Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 351, profundizamos en las enseñanzas prácticas de Santiago 3-5 sobre la importancia de controlar la lengua, la paciencia y la perseverancia. Colosenses 1-2 nos recuerda la supremacía y la firmeza de Cristo en la fe, mientras que Proverbios 30:7-9 nos ofrece una oración por el equilibrio y la integridad, evitando tanto la pobreza como el exceso de riqueza.

Capítulo 3

1. Hermanos, no se hagan todos maestros; ya saben que como maestros seremos juzgados con más severidad,

2. y todos tenemos nuestras fallas. El que no peca en palabras es un hombre perfecto de verdad, pues es capaz de dominar toda su persona.

3. Poniendo un freno en la boca del caballo podemos dominarlo, y sometemos así todo su cuerpo.

4. Lo mismo ocurre con los barcos: con un pequeño timón el piloto los maneja como quiere, por grandes que sean, aun bajo fuertes vientos.

5. Así también la lengua es algo pequeño pero puede mucho; aquí tienen una llama que devora bosques.

6. La lengua es un fuego, y es un mundo de maldad; rige nuestro organismo y mancha a toda la persona: el fuego del infierno se mete en ella y lo transmite a toda nuestra vida.

7. Animales salvajes y pájaros, reptiles y animales marinos de toda clase han sido y de hecho son dominados por la raza humana.

8. Pero nadie ha sido capaz de dominar la lengua. Es un azote que no se puede detener, un derrame de veneno mortal.

9. Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios.

10. De la misma boca salen la bendición y la maldición.

11. Hermanos, esto no puede ser así. ¿Es que puede brotar de la misma fuente agua dulce y agua amarga?

12. La higuera no puede producir aceitunas ni la vid higos, y lo salobre no dará agua dulce.

13. ¿Así que eres sabio y entendido? Si tu sabiduría es modesta, veremos sus frutos en tu conducta noble.

14. Pero si te vuelve amargo, celoso, peleador, no te fíes de ella, que eso sería mentira.

15. Esa clase de sabiduría no viene de arriba sino de la tierra, de tu propio genio y del demonio.

16. Y donde hay envidia y ambición habrá también inestabilidad y muchas cosas malas.

17. En cambio la sabiduría que viene de arriba es, ante todo, recta y pacífica, capaz de comprender a los demás y de aceptarlos; está llena de indulgencia y produce buenas obras,

18. no es parcial ni hipócrita. Los que trabajan por la paz siembran en la paz y cosechan frutos en todo lo bueno.

Capítulo 4

1. ¿De dónde proceden esas guerras y esas riñas entre ustedes? De aquí abajo, por supuesto; son el fruto de las codicias, que hacen la guerra dentro de ustedes mismos.

2. Ustedes quisieran tener y no tienen, entonces matan; tienen envidia y no consiguen, entonces no hay más que discusiones y peleas. Pero si ustedes no tienen es porque no piden,

3. o si piden algo, no lo consiguen porque piden mal; y no lo consiguen porque lo derrocharían para divertirse.

4. ¡Adúlteros! ¿No saben que la amistad con este mundo es enemistad con Dios? Quien desee ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios.

5. No sin razón dice la Escritura que el espíritu que habita en nosotros quiere tener cada vez más;

6. pero Dios tiene mejores cosas que dar. Y la Escritura añade: Dios resiste a los orgullosos, pero hace favores a los humildes.

7. Sométanse, pues, a Dios; resistan al diablo y huirá de ustedes;

8. acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Purifíquense las manos, pecadores; santifiquen sus corazones, indecisos.

9. Reconozcan su miseria, laméntenla y lloren. Lo que les conviene es llanto y no risa, tristeza y no alegría.

10. Humíllense ante el Señor y él los ensalzará.

11. Hermanos, no se critiquen unos a otros. El que habla mal de un hermano o se hace su juez, habla contra la Ley y se hace juez de la Ley. Pero a ti, que juzgas a la Ley, ¿te corresponde juzgar a la Ley o cumplirla?

12. Uno solo es juez: Aquel que hizo la Ley y que pude salvar y condenar. Pero, ¿quién eres tú para juzgar al prójimo?

13. Ahora les toca el turno a los que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal ciudad y pasaremos allí el año; haremos buenos negocios y obtendremos ganancias.»

14. Pero ustedes no saben lo que será el mañana. ¿Estarán con vida todavía? Pues no son más que humo que se ve por unos instantes y luego se disipa.

15. ¿Por qué no dicen más bien: «Si Dios nos da vida, haremos esto o lo otro»?

16. Pero no, están seguros de sí mismos y esa manera de jactarse es mala.

17. El que sabe, pues, lo que es correcto y no lo hace, está en pecado.

Capítulo 5

1. Ahora les toca a los ricos: lloren y laméntense porque les han venido encima desgracias.

2. Los gusanos se han metido en sus reservas y la polilla se come sus vestidos;

3. su oro y su plata se han oxidado. El óxido se levanta como acusador contra ustedes y como un fuego les devora las carnes. ¿Cómo han atesorado, si ya eran los últimos tiempos?

