Fondare 2537 Risultati per: Rey
Y ahora, ¿por qué das esos gritos? ¿Es que no tienes rey? ¿Ha muerto tu consejero, para que el dolor te agobie como a mujer en parto? (Miqueas 4, 9)
Pueblo mío, recuerda lo que tramaba contra ti Balac, rey de Moab, y lo que contestó Balaán, hijo de Beor. Acuérdate de Sitín y de Guilgal, para que conozcas las obras justas del Señor". (Miqueas 6, 5)
¿Dónde están tus pastores? Muertos están, oh rey de Asiria; tus héroes están adormecidos, tu pueblo disperso por los montes, y no hay quien los reúna. (Nahún 3, 18)
Esa gente se ríe de los reyes, y se burla de los príncipes; las fortalezas son para ellos como un juego, levantan terraplenes y las toman. (Habacuc 1, 10)
Palabra del Señor dirigida a Sofonías, hijo de Cusí, hijo de Guedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en tiempo de Josías, hijo de Amón, rey de Judá. (Sofonías 1, 1)
El Señor ha retirado la sentencia que pesaba contra ti, ha alejado a tus enemigos; el Señor, rey de Israel, está en medio de ti; no tienes que temer ya ningún mal. (Sofonías 3, 15)
El año segundo del rey Darío, en el mes sexto, el día primero del mes, fue dirigida esta palabra del Señor, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo de Yehosadac, sumo sacerdote, en estos términos: (Ageo 1, 1)
Cambiaré los tronos de los reinos y destruiré el poder de los reyes de las naciones. Volcaré los carros de guerra y a sus conductores; caballos y jinetes caerán cada uno por la espada de su hermano. (Ageo 2, 22)
El año cuarto del rey Darío, el día cuatro del mes noveno, el mes de quisléu, la palabra del Señor fue dirigida a Zacarías. (Zacarías 7, 1)
Betel-Sareser, gran oficial del rey, y sus gentes enviaron una delegación para implorar la gracia del Señor (Zacarías 7, 2)
Ascalón, al verlo, se estremecerá; y Gaza temblará de miedo; Ecrón estará consternada al ver destruida su esperanza; desaparecerá el rey de Gaza y Ascalón no volverá a ser habitada. (Zacarías 9, 5)
Salta de júbilo, hija de Sión; alégrate, hija de Jerusalén, porque tu rey viene a ti: justo y victorioso, humilde y montado en un asno, joven cría de una asna. (Zacarías 9, 9)