Mosaico decorativo

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  • Yo mismo he excavado y he bebido aguas extranjeras; he secado con las plantas de mis pies todos los Nilos de Egipto. (Isaías 37, 25)

  • En aquel tiempo, Merodac Baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, mandó cartas y un regalo a Ezequías al enterarse de su enfermedad y de su curación. (Isaías 39, 1)

  • Entonces el profeta Isaías fue a decir al rey Ezequías: "¿Qué te han dicho esos hombres? ¿De dónde han venido?". Ezequías respondió: "Han venido de un país lejano, de Babilonia". (Isaías 39, 3)

  • Vendrán días en que todo lo que hay en tu palacio y lo que han atesorado tus padres hasta el día de hoy será llevado a Babilonia; nada quedará -dice el Señor-. (Isaías 39, 6)

  • Y a los hijos salidos de ti, los que tú has engendrado, los llevarán a Babilonia para que sirvan como criados en el palacio del rey". (Isaías 39, 7)

  • Él los persigue, y sigue tranquilo por caminos que sus pies no pisaron. (Isaías 41, 3)

  • Esto dice el Señor, vuestro redentor, el Santo de Israel: Por amor vuestro envió gente a Babilonia a arrancar los cerrojos de las prisiones, y los caldeos prorrumpirán en llanto. (Isaías 43, 14)

  • Gritad de gozo, cielos, porque el Señor lo ha hecho; alegraos, honduras de la tierra; lanzad gritos de júbilo, montañas, y tú, bosque, con todos tus árboles, porque el Señor ha redimido a Jacob y ha manifestado su gloria en Israel. (Isaías 44, 23)

  • ¡Baja, siéntate en el polvo, virgen, hija de Babilonia! Siéntate en tierra, destronada, hija de los caldeos. Pues no se te llamará más la dulce, la exquisita. (Isaías 47, 1)

  • Congregaos vosotros todos y escuchad: ¿Quién de entre ellos anunció estas cosas? Mi amigo cumplirá mis deseos contra Babilonia y la raza de los caldeos. (Isaías 48, 14)

  • ¡Salid de Babilonia, huid de los caldeos! Con gritos de júbilo anunciad y proclamad esto, publicadlo hasta los confines de la tierra. Decid: El Señor ha redimido a su siervo Jacob. (Isaías 48, 20)

  • Cielos, gritad de gozo; alégrate, tierra; montes, saltad de júbilo, pues el Señor ha consolado a su pueblo, se ha compadecido de los desgraciados. (Isaías 49, 13)


"Que Jesus reine sempre soberano no seu coração." São Padre Pio de Pietrelcina