavé estaba encima de ellos durante el día, cuando levantaban el campamento.

35. Cuando el Arca partía, Moisés decía: "¡Levántate, Yavé! ¡Que se dispersen tus enemigos, que huyan ante ti los que te odian!"

36. Y cuando se detenía, decía: "¡Vuélvete Yavé a las miríadas de Israel!"

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1. Escucha, Israel: Hoy vas a pasar el Jordán para desalojar naciones más grandes y más fuertes que tú, con ciudades grandes cuyas murallas llegan hasta el cielo.

2. Es un pueblo grande, de alta estatura, los enaceos, que tú mismo has visto y de quienes se dice que nadie puede vencerlos.

3. Pero debes saber que Yavé, tu Dios, pasará el Jordán delante de ti; él los exterminará y te los someterá para que les quites la tierra y los hagas desaparecer rapidamente, como él te lo dijo.

4. Cuando Yavé, tu Dios, los haya deshecho en tu presencia, no pienses así: «Yo merecía que Yavé me lleve a esta tierra y me la dé.» Más bien desalojó Yavé a esas naciones a causa de su maldad.

5. No por tus méritos ni porque seas bueno conquistarás su tierra, sino que Yavé se la quita porque ellos han obrado mal, y también para cumplir lo que prometió con juramento a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob.

6. Sepas, pues, que no por tus méritos te ha dado Yavé tu herencia, esta tierra excelente, ya que tú eres un pueblo rebelde.

7. Acuérdate y no olvides que por tu culpa se enojó Yavé en el desierto. Has sido rebelde a Yavé desde el día que saliste de Egipto hasta que llegaste aquí.

8. Ya en el Horeb despertaron su enojo, y él los quiso destruir.

9. Yo había subido al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas de la Alianza que Yavé había pactado con ustedes, permaneciendo en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber.

10. Entonces me dio Yavé las dos tablas de piedra escritas por el dedo de Dios. Todas sus palabras estaban ahí escritas, todas las palabras que les dijo en el monte, desde en medio del fuego, en el día de la asamblea.

11. Y Yavé me dio las dos tablas de piedra, las tablas de la Alianza, al terminarse los cuarenta días y las cuarenta noches.

12. Pero luego me dijo: «Vete, baja a toda prisa porque tu pueblo que tú sacaste de Egipto se ha corrompido; han abandonado bien pronto el camino que yo les enseñé y se han hecho un ídolo de metal.»

13. Y Yavé me dijo: «Ya veo que éste es un pueblo rebelde.

14. Déjame que lo destruya y borre su nombre de debajo del cielo. De ti, en cambio, haré nacer otra nación más numerosa y más grande que ésta.»

15. Bajé, pues, de la cumbre ardiente, teniendo en mis manos las dos tablas de la Alianza,

16. y vi que habían pecado contra Yavé, su Dios, y que se habían hecho un ternero de metal. Muy rápido se habían desviado del camino que Yavé les había enseñado.

17. Arrojé, entonces, con ambas manos las tablas que llevaba y las hice pedazos a la vista de todos.

18. Luego me postré ante Yavé y, como la otra vez, estuve cuarenta días y cuarenta noches sin comer pan ni beber agua, por el pecado que habían cometido; pues habían hecho lo que es malo a los ojos de Yavé hasta irritarlo.

19. Yo estaba espantado a causa de la cólera y furor de Yavé contra ustedes, ya que quería destruirlos. Pero una vez más Yavé me escuchó.

20. Yavé estaba también muy enojado con Aarón y quería hacerlo perecer. Del mismo modo intercedí por Aarón.

21. En cuanto al pecado, ese ternero que ustedes se habían hecho, lo eché al fuego, lo hice pedazos y lo molí hasta reducirlo a polvo. Luego tiré el polvo al arroyo que baja de la montaña.

22. Del mismo modo despertaron la ira de Yavé en Taberá, en Masá, y en Quibrot-hatavá.

23. Y cuando Yavé les mandó que salieran de Cadés-Barné, diciendo: «Suban a tomar posesión de la tierra que les di», ustedes se rebelaron otra vez contra las órdenes de Yavé, su Dios; no creyeron a Yavé ni le hicieron caso.

24. Han sido rebeldes a Yavé desde el día que yo los conozco.

25. Me postré, pues, delante de Yavé. Lo hice mil veces en esos cuarenta días y cuarenta noches porque hablaba de acabar con ustedes.

26. Supliqué a Yavé y le dije: «Ah, Señor Dios, no destruyas a ese pueblo que es tu propio pueblo, y que te ganaste con tu poderío, a los que sacaste de Egipto con mano firme.

27. Acuérdate de tus siervos Abrahán, Isaac y Jacob y olvida que este pueblo es pesado, malo y pecador.

28. De otra manera dirían en el país de donde los sacaste: «Yavé no fue capaz de llevarlos a la tierra que les había prometido; le dieron tanto asco que, después de sacarlos de Egipto, los hizo morir en el desierto.»

29. Ellos son tu pueblo y tu pertenencia, a los que sacaste de Egipto con mano firme y a fuerza de golpes.

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1. ¿Por qué te quedas lejos, Señor, y te escondes en los momentos de angustia?

2. El malvado se impone y aplasta al humilde: que quede atrapado en las trampas que maquina..

3. El malvado se jacta de la avidez de su alma, el aprovechador maldice y desprecia al Señor.

4. Enrisca la nariz y no se preocupa: "¡No hay Dios", dice; eso es todo lo que piensa.

5. En todas sus empresas le va bien, tus sentencias son muy altas para él, barre de un soplo a todos sus rivales.

6. Dice en su corazón: "Soy inquebrantable, la desgracia jamás me alcanzará".

7. Su boca está llena de perfidia, de fraude y amenazas; sus palabras inspiran injusticia y maldad.

8. Se pone al acecho en el cañaveral, a escondidas mata al inocente;

9. sus ojos espían al indigente, acecha como león en la espesura, listo para atrapar al desdichado, lo atrapa y luego lo arrastra con su red.

10. Se detiene, se encoge, y cae en su poder el indigente.

11. Dice en su corazón: "Dios lo ha olvidado, tiene su cara tapada, no ve nada".

12. ¡Levántate, Señor, alza tu mano! ¡No te olvides de los desdichados!

13. ¿Por qué el impío menosprecia a Dios y dice para sí: "No me pedirá cuentas"?

14. Pero tú has visto la pena y el dolor, los miras y los recoges en tus manos. A ti el desamparado se encomienda, a ti que al huérfano socorres.

15. Quiebra el poder del impío y del malvado, haz que de su maldad te rinda cuentas y que no se vea más.

16. El Señor es rey ahora y para siempre, los paganos ya no se ven en su tierra.

17. Tú escuchas, Señor, el ruego de los humildes, reconfortas su corazón y están atentos tus oídos

18. para defender al huérfano y al oprimido y así los hombres de barro no puedan oprimirlos.

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"Não se desencoraje se você precisa trabalhar muito para colher pouco." São Padre Pio de Pietrelcina