Mosaico decorativo

Znaleziono 3535 Wyniki dla: Sal

  • No habrá habitante que diga: "Estoy enfermo"; y el pueblo que vive en Jerusalén será perdonado de sus culpas. (Isaías 33, 24)

  • Gatos salvajes y hienas se darán allí cita, y los sátiros se reunirán; también allí se tumbará Lilit, y encontrará su lugar de reposo. (Isaías 34, 14)

  • que dé flores como el narciso, que salte de alegría. Pues se le ha dado la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y de Sarón; y se verá la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. (Isaías 35, 2)

  • Decid a los pusilánimes: ¡Ánimo, no temáis! Mirad, es vuestro Dios; ya viene la venganza, la revancha de Dios; viene él mismo a salvaros. (Isaías 35, 4)

  • Saltará el cojo como un ciervo, la lengua del mudo gritará de júbilo, porque en el desierto brotarán corrientes de agua, y torrentes en la estepa; (Isaías 35, 6)

  • Desde Laquis, el rey de Asiria envió hacia el rey Ezequías, en Jerusalén, al general, con gran fuerza militar. Se apostó éste cerca del canal de la alberca superior, junto al camino del Campo del Batanero. (Isaías 36, 2)

  • A su encuentro salieron el mayordomo de palacio, Eliaquín, hijo de Jelcías; el secretario Sebná y el heraldo Yoaj, hijo de Asaf. (Isaías 36, 3)

  • Acaso me diréis: Nosotros confiamos en el Señor, nuestro Dios; pero ¿no es ése precisamente el Dios cuyas colinas y cuyos altares suprimió Ezequías, ordenando a Judá y a Jerusalén: Sólo ante este altar os debéis prosternar? (Isaías 36, 7)

  • Esto dice el rey: ¡No os dejéis engañar por Ezequías, que no os podrá salvar! (Isaías 36, 14)

  • ¿Cuál de todos los dioses de esos países ha salvado a su país de mis manos, para que el Señor pueda también salvar de mis manos a Jerusalén?". (Isaías 36, 20)

  • al recibir esta noticia sobre Taraca, rey de Etiopía: "Ha salido a luchar contra ti". Senaquerib, al saberlo, envió otros mensajeros a Ezequías con este encargo: (Isaías 37, 9)

  • "Diréis a Ezequías, rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien confías, diciéndote: Jerusalén no caerá en manos del rey de Asiria. (Isaías 37, 10)


"A sua casa deve ser uma escada para o Céu". São Padre Pio de Pietrelcina