Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 350, Santiago 1-2 nos enseña sobre la aplicación práctica de la fe en la vida diaria. Filipenses 3-4 inspira alegría, perseverancia y confianza en Dios, mientras que Proverbios 30:1-6 ofrece reflexiones sobre la sabiduría, las limitaciones humanas y el temor del Señor, preparándonos para el cierre del año.

Capítulo 1

1. Santiago, servidor de Dios y de Cristo Jesús el Señor, saluda a las doce tribus dispersas en medio de las naciones.Paciencia en las pruebas

2. Hermanos, considérense afortunados cuando les toca soportar toda clase de pruebas.

3. Esta puesta a prueba de la fe desarrolla la capacidad de soportar,

4. y la capacidad de soportar debe llegar a ser perfecta, si queremos ser perfectos, completos, sin que nos falte nada.

5. Si alguno de ustedes ve que le falta sabiduría, que se la pida a Dios, pues da con agrado a todos sin hacerse rogar. El se la dará.

6. Pero hay que pedir con fe, sin vacilar, porque el que vacila se parece a las olas del mar que están a merced del viento.

7. Esa gente no puede esperar nada del Señor,

8. son personas divididas y toda su existencia será inestable.

9. El hermano de condición humilde debe alegrarse cuando su situación mejora,

10. y el rico, cuando se ve rebajado; porque pasará como la flor del campo.

11. Se levanta el sol y empieza el calor, seca la hierba y marchita la flor, y pierde toda su gracia. Así también el rico verá decaer sus negocios.

12. Feliz el hombre que soporta pacientemente la prueba, porque, después de probado, recibirá la corona de vida que el Señor prometió a los que lo aman.

13. Que nadie diga en el momento de la prueba: «Dios me quiere echar abajo.» Porque Dios está a salvo de todo mal y tampoco quiere echar abajo a ninguno.

14. Cada uno es tentado por su propia codicia, que lo arrastra y lo seduce;

15. la codicia concibe y da a luz el pecado; el pecado crece y, al final, engendra la muerte.

16. Hermanos muy queridos, no se equivoquen:

17. son las cosas buenas y los dones perfectos los que proceden de lo alto y descienden del Padre que es luz; allí no retornan las noches ni pasan las sombras.

18. Muy libremente nos dio vida y nos hizo hijos suyos mediante la palabra de la verdad, para que fuéramos la flor de su creación.

19. Hermanos muy queridos, sean prontos para escuchar, pero lentos para hablar y enojarse,

20. pues la ira del hombre no realiza la justicia de Dios.

21. Por eso, rechacen la impureza y los excesos del mal y reciban con sencillez la palabra sembrada en ustedes, que tiene poder para salvarlos.

22. Pongan por obra lo que dice la Palabra y no se conformen con oírla, pues se engañarían a sí mismos.

23. El que escucha la palabra y no la practica es como aquel hombre que se miraba en el espejo,

24. pero apenas se miraba, se iba y se olvidaba de cómo era.

25. Todo lo contrario el que fija su atención en la Ley perfecta de la libertad y persevera en ella, no como oyente olvidadizo, sino como activo cumplidor; éste será dichoso al practicarla.

26. Si alguno se cree muy religioso, pero no controla sus palabras, se engaña a sí mismo y su religión no vale.

27. La religión verdadera y perfecta ante Dios, nuestro Padre, consiste en esto: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus necesidades y no contaminarse con la corrupción de este mundo.

Capítulo 2

1. Hermanos, si realmente creen en Jesús, nuestro Señor, el Cristo glorioso, no hagan diferencias entre personas.

2. Supongamos que entra en su asamblea un hombre muy bien vestido y con un anillo de oro y entra también un pobre con ropas sucias,

3. y ustedes se deshacen en atenciones con el hombre bien vestido. Le dicen: «Tome este asiento, que es muy bueno», mientras que al pobre le dicen: «Quédate de pie», o bien: «Siéntate en el suelo a mis pies».

4. Díganme, ¿no sería hacer diferencias y hacerlas con criterios pésimos?

5. Miren, hermanos, ¿acaso no ha escogido Dios a los pobres de este mundo para hacerlos ricos en la fe? ¿No les dará el reino que prometió a quienes lo aman?

6. Ustedes, en cambio, los desprecian. Sin embargo, son los ricos quienes los aplastan a ustedes y los arrastran ante los tribunales.

7. ¿Y no son ellos los que blasfeman el glorioso nombre de Cristo que ha sido pronunciado sobre ustedes?

