Plan de lectura completo
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En el día 198, Isaías 14-15 relata la caída de las naciones orgullosas y la soberanía de Dios sobre los reyes. Joel 1-2 advierte del juicio inminente y llama al arrepentimiento, invitando al pueblo a buscar la misericordia divina. Proverbios 10:17-20 recalca la importancia de escuchar y practicar la sabiduría, recordándonos que la enseñanza correcta conduce a la vida y a la protección espiritual.
1. Sí, Yavé se compadecerá de Jacob, dará su preferencia a Israel y volverá a instalarlo en su patria. El extranjero seguirá también sus pasos y se juntará a los de la familia de Jacob.
2. Los pueblos los recogerán y los devolverán a su tierra, y la familia de Israel, a su vez, se apoderará de ellos y los hará sus esclavos y sirvientes en la tierra de Yavé. Israel hará prisioneros a los que lo llevaron cautivo y dominará a sus opresores.
3. Cuando Yavé te libere de tus padecimientos, de tus inquietudes y de la dura esclavitud a la que estabas sometido,
4. te burlarás así del rey de Babilonia:
5. ¡Cómo ha terminado el tirano y acabado su arrogancia! Yavé ha roto el palo de los malvados, el bastón de los opresores,
6. que les pegaba a los pueblos con rabia, golpeándolos sin cesar, y oprimía con furia a las naciones, persiguiéndolas sin descanso.
7. La tierra está ahora tranquila y quieta y retumban las aclamaciones.
8. Aun los cipreses y los cedros del Líbano se alegran, diciendo: «Desde que estás en la tumba, ya no tenemos que temer al leñador.»
9. Bajo la tierra, el reino de los muertos se agita por ti, para darte la bienvenida; despierta a las sombras de todos los grandes de la tierra y se levantan de sus tronos los reyes de los pueblos.
10. Todos se dirigen a ti y te dicen: «¡Tú también has sido tirado al suelo y ahora eres igual a nosotros!
11. Tu esplendor junto al sonido de tus arpas han sido lanzados al lugar adonde van los muertos, tienes gusanos como cama y, para cubrirte, lombrices.»
12. ¿Cómo caíste desde el cielo, estrella brillante, hijo de la Aurora? ¿Cómo tú, el vencedor de las naciones, has sido derribado por tierra?
13. En tu corazón decías: «Subiré hasta el cielo y levantaré mi trono encima de las estrellas de Dios, me sentaré en la montaña donde se reúnen los dioses, allá donde el Norte se termina;
14. subiré a la cumbre de las nubes, seré igual al Altísimo.»
15. Mas, ¡ay!, has caído en las honduras del abismo, en el lugar adonde van los muertos.
16. Los que te ven se fijan en ti y dicen al verte: «Este es el hombre que espantaba a la tierra, que hacía temblar a los reinos,
17. que convertía al mundo en un desierto, que destruía las ciudades y nunca abría la cárcel a sus presos.»
18. Todos los reyes de las naciones reposan con honor, cada uno en su tumba,
19. pero tú has sido echado a la fosa común, como una basura que molesta, como un cadáver pisoteado, cubierto de gente masacrada, de degollados por la espada.
20. No tendrás la sepultura de los reyes, porque has desolado tu tierra y asesinado a tu pueblo: nadie, en adelante, se acordará de la descendencia de los malhechores.
21. Prepárense para matar a los hijos por los crímenes de sus padres; ¡ya no saldrán a conquistar la tierra ni cubrirán, con sus ciudades, la faz del mundo!
22. Me levantaré contra ellos -dice Yavé de los Ejércitos- y acabaré en Babilonia con su nombre y su descendencia, con sus hijos y sus bastardos, dice Yavé.
23. Yo se la doy a los erizos, pues no será más que un pantano. Le pasaré la escoba, y barreré con todo, dice Yavé.
24. Yavé de los Ejércitos lo ha jurado, diciendo: Tal como lo he pensado, pasará, y como lo he querido, se cumplirá.
25. Destrozaré a Asur en mi propio país y lo aplastaré en mis cerros; así ustedes se librarán de su yugo y de su carga, que pesa sobre los hombros.
26. Esta es la sentencia decretada contra toda la tierra; así su mano está extendida sobre las naciones.
27. Si Yavé de los Ejércitos forja un plan, ¿quién lo arruinará? Si extiende su mano, ¿quién lo hará cambiar?
28. El año en que murió Ajaz, Isaías pronunció esta sentencia:
29. «No te alegres tanto, Filistea, porque se quebró el bastón que te pegaba; pues del huevo de la culebra saldrá una víbora, que, a su vez, tendrá una serpiente voladora.
