Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día sesenta y nueve, Números 21 relata las victorias y las pruebas del pueblo, incluyendo el episodio de la serpiente de bronce que prefigura la salvación en Cristo. Deuteronomio 22 presenta leyes de compasión y responsabilidad social. El Salmo 102 es una oración sincera de alguien en apuros que clama por restauración, recordándonos que Dios escucha la impotencia y permanece inmutable de generación en generación.

1. El rey de Arad, un cananeo que vivía en el Neguev, supo que Israel venía por el camino de Atarim. Atacó a Israel y tomó algunos prisioneros.

2. Entonces Israel hizo un voto a Yavé: "Si me entregas a ese pueblo, condenaré sus ciudades al anatema".

3. Yavé escuchó a Israel y le entregó a los cananeos. Los condenaron a ellos y a sus ciudades al anatema y le dieron a ese lugar el nombre de Jorma.

4. Dejaron el monte Hor por el camino del mar de Suf para rodear el territorio de Edom. En el camino el pueblo perdió la paciencia

5. y murmuró contra Dios y Moisés: "¿Por qué nos hicieron subir de Egipto para que muramos en el desierto sin pan y sin agua? ¡Ya estamos aburridos de esta comida sin gracia!

6. Entonces Dios mandó contra el pueblo serpientes-ardientes. Muchos de los Israelitas murieron por sus mordeduras.

7. El pueblo fue a ver a Moisés y le dijo: "Hemos pecado, hemos murmurado contra Yavé y contra ti. Ruega a Yavé por nosotros, para que aleje de nosotros las serpientes". Moisés oró por el pueblo,

8. y Yavé le dijo a Moisés: "Hazte una serpiente-ardiente y colócala en un poste. El que haya sido mordido, al verla, sanará".

9. Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un poste. Cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba la serpiente de bronde y se sanaba.

10. Los israelitas partieron y acamparon en Obot.

11. Partieron de allí y acamparon en las Ruinas de los Abarim, en el desierto, al este de Moab, hacia el lado del sol naciente.

12. Salieron de allí y acamparon a orillas del torrente der Zered.

13. Subieron de allí y acamparon más allá del Arnón. Ese torrente en el desierto era el límite del territorio de los Amoritas, pues el Arnón es la frontera de Moab, entre los moabitas y los amoritas.

14. Por eso se dice en el Libro de las Guerras de Yavé: "... Vaheb cerca de Sufá y el torrente de Arnón,

15. y la pendiente de la quebrada que baja hacia Ar, pegada a la frontera de Moab".

16. De allí partieron para Beer. A propósito de ese pozo Yavé le dijo a Moisés: "Reúne al pueblo y le daré agua".

17. Entonces Israel entonó este cántico: ¡Oh pozo! ¡Levántate y canta!

18. ¡Pozo que cavaron los jefes, pozo que perforaron los príncipes del pueblo con su cetro y su bastón!" Del desierto subieron a Matana,

19. de Matana a Nahaliel, de Nahaliel a Bamot,

20. y de Bamot al arroyo que está en la campiña de Moab, hacia el monte Pisgá, frente al desierto.

21. Israel le mandó decir a Sijón, rey de los amoritas.

22. "Déjame pasar por tu territorio. No atravesaremos por tus campos ni por tus viñas, ni beberemos el agua de tus pozos. Iremos por el camino real, hasta que hayamos atravesado tu país".

23. Pero Sijón no dejó a Israel que atravesara por su territorio, reunió a todo su pueblo y salió al encuentro de Israel en el desierto. Cuando llegó a Jahasa, atacó a Israel.

24. Israel lo derrotó a espada y conquistó su territorio desde el Arnón hasta el Jacob, hasta la frontera de Amón, pues la frontera de Amón estaba bien defendida.

25. Israel se apoderó de todas sus ciudades, los Israelitas se instalaron en todas las ciudades de los amoritas, en Jesbón y en sus alrededores.

26. Jesbón era la ciudad de Sijón, rey de los amoritas. Este había vencido al anterior rey de Moab y se había apoderado de su tierra hasta el Arnón.