8. Obran bien cuando cumplen la Ley del Reino, tal como está en la Escritura: Ama a tu prójimo como a ti mismo.

9. Pero si hacen diferencias entre las personas, cometen pecado, y la misma Ley los denuncia como culpables.

10. Porque si alguien cumple toda la Ley, pero falla en un solo punto, es como si faltara en todo.

11. Pues el que dijo: No cometerás adulterio, dijo también: No matarás. Si, pues, no cometes adulterio, pero matas, ya has violado la Ley.

12. Hablen, por tanto, y obren como quienes han de ser juzgados por una ley de libertad.

13. Habrá juicio sin misericordia para quien no ha sido misericordioso, mientras que la misericordia no tiene miedo al juicio.

14. Hermanos, si uno dice que tiene fe, pero no viene con obras, ¿de qué le sirve? ¿Acaso lo salvará esa fe?

15. Si un hermano o una hermana no tienen con qué vestirse ni qué comer,

16. y ustedes les dicen: «Que les vaya bien, caliéntense y aliméntense», sin darles lo necesario para el cuerpo; ¿de qué les sirve eso?

17. Lo mismo ocurre con la fe: si no produce obras, muere solita.

18. Y sería fácil decirle a uno: «Tú tienes fe, pero yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe a través de las obras.

19. ¿Tú crees que hay un solo Dios? Pues muy bien, pero eso lo creen también los demonios y tiemblan».

20. ¿Será necesario demostrarte, si no lo sabes todavía, que la fe sin obras no tiene sentido?

21. Abrahán, nuestro padre, ¿no fue reconocido justo por sus obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?

22. Ya ves que la fe acompañaba a sus obras, y por las obras su fe llegó a la madurez.

23. Esto es lo que recuerda la Escritura: Abrahán creyó en Dios, y por eso fue reconocido justo, y fue llamado amigo de Dios.

24. Entiendan, pues, que uno llega a la verdadera rectitud a través de las obras y no sólo por la fe.

25. Lo mismo pasó con Rahab, la prostituta: fue admitida entre los justos por sus obras, por haber dado hospedaje a los espías y porque los hizo partir por otro camino.

26. Porque así como un cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe que no produce obras está muerta.

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Capítulo 3

1. Por lo demás, hermanos míos, alégrense en el Señor. NO VUELVAN A LA LEY JUDÍA A mí no me cansa escribirles otra vez las mismas cosas, y para ustedes es más seguro.

2. ¡Cuídense de los perros; cuídense de los obreros malos; cuídense de los que se hacen incisiones!

3. Nosotros somos los verdaderos circuncidados, pues servimos a Dios en espíritu y confiamos no en cosas humanas, sino en Cristo Jesús.

4. Porque, hablando de méritos humanos, yo también tendría con qué sentirme seguro. Si alguno cree que puede confiar en tales cosas, ¡cuánto más lo puedo yo!

5. Nací de la raza de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo e hijo de hebreos, y fui circuncidado a los ocho días. ¿Observaba yo la Ley? Por supuesto, pues era fariseo,

6. y convencido, como lo demostré persiguiendo a la Iglesia; y en cuanto a ser justo según la Ley, fui un hombre irreprochable.

7. Pero al tener a Cristo consideré todas mis ventajas como cosas negativas.

8. Más aún, todo lo considero al presente como peso muerto, en comparación con eso tan extraordinario que es conocer a Cristo Jesús, mi Señor. A causa de él ya nada tiene valor para mí, y todo lo considero como pelusas mientras trato de ganar a Cristo.

9. Y quiero encontrarme en él, no teniendo ya esa rectitud que pretende la Ley, sino aquella que es fruto de la fe de Cristo, quiero decir, la reordenación que Dios realiza a raíz de la fe.

10. Quiero conocerlo; quiero probar el poder de su resurrección y tener parte en sus sufrimientos; y siendo semejante a él en su muerte,

11. alcanzaré, Dios lo quiera, la resurrección de los muertos.

12. No creo haber conseguido ya la meta ni me considero un «perfecto», sino que prosigo mi carrera hasta conquistar, puesto que ya he sido conquistado por Cristo.

13. No, hermanos, yo no me creo todavía calificado, pero para mí ahora sólo vale lo que está adelante, y olvidando lo que dejé atrás,

14. corro hacia la meta, con los ojos puestos en el premio de la vocación celestial, quiero decir, de la llamada de Dios en Cristo Jesús.

15. Todos nosotros, si somos de los «perfectos», tenemos que pensar así; y si no ven todavía las cosas en esta forma, Dios los iluminará.

