Fondare 915 Risultati per: Gad
Te has ungido con óleo en honor de Moloc, has prodigado tus perfumes; has enviado a tus mensajeros a lo lejos, los has hecho bajar hasta el abismo. (Isaías 57, 9)
¿De quién tienes miedo, a quién temes, para haber renegado así de mí, sin acordarte más de mí, ni llevarme en tu corazón? Yo me callaba, cerraba los ojos; por eso no temías. (Isaías 57, 11)
El Señor será tu guía siempre, en los desiertos saciará tu hambre, a tus huesos infundirá vigor, y tú serás como un huerto regado, cual manantial de agua, de caudal inagotable. (Isaías 58, 11)
Pues un día de venganza abrigaba en mi corazón y el año de mi redención había llegado. (Isaías 63, 4)
en todas sus angustias. No un mensajero o un delegado suyo; él mismo fue quien los salvó. En su amor, en su piedad, él mismo los rescató, los sostuvo y los llevó todos los días en el pasado. (Isaías 63, 9)
Pero a vosotros, que abandonasteis al Señor, que os olvidasteis de mi santo monte, que preparasteis una mesa para Gad y llenasteis una copa para Mení, (Isaías 65, 11)
Llegad a las costas de Chipre y mirad; enviad a Quedar para informaros si sucedió jamás cosa semejante. (Jeremías 2, 10)
En vano he castigado a vuestros hijos; no habéis aprendido la lección; vuestra espada devoró a vuestros profetas como un león devastador. (Jeremías 2, 30)
Alza los ojos hacia los collados y mira: ¿Hay un lugar en que no te hayas entregado? Junto a los caminos te sentabas, esperándolos como un árabe en el desierto. Has profanado esta tierra con tus prostituciones y tus crímenes. (Jeremías 3, 2)
Han renegado del Señor. Han dicho: "¡No es él; ningún mal nos sobrevendrá; no veremos ni espada ni escasez! (Jeremías 5, 12)
Esperábamos la paz, y no ha llegado bien alguno; el tiempo de la curación, y he aquí el terror. (Jeremías 8, 15)
Los cadáveres de los hombres yacen como estiércol en los campos, como gavillas tras el segador, sin haber quién las recoja". (Jeremías 9, 21)