4. El salario de los trabajadores que cosecharon sus campos se ha puesto a gritar, pues ustedes no les pagaron; las quejas de los segadores ya habían llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.

5. Han conocido sólo lujo y placeres en este mundo, y lo pasaron muy bien, mientras otros eran asesinados.

6. Condenaron y mataron al inocente, pues ¿cómo podía defenderse?

7. Tengan paciencia, hermanos, hasta la venida del Señor. Miren cómo el sembrador cosecha los preciosos productos de la tierra, que ha aguardado desde las primeras lluvias hasta las tardías.

8. Sean también ustedes pacientes y no se desanimen, porque la venida del Señor está cerca.

9. Hermanos: no se peleen unos con otros, y así no serán juzgados; miren que el juez está a la puerta.

10. Consideren, hermanos, lo que han sufrido los profetas que hablaron en nombre del Señor y tómenlos como modelo de paciencia.

11. Fíjense que llamamos felices a aquellos que fueron capaces de perseverar. Han oído hablar de la constancia de Job y saben lo que al final el Señor hizo por él, pues el Señor es compasivo y misericordioso.

12. Otro punto muy importante, hermanos: no juren, ni por el cielo, ni por la tierra, ni de ninguna otra forma. Que su sí sea sí, y su no, no; de otro modo serían reprensibles.

13. ¿Hay entre ustedes alguno desanimado? Que rece. ¿Está alguno alegre? Que cante himnos a Dios.

14. ¿Hay alguno enfermo? Que llame a los ancianos de la Iglesia, que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.

15. La oración hecha con fe salvará al que no puede levantarse; el Señor hará que se levante; y si ha cometido pecados, se le perdonarán.

16. Reconozcan sus pecados unos ante otros y recen unos por otros para que sean sanados. La súplica del justo tiene mucho poder con tal de que sea perseverante:

17. Elías era hombre y mortal como nosotros, pero cuando rogó insistentemente para que no lloviese en el país, no llovió durante tres años y medio;

18. después oró de nuevo y el cielo dio lluvia y la tierra produjo frutos.

19. Hermanos, si alguno de ustedes se extravía lejos de la verdad y otro lo hace volver,

20. sepan que el que aparta a un pecador de su mal camino, salva un alma de la muerte y hace olvidar muchos pecados.

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Capítulo 1

1. De Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, y del hermano Timoteo,

2. a los santos y creyentes que viven en Colosas, verdaderos hermanos míos en Cristo: Reciban gracia y paz de Dios nuestro Padre.

3. En todo momento oramos por ustedes y damos gracias a Dios, Padre de Cristo Jesús, nuestro Señor,

4. por lo que hemos sabido de su fe en Cristo Jesús y de su caridad para con todos los santos.

5. Pues están esperando la herencia que les está reservada en el cielo y que conocieron por la palabra de la verdad, el Evangelio.

6. Ya está entre ustedes, y lo mismo que va creciendo y dando frutos por todas partes en el mundo, también lo hace entre ustedes desde aquel día en que recibieron y conocieron el don de Dios en toda su verdad.

7. Se lo enseñó Epafras, compañero nuestro muy querido en el servicio de Cristo y para ustedes fiel ministro de Cristo,

8. quien también ha venido a recordarme el cariño que me tienen en el Espíritu.

9. Por eso, tampoco nosotros hemos cesado de rezar por ustedes desde el día en que recibimos esas noticias, y pedimos a Dios que alcancen el pleno conocimiento de su voluntad, mediante dones de sabiduría y entendimiento espiritual.

10. Que lleven una vida digna del Señor y de su total agrado, produciendo frutos en toda clase de buenas obras y creciendo en el conocimiento de Dios.

11. Que se muestren fuertes en todo sentido, fortalecidos por la gloria de Dios; que puedan sufrir y perseverar sin perder la alegría.

12. Y que den gracias al Padre que nos preparó para recibir nuestra parte en la herencia reservada a los santos en su reino de luz.

13. El nos arrancó del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino de su Hijo amado.

14. En él nos encontramos liberados y perdonados.

15. El es la imagen del Dios que no se puede ver, y para toda criatura es el Primogénito,

16. porque en él fueron creadas todas las cosas, en el cielo y en la tierra, el universo visible y el invisible, Tronos, Gobiernos, Autoridades, Poderes. Todo fue hecho por medio de él y para él.

17. El existía antes que todos, y todo se mantiene en él.

18. Y él es la cabeza del cuerpo, es decir, de la Iglesia, él que renació primero de entre los muertos, para que estuviera en el primer lugar en todo.

19. Así quiso Dios que «el todo» se encontrara en él

20. y gracias a él fuera reconciliado con Dios, porque la sangre de su cruz ha restablecido la paz tanto sobre la tierra como en el mundo de arriba.

