Znaleziono 842 Wyniki dla: Pan
El rey preguntó a Sibá: "¿Qué quieres hacer con esto?". Sibá respondió: "Los asnos son para la familia del rey, para que monte en ellos; el pan y el fruto del tiempo, para que coman los muchachos, y el vino, para dar de beber al que esté fatigado en el desierto". (II Samuel 16, 2)
Plantaron en la terraza una tienda de campaña para Absalón, y Absalón se acostó con las concubinas de su padre a la vista de todo Israel. (II Samuel 16, 22)
Llegaremos al lugar en que se encuentre y caeremos sobre él como cae el rocío sobre la tierra, y no dejaremos con vida ni a él ni a uno solo de los hombres que le acompañan. (II Samuel 17, 12)
Mandad rápidamente a comunicárselo a David y a decirle que no pase la noche en las llanuras del desierto; que pase enseguida al otro lado, para que no sea exterminado él y todos los que le acompañan". (II Samuel 17, 16)
David y todo el pueblo que le acompañaba se pusieron en marcha y pasaron el Jordán, de modo que al amanecer no quedaba ninguno que no hubiese pasado el Jordán. (II Samuel 17, 22)
David había llegado a Majanayín cuando Absalón pasó el Jordán con todos los israelitas que le acompañaban. (II Samuel 17, 24)
David pasó revista al ejército que le acompañaba, y puso al frente de ellos jefes de millar y de centena. (II Samuel 18, 1)
Tu siervo hace bien poca cosa con acompañar al rey hasta pasar el Jordán; ¿por qué me concede el rey tal recompensa? (II Samuel 19, 37)
El rey pasó a Guilgal, y Quimán continuó con él. Todo el pueblo de Judá y la mitad del pueblo de Israel acompañaban al rey en la travesía. (II Samuel 19, 41)
Con Abisay salieron a campaña Joab, los quereteos, los peleteos y todos los valientes; salieron de Jerusalén para perseguir a Sebá, hijo de Bicrí. (II Samuel 20, 7)
Las olas de la muerte me envolvían, los torrentes del averno me espantaban. (II Samuel 22, 5)
En efecto, hoy ha matado bueyes, animales cebados y ganado menor en gran cantidad y ha invitado a todos los hijos del rey, a los jefes del ejército y a Abiatar, el sacerdote. Están comiendo y bebiendo en su compañía y gritan: ¡Viva el rey Adonías! (I Reyes 1, 25)