Fondare 2268 Risultati per: Um
Tampoco Judá observó los mandatos del Señor, su Dios, sino que siguió las costumbres de Israel. (II Reyes 17, 19)
Por eso el Señor rechazó a toda la raza de Israel, la humilló y la entregó en manos de saqueadores, hasta que la echó de su presencia. (II Reyes 17, 20)
Todavía hoy siguen sus antiguas costumbres. No veneran al Señor, no obran conforme a sus estatutos y decretos, conforme a la ley y al mandato que prescribió a los hijos de Jacob, a quien puso por nombre Israel. (II Reyes 17, 34)
Pero ellos no hicieron caso, y siguieron sus antiguas costumbres. (II Reyes 17, 40)
porque no habían obedecido al Señor, su Dios, habían quebrantado su alianza y no habían cumplido lo que les había ordenado Moisés, siervo del Señor. (II Reyes 18, 12)
En aquella ocasión Ezequías desguarneció las puertas del santuario del Señor y las columnas que el mismo Ezequías, rey de Judá, había recubierto de oro, y lo entregó al rey de Asiria. (II Reyes 18, 16)
Enterado Senaquerib del rumor de que Tirjaca, rey de Etiopía, había salido a luchar contra él, volvió a mandar mensajeros a Ezequías, diciendo: (II Reyes 19, 9)
Por boca de tus mensajeros has injuriado al Señor, diciendo: Con la multitud de mis carros me he hecho poderoso, he escalado la cima de los montes, las cumbres del Líbano, he cortado sus más altos cedros, lo mejor de sus cipreses, he penetrado en su más elevado lugar, en los más frondosos bosques. (II Reyes 19, 23)
Isaías respondió: "Ésta es la señal de que el Señor cumplirá la palabra que ha dado: ¿Quieres que la sombra adelante diez grados o que retroceda diez grados?". (II Reyes 20, 9)
y no permitiré de nuevo que los israelitas anden errantes fuera de la tierra que he dado a sus padres, con tal que hagan lo que yo les he ordenado y cumplan la ley que les prescribió mi siervo Moisés". (II Reyes 21, 8)
el Señor, Dios de Israel, dice lo siguiente: Voy a acarrear sobre Jerusalén y sobre Judá una desventura tal que zumbarán los oídos de todos los que la oigan. (II Reyes 21, 12)
"Vete a ver al sumo sacerdote Jelcías y dile que reúna el dinero aportado al templo del Señor, que los guardas de la puerta han recogido del pueblo; (II Reyes 22, 4)