Mosaico decorativo

Znaleziono 675 Wyniki dla: Ojos

  • David levantó los ojos y vio al ángel del Señor que estaba entre la tierra y el cielo, con la espada desenvainada en su mano y vuelta hacia Jerusalén. El rey y los ancianos, vestidos de saco, cayeron con sus rostros en tierra, (I Crónicas 21, 16)

  • Ten tus ojos noche y día fijos sobre este templo, sobre este lugar que has hecho morada de tu nombre. Escucha la plegaria que tu siervo haga en este lugar. (II Crónicas 6, 20)

  • Dios mío, ten abiertos tus ojos y atentos tus oídos a las plegarias que suben a ti desde este lugar. (II Crónicas 6, 40)

  • En adelante mis ojos estarán abiertos y mis oídos atentos a las plegarias que se hagan en este lugar. (II Crónicas 7, 15)

  • Yo he elegido y consagrado este templo para que resida en él mi nombre por siempre y para que en él estén siempre fijos mis ojos y mi corazón. (II Crónicas 7, 16)

  • Yo no lo quería creer hasta que he venido y lo he visto con mis propios ojos; pero reconozco que no se me había dicho ni la mitad. Tu sabiduría y tu grandeza sobrepasan con mucho la fama que había llegado a mis oídos. (II Crónicas 9, 6)

  • Pues los ojos del Señor recorren toda la tierra para sostener a cuantos le sirven de todo corazón. Tú has obrado como un insensato, por lo cual a partir de ahora vivirás en guerra". (II Crónicas 16, 9)

  • Dios nuestro, júzgalos tú, pues nosotros nos sentimos impotentes frente a esta horda ingente que nos asalta. No sabemos qué hacer; nuestros ojos se vuelven a ti". (II Crónicas 20, 12)

  • Cuando los de Judá llegaron a la cima que domina el desierto y volvieron sus ojos hacia la multitud, no vieron más que cadáveres tendidos en tierra. No se había salvado ni uno. (II Crónicas 20, 24)

  • Siguió el camino de Asá, su padre, sin extraviarse, e hizo lo que es justo a los ojos del Señor. (II Crónicas 20, 32)

  • Siguió la conducta de los reyes de Israel y de la casa de Ajab, pues estaba casado con una hija de éste. Hizo lo que es malo a los ojos del Señor. (II Crónicas 21, 6)

  • Hizo lo que es malo a los ojos del Señor, lo mismo que la casa de Ajab, que fue su consejera después de la muerte de su padre para perdición suya. (II Crónicas 22, 4)


"Recorramos a Jesus e não às pessoas, pois só Ele nunca nos faltará." São Padre Pio de Pietrelcina