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Eleazar murió sin dejar hijos, pero dejó hijas, que se casaron con los hijos de Quis, sus hermanos. (I Crónicas 23, 22)
Clases de los descendientes de Aarón. Hijos de Aarón: Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar. (I Crónicas 24, 1)
Nadab y Abihú murieron antes que su padre y no dejaron hijos, de manera que el sacerdocio recayó sobre Eleazar e Itamar. (I Crónicas 24, 2)
David, con la ayuda de Sadoc, descendiente de Eleazar y Ajimélec, descendiente de Itamar, los distribuyó en clases según sus servicios; (I Crónicas 24, 3)
como los descendientes de Eleazar eran más numerosos que los de Itamar, la clasificación quedó así: dieciséis jefes de familia entre los hijos de Eleazar y ocho entre los hijos de Itamar. (I Crónicas 24, 4)
La distribución se hizo por suerte entre unos y otros, pues tanto los descendientes de Eleazar como los de Itamar tenían funcionarios sagrados y funcionarios de Dios. (I Crónicas 24, 5)
Semayas, hijo de Natanael, un escriba levita, los registró en presencia del rey, de los jefes, del sacerdote Sadoc, de Ajimélec, hijo de Abiatar, y de los jefes de familias de sacerdotes y levitas: se sacaban alternativamente por suerte dos familias de los hijos de Eleazar y una familia de los hijos de Itamar. (I Crónicas 24, 6)
para Majlí, Eleazar, que no tuvo hijos. (I Crónicas 24, 28)
Y ahora, ante todo Israel, ante la asamblea y ante el Señor que nos escucha, os digo: guardad y observad todos los mandamientos del Señor, nuestro Dios, para que podáis conservar la posesión de esta buena tierra y dejarla en herencia a vuestros hijos después de vosotros a perpetuidad. (I Crónicas 28, 8)
El rey David dijo a toda la asamblea: "Mi hijo Salomón, el único elegido por Dios, es todavía joven e inexperto, y la obra es grande, pues la casa no es para los hombres, sino para el Señor Dios. (I Crónicas 29, 1)
David bendijo al Señor ante toda la asamblea, diciendo: "Bendito seas tú, Señor, Dios de Israel, nuestro padre, desde la eternidad y para siempre. (I Crónicas 29, 10)
David dijo a toda la asamblea: "¡Bendecid al Señor, nuestro Dios!". Y toda la asamblea bendijo al Señor, Dios de sus padres, y postrándose se inclinaron reverentes ante el Señor y ante el rey. (I Crónicas 29, 20)