Znaleziono 822 Wyniki dla: Corazón Puro
Tobías recordó entonces las palabras de Rafael. Sacó de su talega el hígado y el corazón del pez y los echó en el brasero del incienso. (Tobías 8, 2)
Si os convertís a él de todo corazón y toda el alma, practicando la verdad, él volverá a vosotros, y nunca más os esconderá su rostro. (Tobías 13, 6)
porque Jerusalén será de nuevo edificada, la ciudad que es morada para siempre. Bienaventurado seré si el resto de mi raza puede contemplar tu gloria y dar gracias al rey del cielo. Las puertas de Jerusalén serán construidas con zafiro y esmeraldas, y todas sus murallas con piedras preciosas. Las torres de Jerusalén serán reconstruidas con oro, y sus baluartes, con oro puro. Las plazas de Jerusalén serán pavimentadas con rubíes y con piedras de Ofir. (Tobías 13, 17)
Si no podéis escrutar el fondo del corazón humano ni penetrar en los pensamientos de su mente, ¿cómo vais a comprender a Dios, creador de todas las cosas? ¿Cómo vais a conocer sus pensamientos y a entender sus designios? Hermanos, no irritéis al Señor, nuestro Dios. (Judit 8, 14)
Pues como probó a éstos para sondear su corazón, así lo hace con nosotros; pero no por venganza, pues Dios castiga a los que se acercan a él para corregirlos". (Judit 8, 27)
No es hoy cuando se ha manifestado tu prudencia, pues desde siempre el pueblo conoce tu sagacidad y la bondad natural de tu corazón. (Judit 8, 29)
La confianza que has demostrado no se borrará del corazón de los hombres, que siempre recordarán el poder de Dios. (Judit 13, 19)
Pon en mi boca palabras oportunas cuando esté delante del león, y cambia su corazón en odio contra nuestro enemigo para que perezca con sus cómplices. (Ester 14, 13)
Iba ella sonrosada, bella y atrayente, pero dentro le latía aceleradamente el corazón. (Ester 15, 8)
Dios entonces cambió en dulzura el corazón del rey, que apresuradamente saltó del trono, la tomó en sus brazos hasta que se rehizo, y animándola con palabras cariñosas le decía: (Ester 15, 11)
Ester habló: "Te vi, señor, como un ángel de Dios, y mi corazón se turbó por el miedo de tu majestad. (Ester 15, 16)
Y no sólo no se contentan con arrancar del corazón de los hombres los sentimientos de gratitud, sino que, enorgullecidos por los aplausos de los que ignoran el bien, pretenden sustraerse a la justa condena de Dios, que todo lo ve. (Ester 16, 4)