Znaleziono 1844 Wyniki dla: Dar
Hoy el Señor te entregará en mis manos, te mataré, te cortaré la cabeza y hoy mismo daré tu cadáver y los cadáveres de los ejércitos filisteos, a las aves del cielo y a las bestias del campo, y todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel, (I Samuel 17, 46)
Al volver David de la guerra después de dar muerte al filisteo, las mujeres salían de todas las ciudades de Israel, cantando y danzando ante el rey Saúl al son de tambores y arpas y con gritos de alegría; (I Samuel 18, 6)
Saúl dijo a David: "Te voy a dar por mujer a mi hija mayor, Merab, a condición de que seas un valiente guerrero y combatas las batallas del Señor". Saúl se decía: "Que no caiga mi mano sobre él, sino la de los filisteos". (I Samuel 18, 17)
Pero cuando llegó el momento de darle por esposa a Merab, se la dio a Adriel, de Mejolá. (I Samuel 18, 19)
Saúl se decía: "Se la daré a él para que le sirva de lazo y la mano de los filisteos caiga sobre él". Y Saúl dijo por segunda vez a David: "Hoy serás mi yerno". (I Samuel 18, 21)
Saúl dijo: "¡Oídme, benjaminitas! ¿El hijo de Jesé os dará a todos vosotros campos y viñas y os nombrará a todos comandantes y capitanes? (I Samuel 22, 7)
Los jóvenes llegaron donde Nabal, le dijeron todas estas cosas de parte de David y se quedaron esperando. (I Samuel 25, 9)
¿Voy a tomar yo mi pan, mi agua y la carne de los animales que he matado para mis esquiladores, y se lo voy a dar a unos hombres que no sé de dónde son?". (I Samuel 25, 11)
David ordenó a sus hombres: "¡Que cada uno se ciña su espada!". Cada uno se ciñó su espada, y David se ciñó también la suya; y subieron en pos de David unos cuatrocientos hombres; doscientos se quedaron junto a los bagajes. (I Samuel 25, 13)
Uno de los jóvenes dio la noticia a Abigaíl, mujer de Nabal: "David ha enviado desde el desierto unos mensajeros para saludar a nuestro amo, y él los ha despreciado. (I Samuel 25, 14)
Abisay dijo a David: "Hoy ha puesto Dios a tu enemigo en tus manos. Permíteme que le clave en la tierra con su propia lanza de un solo golpe; no tendré que darle otro". (I Samuel 26, 8)
levantaron el grito y lloraron hasta quedarse sin fuerza para llorar. (I Samuel 30, 4)