Znaleziono 489 Wyniki dla: Altar Del Holocausto
Entonces Elías dijo a todo el pueblo: "Acercaos a mí". Y el pueblo entero se le acercó. Preparó el altar del Señor, que había sido destruido; (I Reyes 18, 30)
y construyó con ellas un altar en honor del Señor. Hizo en torno al altar una zanja como un surco para dos medidas de simiente, (I Reyes 18, 32)
El agua corría en torno al altar, hasta que se llenó la zanja. (I Reyes 18, 35)
Entonces cayó fuego del Señor y devoró el holocausto, la leña, las piedras y el polvo y secó el agua de la zanja. (I Reyes 18, 38)
Etonces tomó a su hijo primogénito, el que debía sucederle en el trono, y lo ofreció en holocausto sobre la muralla. Sobrevino una gran indignación contra los israelitas, los cuales levantaron el campamento y volvieron a su tierra. (II Reyes 3, 27)
Y cuando el holocausto estuvo terminado, Jehú ordenó a la escolta y a los oficiales: "¡Entrad, matadlos! Que no escape ni uno". Y los pasaron a espada, y llegaron hasta el lugar más santo del templo de Baal. (II Reyes 10, 25)
Los de la escolta real se apostaron, cada cual con sus armas en la mano, de sur a norte, entre el altar y el templo, alrededor del rey. (II Reyes 11, 11)
Entonces el sacerdote Yehoyadá tomó una caja, hizo un agujero en su tapa y la colocó junto al altar, a la derecha del que entraba en el templo del Señor. Y los sacerdotes que guardaban la puerta echaban allí todo el dinero que traían al templo del Señor. (II Reyes 12, 10)
El rey Acaz fue a Damasco al encuentro de Teglat-Falasar, rey de Asiria. Al ver el altar que había en Damasco, envió al sacerdote Urías las dimensiones del altar y un plano exacto del mismo. (II Reyes 16, 10)
Y el sacerdote Urías construyó el altar, tal y como le había ordenado el rey Acaz desde Damasco, antes de que regresase de Damasco. (II Reyes 16, 11)
Cuando el monarca llegó de Damasco y vio el altar, se acercó y (II Reyes 16, 12)
quemó sobre él su holocausto y su ofrenda, derramó su ofrenda de vino y esparció sobre el altar la sangre de sus sacrificios de reconciliación. (II Reyes 16, 13)