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Al vigésimo tercer día, la tensión en la historia de José aumenta. Génesis 43-44 describe el segundo encuentro de los hermanos con José, el emotivo banquete y la prueba final con la copa de plata escondida en el equipaje de Benjamín, lo que da lugar a la conmovedora súplica de Judá. Job 35-36 concluye los discursos de Eliú, defendiendo la grandeza y la justicia de Dios. Proverbios 4:10-19 contrasta vívidamente los dos caminos de la vida: el camino del justo, que brilla cada vez más hasta el amanecer, y el camino del malvado, que es como una densa oscuridad.
1. La escasez de alimentos seguía muy grande en el país,
2. y cuando se acabó el trigo que habían traído de Egipto, su padre les dijo: «Vuelvan a comprarnos un poco de comida.»
3. Judá le contestó: «Aquel hombre nos dijo bien claro que no nos admitiría en su presencia si no iba con nosotros nuestro hermano.
4. Si mandas a Benjamín con nosotros, entonces iremos a buscar provisiones,
5. pero si no lo mandas, no bajaremos, porque aquel hombre nos dijo: «No verán mi cara si no está con ustedes su hermano el más pequeño.»
6. Dijo entonces Israel: «¿Por qué, para desgracia mía, le dijeron a ese hombre que tenían otro hermano?»
7. Ellos contestaron: «Aquel hombre nos interrogó con tanta insistencia sobre nosotros y nuestra familia: ¿Vive todavía el padre de ustedes? ¿Tienen algún otro hermano? Y nosotros contestamos a esas preguntas. ¿Cómo ibamos a imaginar que nos diría: Tráiganme a su hermano?»
8. Entonces Judá dijo a su padre Israel: «Deja que el muchacho venga conmigo, para que podamos partir. Sólo así podremos seguir viviendo nosotros y nuestros hijos, en vez de morir.
9. Yo respondo por él, pídeme cuenta de él. Si no te lo traigo de vuelta y no te lo muestr de nuevo, no me perdones jamás esta falta.
10. Si no nos hubiéramos demorado tanto, a estas horas ya hubieramos vuelto dos veces.»
11. Israel, su padre, les dijo: «Ya que no queda más remedio, hagan lo siguiente. Échen en sus bolsas algo de los productos del país: tragacanto, miel, goma, láudano, pistacho y almendras, y llévenselo como regalo a ese hombre.
12. Tomen doble cantidad de plata y devuelvan el dinero que apareció en la boca de sus bolsas, tal vez se deba a una equivocación.
13. Y tomen a su hermano menor para volver donde aquel hombre.
14. Que el Dios de las Alturas les haga hallar misericordia ante ese hombre para que les devuelva a su otro hermano, y a Benjamín. En cuanto a mí, si pierdo a mis hijos, es que tenía que perderlos.»
15. Tomaron entonces los regalos y doble cantidad de dinero, y también a Benjamín, y bajaron a Egipto. Se presentaron ante José.
16. Cuando José vio que Benjamín estaba con ellos, dijo a su mayordomo: «Lleva a casa a estos hombres, haz matar algún animal y que se prepare un banquete, porque estos hombres comerán conmigo a mediodía.»
17. El mayordomo hizo como José le ordenó, y llevó estos hombres a la casa de José.
18. Ellos se asustaron porque los llevaban a la casa de José, y comentaban entre sí: «Seguramente nos traen aquí a causa del dinero que nos fue devuelto la primera vez. Nos están preparando una trampa y nos van a asaltar; nos tomarán como esclavos y se apoderarán de nuestros burros.»
19. Por eso, estando ya para pasar la puerta, se acercaron al mayordomo de José y le dijeron:
20. «Perdón, mi señor, pero ya vinimos una vez a comprar grano,
21. y cuando en la posada abrimos nuestras bolsas, el dinero de cada uno estaba en la boca de las bolsas. Contamos bien la plata y ahora la traemos aquí para devolverla.
