Fondare 1948 Risultati per: Tierra Seca
Queríamos curar a Babilonia, pero no se ha curado. Dejémosla y marchémonos cada uno a nuestra tierra. Sí, su condenación llega hasta el cielo, se eleva hasta las nubes. (Jeremías 51, 9)
Él ha hecho la tierra con su poder, ha asentado al mundo con su sabiduría y con su inteligencia ha desplegado los cielos. (Jeremías 51, 15)
A su voz se acumulan las aguas en el cielo; hace subir las nubes del extremo de la tierra, para la lluvia produce los relámpagos y saca de sus depósitos el viento. (Jeremías 51, 16)
Aquí estoy contra ti, montaña destructora -dice el Señor-, que arrasas toda la tierra. Voy a extender mi mano contra ti, te haré rodar de lo alto de las rocas y te convertiré en monte calcinado. (Jeremías 51, 25)
Alzad bandera por la tierra, tocad la trompeta entre las naciones, preparad pueblos contra ella, convocad contra ella a los reinos de Ararat, Miní y Asquenaz; enviad contra ella el oficial de reclutamiento, lanzad los caballos como nube de langostas erizadas. (Jeremías 51, 27)
Tiembla la tierra y se estremece, porque se cumple el decreto del Señor contra Babilonia: reducir el país de Babilonia a un desierto despoblado. (Jeremías 51, 29)
¡Cómo ha sido tomada y conquistada la que era gloria de toda la tierra! ¡Cómo ha quedado hecha un horror Babilonia entre las naciones! (Jeremías 51, 41)
Sus ciudades se han convertido en un desierto, en tierra árida, en estepa; nadie ya vivirá allí, ni un alma volverá a pasar por ella. (Jeremías 51, 43)
Por eso, vienen días en que visitaré a los ídolos de Babilonia. Toda su tierra se avergonzará y todas sus víctimas yacerán en medio de ella. (Jeremías 51, 47)
Entonces el cielo y la tierra y cuanto encierran entonarán sobre Babilonia un cántico de triunfo, porque del norte llegan contra ella los devastadores -dice el Señor-. (Jeremías 51, 48)
Babilonia tiene que caer también por los caídos de Israel, como por Babilonia cayeron los muertos de toda la tierra. (Jeremías 51, 49)
Vosotros, los escapados de la espada, salid, no os detengáis. Invocad al Señor en esta tierra lejana y acordaos de Jerusalén. (Jeremías 51, 50)