Mosaico decorativo

Znaleziono 4527 Wyniki dla: Poder De Dios

  • ¿Hay pueblo que haya oído la voz de su Dios hablar en medio del fuego, como la has oído tú, y quede todavía con vida? (Deuteronomio 4, 33)

  • ¿Ha habido un dios que haya ido a buscar una nación en medio de otra a fuerza de tantas pruebas, milagros y prodigios, de violencia, con mano fuerte y brazo poderoso, en medio de tremendas hazañas, como las hizo el Señor, vuestro Dios, por vosotros en Egipto, como todos habéis visto? (Deuteronomio 4, 34)

  • Te ha hecho ver todo esto para que sepas que el Señor es el verdadero Dios y que no hay otro. (Deuteronomio 4, 35)

  • Porque amó a tus padres, eligió a su descendencia después de ellos, te sacó de Egipto con su asistencia y su poder, (Deuteronomio 4, 37)

  • Reconócelo y medítalo en tu corazón: el Señor es Dios allá arriba en los cielos y aquí abajo en la tierra; es él, y no hay otro. (Deuteronomio 4, 39)

  • Guarda sus leyes y mandamientos, que yo te prescribo hoy, para que seas feliz tú y tus hijos después de ti y vivas largos años en la tierra que te da el Señor, tu Dios". (Deuteronomio 4, 40)

  • El Señor, nuestro Dios, hizo con nosotros alianza en el Horeb. (Deuteronomio 5, 2)

  • Yo soy el Señor, tu Dios, que te ha sacado de Egipto, de la casa de la esclavitud. (Deuteronomio 5, 6)

  • Yo seré tu único Dios. (Deuteronomio 5, 7)

  • No te postrarás ante ellas ni les darás culto, pues yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo las faltas de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian, (Deuteronomio 5, 9)

  • Guarda y santifica el día del sábado, como te ha mandado el Señor, tu Dios. (Deuteronomio 5, 12)

  • Pero el séptimo es descanso para el Señor, tu Dios: no harás en él trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguna de tus bestias, ni el extranjero residente; de esta manera podrán descansar tu siervo y tu sierva lo mismo que tú. (Deuteronomio 5, 14)


“A mulher forte é a que tem temor de Deus, a que mesmo à custa de sacrifício faz a vontade de Deus.” São Padre Pio de Pietrelcina