Mosaico decorativo

Fondare 2422 Risultati per: Río

  • Entonces Bernabé lo tomó consigo, lo presentó a los apóstoles y les refirió cómo en el camino Saulo había visto al Señor, que le había hablado, y cómo en Damasco había predicado públicamente en el nombre de Jesús. (Hechos 9, 27)

  • Por aquellos días cayó enferma y se murió. La lavaron y la pusieron en la estancia de arriba. (Hechos 9, 37)

  • Pedro echó fuera a todos; luego se arrodilló y se puso a orar; se acercó después al cadáver y dijo: "Tabita, levántate". Ella abrió sus ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. (Hechos 9, 40)

  • Esto fue notorio en toda Jafa, y muchos creyeron en el Señor. (Hechos 9, 42)

  • Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la cohorte Itálica. (Hechos 10, 1)

  • Ellos dijeron: "El centurión Cornelio, varón justo y temeroso de Dios, que goza de la reputación de todos los judíos, ha recibido aviso de un santo ángel para que te mande llamar y vayas a su casa y oír lo que tengas que decirle". (Hechos 10, 22)

  • Cuando Pedro llegó a Jerusalén, los partidarios de la circuncisión le echaron en cara: (Hechos 11, 2)

  • Pero había entre ellos algunos chipriotas y cirenenses, quienes, llegados a Antioquía, se dirigieron también a los griegos, anunciando a Jesús, el Señor. (Hechos 11, 20)

  • Pasaron la primera y segunda guardia, y llegaron a la puerta de hierro que da a la ciudad, la cual se les abrió por sí sola. Salieron y avanzaron por una calle; y de repente el ángel lo dejó. (Hechos 12, 10)

  • la cual, al conocer la voz de Pedro, de alegría no abrió, sino que fue corriendo a decir que estaba Pedro a la puerta. (Hechos 12, 14)

  • Herodes estaba irritado con los tirios y sidonios, que de común acuerdo se presentaron ante él, y habiéndose ganado a Blasto, que era camarero del rey, solicitaban la paz, porque su país se abastecía del país real. (Hechos 12, 20)

  • Pero en aquel instante un ángel del Señor lo hirió de muerte, por haberse arrogado el honor de Dios, y murió roído de gusanos. (Hechos 12, 23)


"De que vale perder-se em vãos temores?". São Padre Pio de Pietrelcina