Encontrados 798 resultados para: Encuentro De Hermanos
Matanías, hijo de Micá, hijo de Zabdí, hijo de Asaf, que dirigía el canto y entonaba la acción de gracias en la oración; Bacbuquías, el segundo entre sus hermanos, y Abdías, hijo de Samúa, hijo de Galal, hijo de Yedutún. (Nehemías 11, 17)
Los porteros: Acub, Talmón y sus hermanos, guardianes de las puertas: ciento sesenta y dos. (Nehemías 11, 19)
Salú, Amoc, Jelcías, Yedayas. Éstos eran los jefes de los sacerdotes y sus hermanos en tiempo de Josué. (Nehemías 12, 7)
Levitas: Josué, Binuy, Cadmiel, Serebías, Judá, Matanías, el cual dirigía con sus hermanos el canto sagrado, (Nehemías 12, 8)
mientras Bacbuquías y Uní, hermanos suyos, lo alternaban con aquéllos, según sus clases respectivas. (Nehemías 12, 9)
y sus hermanos Semayas, Azarel, Milalay, Guilalay, Maay, Natanael, Judá, Jananí, con los instrumentos musicales prescritos por David, hombre de Dios. Esdras, el escriba, iba al frente de ellos. (Nehemías 12, 36)
Puse al cargo de los almacenes al sacerdote Selemías, al escriba Sadoc y al levita Pedayas y, como adjunto, a Janán, hijo de Zacur y nieto de Matanías, porque eran tenidos como personas de confianza. Su misión era hacer las reparticiones entre sus hermanos. (Nehemías 13, 13)
Yo, Tobit, he seguido los caminos de la verdad y de la justicia todos los días de mi vida, dando muchas limosnas a mis hermanos de raza que fueron deportados conmigo a Nínive, en Asiria. (Tobías 1, 3)
Cautivo de los asirios, llegué a Nínive. Mis hermanos y compatriotas comían el alimento de los paganos; (Tobías 1, 10)
En vida de Salmanasar, yo había dado muchas limosnas a mis hermanos de raza. (Tobías 1, 16)
No me di cuenta de que en la pared había golondrinas y, estando con los ojos abiertos, las golondrinas dejaron caer sobre mis ojos sus excrementos calientes, causándome unas manchas blancas. Acudí a los médicos buscando curación; pero cuantos más ungüentos me aplicaban, menos veía, hasta que me quedé completamente ciego. Durante cuatro años no pude ver. Mis hermanos estaban afligidos. Ajicar se preocupó de mi alimento durante dos años, hasta que se marchó a Elimaida. (Tobías 2, 10)
Ama a tus hermanos, y no desprecies a los hijos y a las hijas de tu pueblo, teniendo a menos elegir una mujer entre ellas, porque en la soberbia está la ruina y la discordia, y en la ociosidad, penuria y hambre, pues la ociosidad es la madre del hambre. (Tobías 4, 13)