Mosaico decorativo

Fondare 953 Risultati per: David

  • David estaba muy angustiado porque la gente quería apedrearlo, pues todos estaban muy amargados, cada uno por sus hijos y por sus hijas. Pero David se confortó en el Señor, su Dios. (I Samuel 30, 6)

  • David dijo al sacerdote Abiatar, hijo de Ajimélec: "Tráeme, por favor, el efod". Y Abiatar se lo llevó. (I Samuel 30, 7)

  • David consultó al Señor: "¿Perseguiré a esa banda? ¿La alcanzaré?". Y le respondió: "Persíguela, porque la alcanzarás y libertarás a los prisioneros". (I Samuel 30, 8)

  • David partió con los seiscientos hombres que le acompañaban, y llegaron al arroyo Besor. (I Samuel 30, 9)

  • Encontraron un egipcio en el campo y le condujeron a David. Le dieron de comer y de beber; (I Samuel 30, 11)

  • David le preguntó: "¿A quién perteneces y de dónde eres?". Él respondió: "Soy un joven egipcio, esclavo de un amalecita. Mi señor me abandonó hace tres días porque me puse enfermo. (I Samuel 30, 13)

  • David le preguntó: "¿Quieres guiarme hacia esa banda?". Él respondió: "Júrame por Dios que no me matarás y que no me entregarás en manos de mi señor, y yo te guiaré hacia esa banda". (I Samuel 30, 15)

  • David los atacó desde la mañana hasta la tarde y los mató a todos, menos a cuatrocientos jóvenes que montaron en los camellos y huyeron. (I Samuel 30, 17)

  • David salvó todo lo que habían tomado los amalecitas y libertó también a sus dos mujeres. (I Samuel 30, 18)

  • No les faltó nada, ni chico ni grande, ni hijos ni hijas. Todo lo que les había sido tomado fue recuperado por David. (I Samuel 30, 19)

  • Ellos tomaron todo el ganado menor y el mayor y lo pusieron ante David, diciendo: "Éste es el botín de David". (I Samuel 30, 20)

  • David llegó adonde estaban los doscientos hombres que, por encontrarse muy cansados, no habían podido seguirle y se habían quedado en el arroyo Besor. Ellos salieron al encuentro de David y de la tropa que le acompañaba. David se acercó a ellos y les saludó. (I Samuel 30, 21)


"No juízo final daremos contas a Deus até de uma palavra inútil que tenhamos dito." São Padre Pio de Pietrelcina