Mosaico decorativo

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  • El mismo Espíritu da testimonio juntamente con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. (Romanos 8, 16)

  • Estimo, en efecto, que los padecimientos del tiempo presente no se pueden comparar con la gloria que ha de manifestarse en nosotros. (Romanos 8, 18)

  • Porque la creación está aguardando en anhelante espera la manifestación de los hijos de Dios, (Romanos 8, 19)

  • de que la creación será librada de la esclavitud de la destrucción para ser admitida a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. (Romanos 8, 21)

  • Sabemos que toda la creación gime y está en dolores de parto hasta el momento presente. (Romanos 8, 22)

  • No sólo ella, sino también nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo. (Romanos 8, 23)

  • Igulmente, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza, porque no sabemos lo que nos conviene, pero el mismo Espíritu intercede por nosotros con gemidos inenarrables. (Romanos 8, 26)

  • Porque aquellos que de antemano conoció, también los predestinó a ser conformes con la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. (Romanos 8, 29)

  • Y a los que predestinó, los llamó; y a los que llamó, los justificó; y a los que justificó, los hizo partícipes de su gloria. (Romanos 8, 30)

  • ¿Qué más podremos decir? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? (Romanos 8, 31)

  • ¿Quién será el que condene? Cristo Jesús, el que murió, mejor dicho, el que resucitó, el que está a la diestra de Dios y el que intercede por nosotros. (Romanos 8, 34)

  • Dice la Escritura: Por tu causa estamos expuestos a la muerte todo el día, somos como ovejas destinadas al matadero. (Romanos 8, 36)


"Nas tentações, combata com coragem! Nas quedas, humilhe-se mas não desanime!" São Padre Pio de Pietrelcina