Fondare 1986 Risultati per: Nueva Tierra
Él contestó: "Traedme una escudilla nueva y poned en ella sal". Y se la trajeron. (II Reyes 2, 20)
Etonces tomó a su hijo primogénito, el que debía sucederle en el trono, y lo ofreció en holocausto sobre la muralla. Sobrevino una gran indignación contra los israelitas, los cuales levantaron el campamento y volvieron a su tierra. (II Reyes 3, 27)
Ella cayó a sus pies, y se postró en tierra. Tomó a su hijo y salió. (II Reyes 4, 37)
En una de sus incursiones, los sirios se llevaron de la tierra de Israel a una muchacha que fue a parar al servicio de la mujer de Naamán. (II Reyes 5, 2)
Acto seguido regresó con toda su comitiva adonde el hombre de Dios, y en pie ante él, dijo: "Reconozco que no hay otro dios en toda la tierra fuera del Dios de Israel. Y ahora, dígnate recibir un regalo de tu siervo". (II Reyes 5, 15)
Naamán dijo: "Déjame llevar tierra, la carga de un par de mulas, pues tu siervo no ofrecerá ya holocaustos y sacrificios a otros dioses fuera del Señor. (II Reyes 5, 17)
Reconoced que de las palabras pronunciadas por el Señor contra la casa de Ajab, por medio de su siervo Elías, ni una sola ha caído por tierra". (II Reyes 10, 10)
Por otra parte, ¿es que he ido yo contra este lugar para devastarlo sin el consentimiento del Señor? El Señor me ha dicho: Anda contra esa tierra y destrúyela". (II Reyes 18, 25)
hasta que yo venga a trasladaros a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de mosto, tierra de pan y de viñas, tierra de aceite y de miel. Así viviréis y no moriréis. No hagáis caso de Ezequías, porque os engaña, diciendo: El Señor nos librará. (II Reyes 18, 32)
¿Dónde están los dioses de Jamat y Arpad? ¿Dónde los dioses de Sefarváyim, de Hená y de Avá? ¿Dónde están los dioses de la tierra de Samaría? ¿Es que libraron a Samaría de mi mano? (II Reyes 18, 34)
¿Qué Dios de estos países es el que ha librado su tierra de mi mano, para que el Señor libre a Jerusalén de mi poder?". (II Reyes 18, 35)
Voy a infundirle un espíritu tal que, al oír cierta noticia, se volverá a su tierra, y allí le haré morir a espada". (II Reyes 19, 7)