Mosaico decorativo

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  • Los jefes de las familias, los de las tribus de Israel, los de millares y centurias y los encargados de los trabajos del rey se comprometieron (I Crónicas 29, 6)

  • La riqueza y la gloria te preceden, tú eres el dueño de todo, en tu mano está la fuerza y el poder, en tu mano encuentran estabilidad y grandeza todas las cosas. (I Crónicas 29, 12)

  • Salomón habló a todo Israel, a los jefes de millares y de centurias, a los jueces y a todos los jefes de Israel, es decir, a todos los jefes de familias. (II Crónicas 1, 2)

  • Los caballos para Salomón venían de Musur y de Cilicia, donde los mercaderes del rey los compraban al contado. (II Crónicas 1, 16)

  • Mándame también madera de cedro, ciprés y sándalo del Líbano, pues conozco bien la habilidad de tus súbditos en derribar los árboles del Líbano. Mis súbditos trabajarán con los tuyos. (II Crónicas 2, 7)

  • Te envío un hombre experto y de gran habilidad, Jurán Abí, (II Crónicas 2, 12)

  • las calderas, los palos, los tenedores y todos sus accesorios. Todos estos utensilios que Jurán hizo al rey para el templo del Señor eran de bronce bruñido. (II Crónicas 4, 16)

  • Salomón hizo utensilios en gran número, pues la cantidad de bronce era incalculable. (II Crónicas 4, 18)

  • Salomón hizo todos los demás utensilios para el templo de Dios: el altar de oro y las mesas sobre las que se ponían los panes de la proposición; (II Crónicas 4, 19)

  • Cuando se terminaron las obras que Salomón había mandado hacer en el templo del Señor, el rey trajo la plata, el oro y el mobiliario que su padre David había dedicado al Señor y lo depositó en el tesoro del templo. (II Crónicas 5, 1)

  • Salomón convocó en Jerusalén a los ancianos de Israel, a los jefes de las tribus y de las familias israelitas, para trasladar desde Sión, la ciudad de David, el arca de la alianza del Señor. (II Crónicas 5, 2)

  • y la llevaron al templo con la tienda de la reunión y todos los utensilios sagrados que había en ella. La llevaron los sacerdotes y los levitas. (II Crónicas 5, 5)


"Deus não opera prodígios onde não há fé." São Padre Pio de Pietrelcina