27. De ahí que dicen los poetas: " Vengan a Jesbón, que sea reconstruida y fortificada, la ciudad de Sijón.

28. Porque ha salido un fuego de Jesbón, una llama de la ciudad de Sijón. ¡Devoró Ar Moab y los Baales de los lugares altos del Arnón!

29. ¡Ay de ti, Moab! ¡Estás perdido, pueblo de Camón! Hizo huir a tus hijos y tus hijas fueron llevadas cautivas por Sijón, rey de los Amoritas.

30. Jesbón sembró la ruina, sus flechas llegaron hasta Dibón; hemos incendiado de Nofa a Medba".

31. Cuando Israel se instaló en el territorio de los amoritas,

32. Moisés envió espías a Yazer. Los Israelitas se apoderaron de esa ciudad y de sus aldeas y expulsaron a los amoritas que estaban allí.

33. Dando un rodeo, tomaron el camino de Basán. Og, rey de Basán, se lanzó en su contra junto con todo su pueblo y les presentó batalla en Edrei.

34. Yavé le dijo a Moisés: "No temas: Lo he puesto en tus manos junto con todo su pueblo y todo su territorio. Lo tratarás como a Sijón, rey de los Amoritas, que vivía en Jesbón".

35. Efectivamente los Israelitas lo masacraron junto con sus hijos y todo su pueblo, a tal punto que nadie quedó con vida, y se instalaron en su territorio.

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1. Si encuentras extraviado el buey o la oveja de tu hermano, no te harás el desentendido, sino que se lo llevarás a tu hermano.

2. Si este hermano no es vecino tuyo y no sabes a quién pertenece el animal, lo guardarás en tu casa hasta que su dueño vaya a buscarlo. Entonces se lo devolverás.

3. Lo mismo harás con su burro, y lo mismo con su vestido, y lo mismo con cualquier objeto que se le extravió a tu hermano, el día que lo encuentres. No puedes hacer como si no supieras.

4. Si ves el burro de tu hermano o su buey que caen en el camino, no puedes desentenderte, sino que ayudarás a levantarlo.

5. La mujer no llevará vestido de hombre, ni el hombre vestido de mujer, porque Yavé aborrece al que hace tal cosa.

6. Si encuentras en tu camino un nido de pájaros en un árbol o en el suelo, y la madre está echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no te llevarás a la madre con las crías,

7. sino que dejarás que ella se vaya y tomarás para ti sólo las crías. Así tendrás prosperidad y larga vida.

8. Cuando construyas una casa nueva, harás alrededor de la azotea un pequeño muro, no sea que alguien se caiga desde arriba y tu casa quede manchada con sangre.

9. No sembrarás en tu viña ninguna otra semilla, porque de hacerlo, tanto los productos de esta siembra como las uvas de tu viña quedarían prohibidos.

10. No ararás con un buey y un burro juntos.

11. No te vestirás con un paño tejido mitad de lana y mitad de lino.

12. Te harás una borla en las cuatro puntas del manto con que te cubras.

13. Aquí viene el caso de un hombre que se ha casado con una mujer y después deja de quererla.

14. Este hombre empieza a reprocharla por su conducta y a difamarla, y se le ocurre decir: «Me casé con esta mujer, y al acostarme con ella, no le encontré las señas de su virginidad».

15. En ese caso el padre y la madre de la joven tomarán el paño en que están las señas de su virginidad y lo mostrarán a los jueces de la ciudad.

16. El padre de la joven dirá a los jueces: «He dado a mi hija por esposa a este hombre, pero ya no la quiere, y ahora pretende que no la tomó virgen.

17. Vean, pues, ahí las pruebas de la virginidad de mi hija.» Y extenderán el paño delante de los jueces de la ciudad.

18. Si el hombre es culpable, los jueces lo tomarán preso y lo azotarán.

19. Lo multarán además en cien monedas de plata, que entregarán al padre de la joven, por haber difamado a una virgen de Israel. El marido tendrá que tomarla como esposa y no podrá repudiarla en toda su vida.

