Znaleziono 2422 Wyniki dla: Río
Había hablado yo por la mañana al pueblo, y por la tarde murió mi esposa. Al día siguiente hice como se me había ordenado. (Ezequiel 24, 18)
Di a la casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: Mirad, voy a profanar mi santuario, orgullo de vuestra fuerza, delicia de vuestros ojos, amor de vuestras almas. Vuestros hijos y vuestras hijas, que habéis dejado, caerán a espada. (Ezequiel 24, 21)
Les dirás: Escuchad la palabra del Señor Dios. Esto dice el Señor Dios: Porque os reíais cuando mi santuario era profanado, cuando la tierra de Israel era devastada, cuando la casa de Judá marchaba al destierro, (Ezequiel 25, 3)
Arabia y todos los príncipes de Cedar eran tus clientes y traficaban contigo corderos, carneros y machos cabríos. (Ezequiel 27, 21)
Por la multitud de tus delitos, con la injusticia de tu comercio, has profanado tus santuarios, y yo he sacado de ti mismo un fuego que te devore; te he reducido a cenizas sobre la tierra a los ojos de cuantos te contemplan. (Ezequiel 28, 18)
Diles: Esto dice el Señor Dios: Aquí estoy contra ti, Faraón, rey de Egipto, cocodrilo gigante, recostado en medio de tus ríos, tú que has dicho: Mis Nilos son míos, yo me los he hecho. (Ezequiel 29, 3)
Yo te pondré garfios en las quijadas, pegaré a tus escamas los peces de tus Nilos, de en medio de tus Nilos te sacaré con todos los peces de tus ríos pegados a tus escamas. (Ezequiel 29, 4)
Esto dice el Señor Dios: El día en que bajó al reino de la muerte, en señal de duelo por él cerré el abismo, contuve sus ríos y las abundantes aguas se estancaron; vestí por él de luto al Líbano, y todos los árboles del campo se secaron por él. (Ezequiel 31, 15)
"Hijo de hombre, entona una elegía sobre el Faraón, rey de Egipto. Le dirás: ¡León entre las gentes, ya estás aniquilado! Eras como un cocodrilo en el agua, agitabas los ríos con el soplo de tus narices, enturbiabas las aguas con tus patas, removías sus corrientes. (Ezequiel 32, 2)
Entonces amansaré sus aguas, haré correr sus ríos como aceite, dice el Señor Dios. (Ezequiel 32, 14)
Si, por el contrario, el centinela, al ver que la espada se acerca, no da la alarma con la trompeta y el pueblo no es prevenido, y la espada, irrumpiendo, hiere a alguno, éste perecerá por su culpa, pero de su sangre pediré yo cuentas al centinela. (Ezequiel 33, 6)
Si, por el contrario, tú previenes al malvado acerca de su conducta para que se corrija y él no se corrige, morirá él por su culpa y tú habrás salvado tu vida. (Ezequiel 33, 9)