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Y añadió: "Bien sabes todo el mal que hiciste a David, mi padre; tu corazón lo reconoce; el Señor haga recaer tu maldad sobre tu cabeza. (I Reyes 2, 44)
Concédeme un corazón prudente para gobernar a tu pueblo y saber discernir entre lo bueno y lo malo. Porque ¿quién, si no, podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?". (I Reyes 3, 9)
trató acerca de los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que brota en la pared; disertó acerca de los animales, de las aves, de los reptiles y de los peces. (I Reyes 5, 13)
escucha tú desde el cielo, intervén y haz justicia a tus siervos, condena al culpable haciendo recaer su maldad sobre su cabeza, y absuelve al inocente retribuyéndole conforme a su inocencia. (I Reyes 8, 32)
y les responderán: Porque abandonaron al Señor, su Dios, que había sacado a sus padres de Egipto, y se fueron a servir y a dar culto a dioses ajenos; por eso ha traído sobre ellos tantos males". (I Reyes 9, 9)
Salomón hizo así lo que es malo a los ojos del Señor, y no le fue fiel, como su padre David. (I Reyes 11, 6)
A pesar de esto, Jeroboán no se volvió atrás de su mal camino, sino que continuó creando del pueblo bajo sacerdotes para las colinas. A todo el que lo deseaba, le consagraba y le hacía sacerdote de las colinas. (I Reyes 13, 33)
Ajías, al oír el ruido de sus pasos cuando atravesaba el umbral, exclamó: "Entra, mujer de Jeroboán. ¿Por qué te haces pasar por otra? Tengo una mala noticia para ti. (I Reyes 14, 6)
Judá hizo lo que es malo a los ojos del Señor, y provocaron su enojo con los pecados que cometieron, más que lo hicieron sus padres. (I Reyes 14, 22)
Hizo lo que es malo a los ojos del Señor y siguió los caminos de su padre y los pecados con que hizo pecar a Israel. (I Reyes 15, 26)
Hizo lo que es malo a los ojos del Señor y siguió los caminos de Jeroboán y los pecados con que hizo pecar a Israel. (I Reyes 15, 34)
El Señor, por medio del profeta Jehú, hijo de Jananí, dirigió su palabra contra Basá y contra su casa, no sólo por todo lo malo que hizo a los ojos del Señor, irritándole con sus acciones y haciéndose semejante a la casa de Jeroboán, sino por haber exterminado a ésta. (I Reyes 16, 7)