Mosaico decorativo

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  • Recompensó de sus trabajos a los santos, los guió por caminos maravillosos; fue sombra para ellos durante el día y resplandor de estrellas por la noche. (Sabiduría 10, 17)

  • Pues bien podía tu mano omnipotente, que creó el universo de la materia informe, enviarles manadas de osos o arrogantes leones; (Sabiduría 11, 17)

  • Y aun sin esto podían ser derribados de un soplo, perseguidos por la justicia y barridos por tu aliento poderoso. Pero tú lo has regulado todo con número, con peso y con medida. (Sabiduría 11, 20)

  • Porque el desplegar gran poder está siempre en tu mano; y ¿quién puede resistir a tu brazo poderoso? (Sabiduría 11, 21)

  • Así, para educarnos a nosotros, castigas con moderación a nuestros enemigos para que, al juzgar a los demás, nos acordemos de tu bondad y, al ser juzgados, esperemos misericordia. (Sabiduría 12, 22)

  • Pues si, embelesados con su hermosura, los tuvieron por dioses, entiendan cuánto más hermoso es el Señor de todas estas cosas, pues el autor mismo de la belleza las creó. (Sabiduría 13, 3)

  • Si les llenó de asombro su poder y su energía, aprendan de ahí cuánto más poderoso es quien los formó. (Sabiduría 13, 4)

  • El último desperdicio que para nada sirve ya, un tronco retorcido y nudoso, lo toma y lo talla para entretener su ociosidad; y, como ensayando su pericia, lo modela, dándole forma de hombre. (Sabiduría 13, 13)

  • Y ya al principio, mientras perecían los gigantes orgullosos, la esperanza del mundo refugiada en una barca pilotada por tu mano legó al mundo semilla de una nueva generación. (Sabiduría 14, 6)

  • Y así aquéllos, aunque estaban ansiosos de alimento, ante el aspecto repugnante de los animales que les enviaste, perdieron las ganas de comer; mientras que tu pueblo, después de una breve privación, gustó un manjar exquisito. (Sabiduría 16, 3)

  • Los malvados que no quisieron conocerte fueron azotados por tu brazo poderoso; perseguidos con extrañas lluvias, con granizadas y aguaceros para los que no había cobijo, y el fuego los devoró. (Sabiduría 16, 16)

  • unos eran perseguidos por fantasmas monstruosos, otros desfallecían por abatimiento, porque un repentino e inesperado terror se había apoderado de ellos. (Sabiduría 17, 15)


"Que Jesus reine sempre soberano no seu coração." São Padre Pio de Pietrelcina