30. Entonces mis pobres se alimentarán de mis campos y los que nada tienen dormirán tranquilos, mientras que a tus hijos los haré morir de hambre y mataré a los sobrevivientes.»
31. ¡Que den aullidos en la alcaldía, que grite la ciudad! Filistea entera se queda sin ánimo. Porque por el norte se levanta una humareda, ¡y nadie de sus soldados abandona las filas!
32. ¿Qué responderán, entonces, a los embajadores de esa nación? «Que Yavé ha fundado a Sión y en ella se refugiarán los pobres de su pueblo.»
1. Profecía sobre Moab. Bastó con una noche: Ar-Moab quedó toda en silencio. Bastó con una noche: Quir-Moab fue destruida,
2. Sube la gente de Dibón, para llorar en los santuarios altos; en el Nebo y en el Madaba gime Moab. Llevan el pelo cortado al rape y la cara afeitada;
3. En las calles y las azoteas. se ven cubiertos de saco; en las plazas, todos están de duelo, no se oye más que lamentaciones.
4. Jesebón y Elealé gritan, hasta Jahas se oye su voz. Por eso se conmueven los valientes de Moab y tiembla su alma.
5. Mi corazón está de duelo por Moab, por sus fugitivos que llegan hasta Soar. Por la cuesta de Luhit suben llorando, por el camino de Joronaim lanzan gritos desgarradores.
6. Las vegas de Nimrín son ahora un terreno abandonado, pues se secó la hierba, desapareció el pasto y se acabó el verdor.
7. Por eso, llevan sus provisiones, lo que les queda, al otro lado del arroyo de los Sauces.
8. Los alaridos han despertado toda la tierra de Moab; el griterío se siente hasta en Eglaim y su eco hasta en Beer-Elim. Las lagunas de Dimón están rojas de sangre. pues mando un nuevo castigo sobre Dimón: envío un león contra los sobrevivientes de Moab y contra aquellos que queden en el país.
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1. Palabra de Yavé que fue dirigida a Joel, hijo de Petuel.La invasión de las langostas
2. ¡Oigan esto, ancianos!, escuchen todos los habitantes del país: ¿Ha sucedido algo semejante en sus tiempos, en tiempos de sus padres?
3. Cuéntenselo a sus hijos y a sus nietos y a las generaciones venideras.
4. Lo que dejó el gusano, lo devoró la langosta; lo que dejó la langosta, lo devoró el pulgón; lo que dejó el pulgón, lo devoró el grillo.
5. Despierten, borrachos, y lloren; giman todos los bebedores de vino porque se nos quitó de la boca el vino nuevo.
6. Una nación poderosa e innumerable ha invadido mi país; sus dientes son como dientes de león, y tienen colmillos de leona.
7. En ruinas ha dejado mi viña y ha destrozado mis higueras, les sacó toda la corteza, las dejó peladas y con las ramas blancas..
8. ¡Laméntate como la joven que, recién casada, llora por su esposo!
9. No hay fruto que ofrecer en la Casa de Yavé, de duelo están los sacerdotes al servicio de Yavé.
10. El campo ha sido desolado, de duelo está la tierra porque la cosecha del trigo está perdida; nos falta el vino y el aceite se nos ha terminado.
11. Avergüéncense, labradores, giman, viñadores, por el trigo y la cebada, porque la cosecha de los campos está perdida.
12. La viña se ha secado y la higuera languidece; el granado, la palmera y el manzano, todos los árboles del campo están secos, y se nos fue la alegría como avergonzada.
13. Pónganse su cinturón, sacerdotes, y laméntense. Lloren, ministros del Señor. Vengan a pasar la noche cubiertos de saco, ministros de mi Dios. Ya no se ven ofrendas ni vino en la casa de su Dios.
14. Proclamen un ayuno y una asamblea santa, congreguen a los ancianos y a toda la gente del campo en la Casa de Yavé, su Dios, y clamen a él:
15. ¡Ay, qué día! Se acerca el día de Yavé! Es como una devastación mandada por el Todopoderoso.
16. Ya no vemos con qué mantenernos y toda alegría ha huido de la casa de nuestro Dios.
17. La semilla se secó debajo de los terrones, los graneros están vacíos y las granjas arruinadas porque no hay grano. ¡Cómo mugen los animales!
18. Las manadas de bueyes andan locas porque no tienen pasto, y perecen los rebaños.
19. Oh Yavé, a ti clamo, porque el fuego ha consumido los árboles del campo.
20. Hasta las bestias del campo se vuelven a ti ávidas porque se han secado los arroyos y el fuego ha devorado los prados del llano.