21. Ustedes mismos en otro tiempo se quedaron aparte, y con sus obras malas actuaron como rebeldes.

22. Pero con su muerte Cristo los reconcilió y los integró a su mismo ser humano mortal, de modo que ahora son santos, sin culpa ni mancha ante él.

23. Pero por supuesto, perseveren en la fe; muéstrense firmes, cimentados en ella; no se desvíen de su esperanza; tengan siempre presente el Evangelio que han oído, que ha sido predicado a toda criatura en este mundo, y del que yo Pablo he llegado a ser encargado.

24. Ahora me alegro cuando tengo que sufrir por ustedes, pues así completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo para bien de su cuerpo, que es la Iglesia.

25. Esta me ha sido encargada por cuanto recibí de Dios la misión de llevar a efecto entre ustedes su proyecto,

26. su plan misterioso que permaneció secreto durante siglos y generaciones. Este secreto acaba de ser revelado a sus santos.

27. Quiso darles a conocer la gloria tan grande que su plan misterioso reservaba a las naciones paganas. ¡Ustedes tienen a Cristo y esperan la Gloria!

28. A ese Cristo anunciamos cuando amonestamos a cada uno y le enseñamos la sabiduría, pues queremos que cada uno llegue a ser «perfecto» en Cristo.

29. Este es mi trabajo, al que me entrego con la energía que viene de Cristo y que obra poderosamente en mí.

Capítulo 2

1. Quiero que sepan cuán duro es el combate que debo soportar por ustedes, por los de Laodicea y por tantos otros que jamás me han visto.

2. Pido que tengan ánimo, que se afiancen en el amor y que tengan plenamente desarrollados los dones de entendimiento, para que puedan penetrar en el gran secreto de Dios, que es Cristo.

3. En él están escondidas todas las riquezas de la sabiduría y del entendimiento.

4. Les digo esto para que nadie los engañe con discursos bonitos.

5. Aunque estoy corporalmente lejos, mi espíritu está con ustedes, y me alegro al ver el equilibrio y la solidez de su fe en Cristo.

6. Han recibido a Cristo Jesús como el Señor; tomen, pues, su camino.

7. Permanezcan arraigados en él y edificados sobre él; estén firmes en la fe, tal como fueron instruidos, y siempre dando gracias.

8. Cuídense de que nadie los engañe con sabidurías o con cualquier teoría hueca, que no son más que doctrinas humanas; pues este es el camino del mundo, y no el de Cristo.

9. Piensen que en él permanece toda la plenitud de Dios en forma corporal.

10. En él ustedes lo tienen todo, pues él está por encima de todos los poderes y autoridades sobrenaturales.

11. En Cristo recibieron una circuncisión no humana, no quirúrgica, que los despojó enteramente del cuerpo carnal. Esta «circuncisión de Cristo»

12. es el bautismo, en el cual fueron sepultados con Cristo. Y en él fueron luego resucitados por haber creído en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.

13. Ustedes estaban muertos por sus pecados, y su misma persona no estaba circuncidada, pero Dios los hizo revivir junto a Cristo: ¡nos perdonó todas nuestras faltas!

14. Anuló el comprobante de nuestra deuda, esos mandamientos que nos acusaban; lo clavó en la cruz y lo suprimió.

15. Les quitó su poder a las autoridades del mundo superior, las humilló ante la faz del mundo y las llevó como prisioneros en el cortejo triunfal de su cruz.

16. Por tanto, que nadie los venga a criticar por lo que comen o beben, por no respetar fiestas, lunas nuevas o el día sábado.

17. Tales cosas no eran más que sombras, mientras que lo real es la persona de Cristo.

18. No permitan que se lo quite quienes vienen con una religión muy temerosa y que sirven a los ángeles. En realidad sólo hacen caso de sus propias visiones y se inflan con sus propios pensamientos,

19. en vez de mantenerse en contacto estrecho con aquel que es la cabeza. El mantiene la unidad del cuerpo entero por un conjunto de nervios y ligamentos, y le da firmeza haciéndolo crecer según Dios.

20. Si ustedes han muerto con Cristo y así se han liberado de los reglamentos del mundo, ¿por qué se dejan adoctrinar ahora como si todavía fueran del mundo?

21. «No tomes esto, no gustes eso, no toques aquello.»

22. Siempre se trata de cosas que se usan, se desgastan y desaparecen, lo que es propio de mandatos y doctrinas de hombres.

23. Todo eso quiere ser sabiduría, religión, humildad y desprecio del cuerpo, pero no sirve de nada cuando la carne se rebela.

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7. ¡Dos cosas te pido, Dios mío, no me las niegues hasta el día de mi muerte:

8. aleja de mí la falsedad y la mentira, no me des ni pobreza ni riqueza. Dame sólo mi ración de pan.

9. Porque con la abundancia podría dejarte y decir: "¿Pero, quién es Yavé?" Y en la miseria podría ponerme a robar: lo que sería deshonrar el nombre de mi Dios!

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"Deus ama quem segue o caminho da virtude." São Padre Pio de Pietrelcina