20. Pero si es verdad lo que el hombre dice, y no aparecen las pruebas de su virginidad,

21. entonces la sacarás a la puerta de la casa de su padre y morirá apedreada por el pueblo, por haber cometido una infamia en Israel, prostituyéndose mientras todavía estaba en la casa de su padre. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti.

22. Si se sorprende a un hombre acostado con una mujer casada, morirán los dos, el adúltero y la adúltera. Así harás desaparecer el mal de Israel.

23. Si una joven está prometida en matrimonio a un hombre, y otro hombre la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella,

24. los llevarán a los dos y los apedrearán hasta que mueran: la joven porque no gritó y no pidió ayuda, estando en la ciudad, y el hombre, porque deshonró a la mujer de su prójimo. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti.

25. Pero si el hombre encuentra en el campo a una joven prometida en matrimonio, y a la fuerza la viola, sólo el hombre que la violó morirá.

26. No harás nada a la joven; ella no merece la muerte, porque así como un salteador se arroja sobre un hombre y lo asesina, de la misma manera fue asaltada la joven.

27. Estaba sola en el campo, gritó y nadie le prestó ayuda.

28. Si un hombre encuentra a una joven virgen, no prometida en matrimonio a otro hombre, y a la fuerza la viola y luego son sorprendidos,

29. el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta monedas de plata, y la tomará por esposa. Y no podrá repudiarla en toda su vida, ya que la deshonró.

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2. Señor, escucha mi plegaria, que mis gritos lleguen hasta ti.

3. No me escondas tu cara en el día de mi desgracia, vuelve tus oídos hacia mí el día que te invoco, apresúrate en responderme.

4. Pues mis días se esfuman, mis huesos se consumen como brasas;

5. como hierba segada, mi corazón se seca y hasta me olvido de comer mi pan;

6. con lo fuerte de mis sollozos, a través de la piel se ven mis huesos.

7. Me parezco al pelícano del desierto, soy como la lechuza de las ruinas.

8. Paso en vela gimiendo como un pájaro solo en un tejado.

9. Todo el día me insultan mis enemigos, los que me adulan maldicen de mí.

10. El pan que como es la ceniza, mezclo mi bebida con mis lágrimas;

11. debido a tu cólera y a tu furor pues me arrancaste y me tiraste al suelo.

12. Mis días son como la sombra que declina, y yo me voy secando como el pasto.

13. Mas tú, Señor, reinas para siempre, y te invocan por todas las edades.

14. Tú te levantarás, enternecido por Sión, pues ya es tiempo que de ellas te apiades, ya ha llegado la hora;

15. tus siervos se encariñan con sus piedras y sienten pena al ver sus escombros.

16. Entonces los pueblos respetarán tu nombre, y todos los reyes de la tierra, tu gloria;

17. cuando el Señor reconstruya a Sión y se manifieste en su gloria,

18. cuando atienda la oración del despojado y no se haga sordo a su plegaria.

19. Escríbanlo para la nueva generación: un pueblo recreado alabará al Señor.

20. Pues se inclinó de lo alto de su santuario, desde los cielos miró el Señor a la tierra

21. para escuchar el gemido del cautivo y liberar a los condenados a muerte,

22. para que resuene en Sión el nombre del Señor y su alabanza, en Jerusalén.

23. Se reunirán entonces los pueblos y los reinos para adorar al Señor.

24. Agotó mi fuerza en el camino, y ha abreviado mis días,

25. pero yo digo: Dios mío, no me arranques a mitad de mis días, siendo que tus años corren de edad en edad.

26. Hace tiempo que fundaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos;

27. ellos perecerán, pero tú permaneces, todos se gastan como la ropa, los cambias como un vestido, y se mudan,

28. pero tú eres el mismo, tus años no se acaban.

29. Los hijos de tus siervos vivirán en ella y su raza siempre te servirá.

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"Como Jesus, preparemo-nos a duas ascensões: uma ao Calvário e outra ao Céu." São Padre Pio de Pietrelcina