1. ¡Toquen la trompeta en Sión! Den la alarma en mi monte santo. ¡Tiemblen todos los habitantes del país, porque está cerca el día de Yavé: ¡Ahí viene!
2. ¡Día de tinieblas y de oscuridad, día de nubes y de espesa niebla! Ahí viene un pueblo numeroso y fuerte, como jamás hubo otro ni lo habrá después de él, avanza y se extiende como una sombra sobre los cerros.
3. El fuego devora delante de él, detrás de él la llama abrasa. Delante de él, un jardín de delicias; detrás de él queda un desierto. No hay nada que se pueda salvar.
4. Son semejantes a poderosos caballos y se lanzan como caballerías, saltando por los cerros.
5. Es como el estruendo de carros, como el sonido de la llama de fuego que devora la paja seca. Son como un ejército poderoso en orden de batalla.
6. Ante él se estremecen los pueblos, todos los rostros palidecen.
7. Corren como valientes, como asaltantes suben las murallas; cada uno va delante sin equivocarse de camino.
8. Nadie tropieza con su vecino, cada cual va por su camino. Atacan en medio de las flechas, sin romper las filas.
9. Se arrojan sobre la ciudad, corren sobre la muralla, suben hasta las casas, y por las ventanas entran como ladrones.
10. Al verlos tiembla la tierra, se estremecen los cielos, el sol y la luna se oscurecen y las estrellas pierden su brillo!
11. Yavé hace oír su trueno, al frente de su ejército: numerosos son sus soldados, poderosos los que cumplen sus órdenes. Porque grande y temible es el día de Yavé. ¿Quién podrá soportarlo?
12. Dice Yavé: «Vuelvan a mí con todo corazón, con ayuno, con llantos y con lamentos.»
13. Rasguen su corazón, y no sus vestidos, y vuelvan a Yavé su Dios, porque él es bondadoso y compasivo; le cuesta enojarse, y grande es su misericordia; envía la desgracia, pero luego perdona.
14. ¡Quién sabe si volverá atrás y nos perdonará y hará producir de nuevo a nuestros campos, de los cuales sacaremos las ofrendas para Yavé!
15. Toquen la trompeta en Sión, promulguen un ayuno sagrado y llamen a concejo.
16. Congreguen al pueblo, reúnan a los ancianos y que todos se purifiquen. Traigan también a los pequeños y a los niños de pecho, y que los recién casados dejen su cama.
17. En el patio del santuario lloren los sacerdotes ministros de Yavé y digan: «¡Yavé, perdona a tu pueblo, y no lo entregues al desprecio y a la burla de las naciones! ¿Acaso permitirás que los paganos digan: Dónde está su Dios?»
18. Yavé se mostró lleno de celo por su tierra y tuvo piedad de su pueblo.
19. Entonces Yavé respondió y dijo a su pueblo: «Miren que les envío trigo, vino y aceite, de suerte que puedan saciarse, y no los expondré más a los insultos de las naciones.
20. Al que viene del norte se lo quitaré de encima y lo arrojaré a una tierra árida y desierta, su vanguardia hacia el mar oriental, su retaguardia hacia el mar occidental, y subirá su pestilencia y hediondez, porque yo obro maravillas.
21. No temas, tierra; alégrate y regocíjate, porque Yavé obra grandes cosas.
22. No teman, animales del campo, porque los prados del desierto han reverdecido, los árboles han dado su fruto, la higuera y la vid, sus riquezas.
23. Y ustedes, hijos de Sión, alégrense en Yavé, su Dios, porque él les da la lluvia de otoño para la fertilidad y hace caer agua en otoño y primavera como antes.
24. Las eras se llenarán de trigo puro, los lagares desbordarán de vino y aceite virgen.
25. yo los compensaré por los años que les devoró la langosta y el pulgón, el grillo y la oruga, mi gran ejército, que contra ustedes había mandado
26. Comerán y se saciarán, alabarán el Nombre de su Dios, que ha obrado con ustedes de modo maravilloso, mi pueblo no será ya jamás confundido,
27. y sabrán ustedes que yo estoy en medio de Israel, yo Yavé, su Dios, y no hay otro. Mi pueblo no será ya jamás confundido.
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17. Respetar las advertencias es caminar a la vida, no hacer caso de la corrección es perder su camino.
18. El que disimula su odio es un farsante, el que difunde la calumnia es un insensato.
19. En el mucho hablar no faltará el pecado, el que refrena sus labios es prudente.
20. El justo habla: es plata fina; los pensamientos del malvado: nada valen.
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"Deus quer que as suas misérias sejam o trono da Sua misericórdia." São Padre Pio de Pietrelcina