Encontrados 2028 resultados para: Tierra Buena
La tierra en que vais a entrar para poseerla es una tierra de montes y de valles, que riega la lluvia del cielo. (Deuteronomio 11, 11)
Esta tierra depende del cuidado del Señor; sobre ella tiene fijos sus ojos el Señor desde el comienzo del año hasta el final. (Deuteronomio 11, 12)
yo daré a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia de otoño y primavera, y tú podrás cosechar tu trigo, tu mosto y tu aceite; (Deuteronomio 11, 14)
pues la ira del Señor se encendería contra vosotros, cerraría los cielos y no habría más lluvia; la tierra no daría sus frutos y vosotros pereceríais bien pronto en esa buena tierra que el Señor os da. (Deuteronomio 11, 17)
para que viváis largos días, vosotros y vuestros hijos, en la tierra que el Señor juró dar a vuestros padres; tan largos como los días de los cielos sobre la tierra. (Deuteronomio 11, 21)
Nadie podrá resistirse ante vosotros. El Señor, vuestro Dios, sembrará el pánico y el temor delante de vosotros sobre toda la tierra donde pongáis vuestro pie, como él mismo ha dicho. (Deuteronomio 11, 25)
Cuando el Señor, tu Dios, te haya llevado a la tierra donde vas a entrar para tomar posesión de ella, colocarás la bendición sobre el monte Garizín y la maldición sobre el monte Ebal. (Deuteronomio 11, 29)
Estos montes se encuentran al otro lado del Jordán, detrás del camino del occidente, en la tierra de los cananeos que viven en la Arabá, frente a Guilgal, junto a la encina de Moré. (Deuteronomio 11, 30)
Vais a cruzar el Jordán para tomar posesión de la tierra que el Señor, vuestro Dios, os da. La poseeréis, la habitaréis, (Deuteronomio 11, 31)
Éstas son las leyes que guardaréis y pondréis por obra en la tierra que el Señor, el Dios de nuestros padres, os da en posesión todos los días que viváis en ella. (Deuteronomio 12, 1)
Pero cuando crucéis el Jordán y viváis en la tierra que el Señor, vuestro Dios, os da en posesión, allí estaréis defendidos de todos los enemigos que os rodean, viviréis en seguridad (Deuteronomio 12, 10)
Pero no comeréis la sangre, sino que la derramaréis en la tierra como el agua. (Deuteronomio 12, 16)