Mosaico decorativo

Znaleziono 2422 Wyniki dla: Río

  • Pues ni el escondrijo que los abrigaba pudo preservarlos del temor. Ruidos terroríficos resonaban a su alrededor, y sombríos fantasmas de rostros tristes se les aparecían. (Sabiduría 17, 4)

  • cuanto menor es la confianza en los recursos interiores, mayor se juzga la ignorada causa del tormento. (Sabiduría 17, 13)

  • Ya fuese labrador o pastor, ya fuese un obrero que trabaja en solitario, sufría, sorprendido, el castigo inevitable; pero todos estaban atados por una misma cadena de tinieblas. (Sabiduría 17, 17)

  • A los tuyos, por el contrario, les diste una columna llameante, guía para un camino desconocido, sol inofensivo de una gloriosa emigración. (Sabiduría 18, 3)

  • Porque pronto un hombre irreprochable vino como adalid, empuñando las armas de su propio ministerio, la oración y el incienso expiatorio, y resistió la cólera y puso fin al azote, mostrando así que era siervo tuyo. (Sabiduría 18, 21)

  • En su vestidura talar estaba representado el mundo entero; los nombres gloriosos de los padres estaban grabados sobre las cuatro filas de piedras preciosas, y tu majestad sobre la diadema de su cabeza. (Sabiduría 18, 24)

  • En efecto, estando celebrando todavía sus duelos funerarios y lamentándose sobre las tumbas de los muertos, ya concibieron otra idea absurda y se pusieron a perseguir como a fugitivos a los que habían suplicado que se fuesen. (Sabiduría 19, 3)

  • Se vio la nube dar sombra al campamento, y surgir la tierra seca allí donde antes era agua; en el mar Rojo se abrió un camino sin tropiezos, y una llanura verdeante surgió de entre el oleaje impetuoso. (Sabiduría 19, 7)

  • Pues se acordaban todavía de lo ocurrido en su salida; cómo, en vez de producir ganados, la tierra produjo mosquitos y, en vez de peces, el río arrojó multitud de ranas. (Sabiduría 19, 10)

  • Las llamas, por el contrario, no consumían las carnes de endebles animales que en ellas se movían, ni se derretía aquel alimento celestial, semejante al rocío y tan frágil como él. (Sabiduría 19, 21)

  • No dejes de hablar cuando sea necesario, (Eclesiástico 4, 23)

  • No te avergüences de confesar tus pecados, ni te opongas a la corriente del río. (Eclesiástico 4, 26)


"A mansidão reprime a ira." São Padre Pio de Pietrelcina