22. Y traemos además plata para comprar más comida. No sabemos quién puso el dinero en nuestras bolsas.»
23. El mayordomo les dijo: «Quédense tranquilos y no tengan miedo. El Dios de ustedes y el Dios de su padre les ha puesto ese tesoro en sus bolsas, pues yo recibí toda su plata.» Y en seguida les devolvió a Simeón.
24. El hombre los hizo entrar en la casa de José y les dio agua para que se lavaran los pies, y mandó dar forraje a sus burros.
25. Ellos prepararon el regalo y esperaron a que José llegara al mediodía, porque habían oído decir que comería allí.
26. Al entrar José en la casa, le ofrecieron el regalo y lo saludaron inclinándose hasta el suelo.
27. El les preguntó cómo estaban; les dijo: «¿Está bien el padre de ustedes, aquel anciano de quien me hablaron? ¿Vive todavía?»
28. Ellos respondieron: «Tu siervo, nuestro padre, está bien y vive todavía.» Y se arrodillaron, inclinándose hasta el suelo.
29. Entonces José, levantando la vista vio a su hermano Benjamín, hijo de su misma madre, y dijo: «¿Es éste el hermano menor del cual me hablaron?» Y le dijo: «¡Dios te bendiga, hijo mío!»
30. José tuvo que salir rápidamente, porque se sintió muy conmovido por la presencia de su hermano y le vinieron ganas de llorar. Apenas entró en su habitación se puso a llorar.
31. Después se lavó la cara y volvió. Tratando de dominarse, ordenó: «Sirvan la comida.»
32. Se la sirvieron por separado: a él aparte, también aparte a ellos, y a los egipcios que comían con él también les sirvieron aparte. Es que los egipcios no pueden comer con los hebreos: de hacerlo, Egipto se tendría por deshonrado.
33. Se sentaron, pues, frente a él, el mayor en el primer asiento y el menor en el último, mirándose el uno al otro con asombro.
34. Después separó para ellos partes de lo que se le ponía en su mesa, y la porción de Benjamín era cinco veces más grande que la de los demás. Bebieron con él y se sintieron muy alegres.
1. Entonces José ordenó a su mayordomo: «Llena de alimentos las bolsas de estos hombres, todo lo que puedan llevar, y coloca el dinero de cada uno en la boca de su bolsa.
2. En la bolsa del menor pondrás, junto con el dinero de su trigo, también mi copa, mi copa de plata.» El mayordomo hizo tal como José le había ordenado.
3. Al amanecer fueron despedidos los hombres con sus burros.
4. Habían salido ya de la ciudad y se encontraban aún a poca distancia, cuando José dijo a su mayordomo: «Corre detrás de esos hombres, y cuando los alcances, les dirás: ¿Por qué han devuelto mal por bien?
5. ¿No es ésta la copa de plata en que bebe mi señor y con la que también practica la adivinación? Han obrado muy mal al hacer eso.»
6. El los alcanzó y les habló en esa forma.
7. Ellos le respondieron: «¿Por qué habla así mi señor? Jamás haríamos cosa semejante.
8. Si te trajimos desde Canaán la plata que encontramos en nuestras bolsas, ¿cómo íbamos ahora a robar oro y plata de la casa de tu señor?
9. Si a alguno de nosotros, tus siervos, se le encuentra el objeto, que muerá, y también nosotros seremos esclavos de mi señor.»
10. «Muy bien -dijo él-, sea como ustedes han dicho. Aquél a quien se le encuentre el objeto será mi esclavo, pero ustedes quedarán libres.»
11. Rápidamente bajó cada uno su bolsa y cada uno la abrió.
12. El mayordomo los registró empezando por el mayor y terminando por el más joven y la copa se encontró en la bolsa de Benjamín.
13. Entonces rasgaron sus ropas, y cargando cada uno su burro, volvieron a la ciudad.
14. Judá y sus hermanos volvieron a la casa de José, que todavía estaba allí, y se postraron con el rostro por tierra delante de él.