16. Mientras tanto, sepamos conservar lo que hemos conquistado.

17. Sean imitadores míos, hermanos, y fíjense en los que siguen nuestro ejemplo.

18. Porque muchos viven como enemigos de la cruz de Cristo; se lo he dicho a menudo y ahora se lo repito llorando.

19. La perdición los espera; su Dios es el vientre, y se sienten muy orgullosos de cosas que deberían avergonzarlos. No piensan más que en las cosas de la tierra.

20. Nosotros tenemos nuestra patria en el cielo, y de allí esperamos al Salvador que tanto anhelamos, Cristo Jesús, el Señor.

21. Pues él cambiará nuestro cuerpo miserable, usando esa fuerza con la que puede someter a sí el universo, y lo hará semejante a su propio cuerpo del que irradia su gloria.

Capítulo 4

1. Por eso, hermanos míos, a quienes tanto quiero y echo de menos, que son mi alegría y mi corona, sigan así firmes en el Señor, amadísimos.

2. Ruego a Evodia y también a Síntique, que trabajen juntas en el Señor.

3. Y a ti, Sícigo, verdadero compañero, te pido que las ayudes; no olvides que ellas lucharon conmigo por el Evangelio, lo mismo que Clemente y mis otros colaboradores, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida.

4. Estén siempre alegres en el Señor;

5. se lo repito, estén alegres y den a todos muestras de un espíritu muy abierto. El Señor está cerca. No se inquieten por nada;

6. antes bien, en toda ocasión presenten sus peticiones a Dios y junten la acción de gracias a la súplica.

7. Y la paz de Dios, que es mayor de lo que se puede imaginar, les guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

8. Por lo demás, hermanos, fíjense en todo lo que encuentren de verdadero, noble, justo, limpio; en todo lo que es fraternal y hermoso; en todos los valores morales que merecen alabanza.

9. Pongan en práctica todo lo que han aprendido, recibido y oído de mí, todo lo que me han visto hacer, y el Dios de la paz estará con ustedes.

10. Sentí mucho gozo en el Señor al ver florecer en ustedes esa preocupación por mí. En realidad pensaban en mí, sólo que les faltaba una ocasión.

11. No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a arreglarme con lo que tengo.

12. Sé pasar privaciones y vivir en la abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo momento: a estar satisfecho o hambriento, en la abundancia o en la escasez.

13. Todo lo puedo en aquel que me fortalece.

14. Sin embargo, hicieron bien en compartir mis pruebas.

15. Filipenses, ustedes saben que en los principios de la evangelización, cuando me alejé de Macedonia, ninguna Iglesia me abrió una cuenta de gastos e ingresos excepto ustedes;

16. durante mi permanencia en Tesalónica me mandaron dos veces todo lo que necesitaba.

17. No es que yo busque regalos; más me interesa que la cuenta de ustedes vaya subiendo.

18. Por el momento tengo todo lo que necesito y más de lo que necesito. Tengo de sobra con lo que Epafrodito me entregó de parte de ustedes y que recibí como un sacrificio «que agrada a Dios y cuyo olor sube hasta él».

19. Mi Dios, a su vez, proveerá a todas sus necesidades, según su inmensa riqueza en Cristo Jesús.

20. Gloria a Dios, nuestro Padre, por los siglos de los siglos. Amén.

21. Saluden a los hermanos, como a santos en Cristo Jesús. Los saludan los hermanos que están conmigo.

22. Los saludan todos los hermanos de aquí, especialmente los del palacio del César.

23. La gracia de Cristo Jesús, el Señor, sea con su espíritu.

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1. Estas son las palabras de Agur, hijo de Yaqué, originario de Massa.Estas son las sentencias de ese hombre: ¡Me cansé, oh Dios, me cansé y me agoté, oh Dios mío!

2. Soy más estúpido que cualquiera y me falló el sentido común:

3. ¡sí, yo que no aprendí la sabiduría, pensé conocer la ciencia del Santo!

4. ¿Quién subió al cielo y volvió? ¿Quién encerró al viento en su puño? ¿Quién juntó las aguas en su manto? ¿Quién les puso límites a las extremidades del mundo? ¿Me puedes decir su nombre y él de su hijo?

5. Las palabras de Dios pasan cualquier prueba, son un escudo para los que confían en él.

6. No agregues nada a sus palabras: te reprendería y te demostraría que mientes.

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"Diante de Deus ajoelhe-se sempre." São Padre Pio de Pietrelcina