Mosaico decorativo

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  • Se apartó del camino hacia ella y le dijo: "Déjame hacer el amor contigo". No sabía que era su nuera. Ella le respondió: "¿Qué me vas a dar por hacer el amor conmigo?". (Génesis 38, 16)

  • Él preguntó: "¿Qué prenda quieres?". Y ella respondió: "Tu sello, el cordón del que cuelga y el bastón que llevas en la mano". Él se los dio, hizo el amor con ella y la dejó embarazada. (Génesis 38, 18)

  • Judá mandó el cabrito por medio de su amigo el adulamita, para recoger las prendas de mano de la mujer, pero éste no la encontró. (Génesis 38, 20)

  • Cuando ya la iban a sacar, mandó a decir a su suegro: "Yo he quedado encinta del hombre a quien pertenece todo esto. Mira, por favor, de quién son este sello, este cordón y este bastón". (Génesis 38, 25)

  • Judá los examinó y dijo: "Ella es más justa que yo, porque yo no le he dado por esposo a mi hijo Selá". Y ya no volvió a tener relaciones con ella. (Génesis 38, 26)

  • El Señor estaba con José y todo le salía bien; y se quedó en la casa de su dueño, el egipcio. (Génesis 39, 2)

  • Su dueño vio que el Señor estaba con él y que hacía prosperar en sus manos todo cuanto él emprendía; (Génesis 39, 3)

  • José halló gracia a sus ojos, y así fue incorporado al servicio de su dueño, quien le hizo mayordomo de su casa, confiándole todo cuanto tenía. (Génesis 39, 4)

  • Desde el momento en que le puso al frente de su casa y de todo cuanto tenía, el Señor bendijo la casa del egipcio en consideración a José. La bendición del Señor alcanzó a todo cuanto poseía, tanto en la casa como en el campo. (Génesis 39, 5)

  • Pero José se negó y le dijo: "Conmigo mi señor no se preocupa de lo que pasa en la casa y me ha confiado todo lo que tiene. (Génesis 39, 8)

  • Y por más que ella insistía todos los días, José no consintió en acostarse con ella para entregarse a ella. (Génesis 39, 10)

  • Ella le agarró por sus vestidos y le dijo: "Acuéstate conmigo". Pero él, dejando sus vestidos entre sus manos, huyó y salió afuera. (Génesis 39, 12)


"Ouço interiormente uma voz que constantemente me diz: Santifique-se e santifique!" São Padre Pio de Pietrelcina