15. José les dijo: «¿Qué han hecho? ¿No sabían que un hombre como yo iba a adivinarlo?»
16. Contestó Judá: «¿Qué podemos decir a mi señor, y cómo podemos justificarnos? Dios ha descubierto alguna falta en tus servidores. En adelante seremos esclavos de mi señor, junto con aquél en cuyo poder se encontró la copa.»
17. Pero José respondió: «Jamás haría tal cosa. El hombre a quien se le halló la copa será mi esclavo, pero ustedes pueden volver en paz donde su padre.»
18. Entonces se adelantó Judá y le dijo: «Permite, señor mío, que pueda tu siervo decirte algunas palabras sin que te enojes contra mí, aunque tú eres como Faraón.
19. Tú, mi señor, preguntaste a tus siervos la otra vez: «¿Tienen todavía padre o hermano?»
20. y nosotros contestamos: «Tenemos todavía nuestro padre muy anciano, con un muchachito que le nació en su vejez. Este tenía otro hermano, hijo de la misma madre, pero murió y le queda ese solo hijo de ella. Por esto su padre lo quiere mucho.»
21. Después nos dijiste: «Que baje aquí con ustedes, y que yo mismo lo vea.»
22. Y nosotros te respondimos: «El muchacho no puede dejar a su padre, porque si lo abandona, éste se morirá.»
23. Y tú nos dijiste: «Si su hermano menor no baja con ustedes, no los admitiré en mi presencia.»
24. Subimos entonces a casa de nuestro padre y le dijimos tus palabras.
25. Y cuando nos pidió: «Vuelvan a comprar algo de comida»,
26. nosotros respondimos: «No podemos ir, a menos que vaya con nosotros nuestro hermano menor, porque no nos recibirá aquel hombre si nuestro hermano menor no está con nosotros.»
27. Entonces nuestro padre nos dijo: «Ustedes saben que mi esposa me dio dos hijos.
28. Uno se me fue, al que no he vuelto a ver, y creo que habrá sido despedazado por las fieras.
29. Si ahora llevan de mi lado también a éste y le sucede alguna desgracia, me moriré de pena en mi ancianidad, y será por culpa de ustedes.»
30. Ahora yo no puedo volver donde mi padre sin el muchacho, pues no vive sino por él, y al ver que el muchacho no está morirá.
31. Y por culpa nuestra nuestro padre morirá de pena en su ancianidad.
32. Yo, tu servidor, me hice responsable por el joven ante mi padre y le dije: «Si no te lo traigo de vuelta, seré culpable ante mi padre para siempre.»
33. Te ruego, pues, que yo quede en lugar del joven como esclavo de mi señor, para que así el muchacho suba con sus hermanos.
34. Yo no podría regresar a la casa de mi padre sin el joven; no quiero ver la aflicción de mi padre.»
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1. Elihú volvió a tomar la palabra y dijo:
2. ¿Crees que has hablado con sensatez y que te has justificado ante Dios
3. al decirle: Qué te importa? No te alcanza mi pecado.
4. Voy a responderte a ti, y contigo a tus amigos.
5. Contempla los cielos y mira, observa cómo las nubes están más arriba que tú.
6. Si pecas, ¿qué le haces? Si se multiplican tus ofensas, ¿en qué lo perjudicas?
7. Y con ser justo, ¿qué le das o qué recibe él de tu mano?
8. A un hombre como tú afecta tu maldad, tu justicia es a la medida de los hombres.
9. Gritan bajo el peso de la opresión, y claman porque los poderosos los dominan,
10. pero no preguntan: «¿Dónde está Dios, que nos creó, que da en las noches cantares de júbilo,
11. que nos instruye por medio de las bestias y nos da ejemplos en las aves del cielo?»
12. Por eso, él no responde cuando gritan, cuando los malos los maltratan.
13. En vano claman: Dios no escucha, el Omnipotente no los atiende.
14. Peor todavía si dices que no encuentras a Dios, y que después de preparar tu defensa lo esperas.
15. Lo mismo si dices que su enojo no sabe castigar y que no se entera de los abusos.
16. Por tanto, Job habla para decir nada y multiplica sus discursos por falta de conocimiento.»
1. Elihú prosiguió diciendo:
2. «Espera un poco y yo te instruiré, pues tengo más que decir en favor de Dios.
