Mosaico decorativo

Fondare 2315 Risultati per: Ira

  • En aquel tiempo se dirá a este pueblo y a Jerusalén: Un viento ardiente sopla del desierto contra la hija de mi pueblo, y no para aventar ni para limpiar. (Jeremías 4, 11)

  • He mirado a la tierra: un caos era; a los cielos: y estaban sin luz. (Jeremías 4, 23)

  • He mirado a los montes: retemblaban, y todas las colinas se estremecían. (Jeremías 4, 24)

  • He mirado: no quedaba un alma: todos los pájaros del cielo habían huido. (Jeremías 4, 25)

  • He mirado: la campiña era un desierto, todas las ciudades destruidas por el Señor, por el ardor de su cólera. (Jeremías 4, 26)

  • Recorred las calles de Jerusalén, mirad, informaos bien, buscad por sus plazas, a ver si encontráis un hombre, uno solo que practique la justicia, que busque la verdad, y yo perdonaré a esta ciudad. (Jeremías 5, 1)

  • Los profetas profetizan mentiras, los sacerdotes enseñan con su mal ejemplo. ¡Y mi pueblo en ello se complace! Mas ¿qué haréis cuando llegue el fin? (Jeremías 5, 31)

  • Pues así habla el Señor todopoderoso: Derribad sus árboles, alzad un terraplén en torno a Jerusalén; ésta es la ciudad de la mentira, en ella sólo hay opresión. (Jeremías 6, 6)

  • Esto dice el Señor: Mirad, un pueblo llega del país del norte, una gran nación se levanta de los confines de la tierra. (Jeremías 6, 22)

  • Pero vosotros os hacéis ilusiones con palabras engañosas que de nada os servirán. (Jeremías 7, 8)

  • Id, pues, a mi morada de Silo, donde al principio puse yo mi nombre, y mirad qué he hecho de ella a causa de los crímenes de mi pueblo Israel. (Jeremías 7, 12)

  • Tú les dirás todas estas cosas, y no responderán. (Jeremías 7, 27)


"Seja modesto no olhar." São Padre Pio de Pietrelcina