Encontrados 1774 resultados para: Pueblo Judío
A los que quedaban de los amorreos, hititas, fereceos, heveos y jebuseos, no pertenecientes al pueblo de Israel, (II Crónicas 8, 7)
Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha complacido en ti y te ha puesto sobre su propio trono para reinar en nombre del Señor Dios. Porque tu Dios ama a Israel y quiere mantenerlo eternamente, por eso te ha constituido rey sobre su pueblo, para que administres el derecho y la justicia". (II Crónicas 9, 8)
Él les respondió: "Volved a verme dentro de tres días". Y el pueblo se fue. (II Crónicas 10, 5)
El rey Roboán pidió consejo a los ancianos que habían estado al servicio de su padre Salomón mientras éste vivía: "¿Qué me aconsejáis responder a este pueblo?". (II Crónicas 10, 6)
Ellos le respondieron: "Si hoy eres condescendiente con este pueblo, los complaces y les respondes con buenas palabras, serán siempre servidores tuyos". (II Crónicas 10, 7)
Al tercer día, tal como el rey había dicho, Jeroboán y todo el pueblo se presentaron ante Roboán. (II Crónicas 10, 12)
El rey no dio oídos al pueblo, porque así lo había dispuesto el Señor, para que se cumpliera la palabra que el Señor había anunciado por medio de Ajías de Silo a Jeroboán, hijo de Nabat. (II Crónicas 10, 15)
Asá se indignó contra el profeta y lo metió en la cárcel, pues sus palabras le habían llenado de cólera contra él. Asá maltrató también a otros del pueblo. (II Crónicas 16, 10)
Con el libro de la ley del Señor fueron recorriendo las ciudades de Judá y enseñando al pueblo. (II Crónicas 17, 9)
Después de una estancia en Jerusalén, Josafat salió de nuevo a visitar al pueblo desde Berseba hasta la montaña de Efraín y atraerlo al Señor, Dios de sus padres. (II Crónicas 19, 4)
De acuerdo con el pueblo, designó cantores, que, revestidos con los ornamentos sagrados, iban delante del ejército cantando y alabando al Señor: "Alabad al Señor, porque es eterno su amor". (II Crónicas 20, 21)
Josafat y su pueblo fueron a adueñarse del botín y encontraron gran cantidad de ganado, riquezas, vestidos y otros objetos preciosos. Era tal la cantidad, que no pudieron llevarlo de una vez. Estuvieron tres días llevando botín; tanta era su abundancia. (II Crónicas 20, 25)