3. Voy a llevar muy lejos mi saber y daré la razón a mi Hacedor.
4. En verdad no hay mentiras en mis palabras, pues el que te enseña es hombre de mucha experiencia.
5. Sabes queDios es muy fuerte, pero no rechaza al hombre de limpio corazón.
6. No deja vivir al malvado a sus anchas, sino que hace justicia a los desvalidos:
7. no aparta su mirada de los justos. Si pone en el trono a los reyes, es para que perdure su reinado; pero si se dejan dominar por la soberbia,
8. entonces se ven cargados de cadenas amarrados con cuerdas de aflicción.
9. Después les muestra cómo ha sido su conducta y sus faltas nacidas de su orgullo.
10. Les llama la atención al oído, y los manda apartarse del mal.
11. Si escuchan ylo sirven, acabarán felices sus días, y sus años, con toda tranquilidad.
12. Pero si no lo escuchan, les quitará la vida de un golpe y morirán por no haber entendido.
13. Son hombres desleales que se rebelan en vez de suplicarlo cuando los encadena,
14. mueren en plena juventud y su vida acaba despreciada.
15. Dios salva al miserable por su misma pobreza. y le enseña por medio del sufrimiento.
16. También a ti te librará de la angustia. una abundancia sin límites la reemplazará, y tu mesa rebosará de sabrosos manjares.
17. Entonces enjuiciarás al malvado justicia y derecho estarán en tus manos.
18. No te dejes, pues, llevar por la ira ni te dejes comprar por los regalos.
19. Pide cuentas tanto al rico como al que nada tiene, al débil como al poderoso.
20. No aplastes a aquellos que te son extraños, para poner en su lugar a tus parientes;
21. guárdate de inclinarte hacia la injusticia, pues ésta fue la causa de tu prueba.
22. Mira, Dios es sublime en su fuerza, ¿qué maestro puede comparársele?
23. ¿Quién le pedirá cuentas por l o que hace? ¿Quién lo dirá: «Has actuado mal?»
24. Acuérdate, pues, de ensalzar su obra, después que tantos hombres la alabaron.
25. Todo humano la contempla, todo mortal la mira desde lejos.
26. Dios es grande y no sabemos cuánto, el número de sus años es incalculable.
27. El atrae las gotas de agua, los vapores que se transformarán en lluvia.
28. Las nubes la derramarán y la repartirán en el mundo de los hombres.
29. ¿Quién puede comprender el despliegue de las nubes y el trueno que en su morada retumba?
30. Vean cómo extiende sus vapores y cubre las profundidades de los mares.
31. Con esto, alimenta a los pueblos y les proporciona abundante comida.
32. En sus manos ha alzado el rayo y le ordena dar en el blanco.
33. Su trueno lo anuncia a los pastores, y los rebaños sienten la tempestad inminente.
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10. Atiéndeme, pues, hijo mío, toma en serio mis palabras, y vivirás largos años.
11. Cuando te haya enseñado los caminos de la sabiduría, cuando haya orientado tu ruta, caminarás sin vacilar y podrás correr sin miedo a caerte.
13. Conserva mi disciplina, no la dejes: guárdala y vivirás.
14. ¡Pero, no tomes el camino de los malvados, no vayas por el sendero de los malos!
15. Evítalos, apártate de ellos; ándate por otro camino y pasa lejos.
16. Porque no pueden dormir si no hacen el mal; no descansan en tanto no le hayan hecho daño a alguien.
17. El crimen se volvió su pan, y la violencia, el vino de que tienen sed.
18. El camino de los justos es como la luz de la aurora: su resplandor va aumentando hasta el mediodía.
19. Pero el camino de los malvados es sólo oscuridad; no ven lo que los hará caer.
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"Quando o dia seguinte chegar, ele também será chamado de hoje. Tenha sempre muita confiança na Divina Providência." São Padre Pio de Pietrelcina