Mosaico decorativo

Fondare 1125 Risultati per: David Y El Arca

  • David pasó al extremo opuesto y se detuvo a lo lejos sobre la cumbre de la montaña; había entre ellos un gran trecho. (I Samuel 26, 13)

  • Entonces David gritó a los soldados y a Abner, hijo de Ner: "¡Abner!, ¿no respondes?". Abner respondió: "¿Quién eres tú para gritar así al rey?". (I Samuel 26, 14)

  • David contestó a Abner: "¿No eres tú un hombre? ¿Quién como tú en Israel? ¿Entonces por qué no has guardado a tu señor, el rey? Porque uno del pueblo ha ido a matar al rey, tu señor. (I Samuel 26, 15)

  • Entonces Saúl reconoció la voz de David, y dijo: "¿Es ésta tu voz, hijo mío, David?". David respondió: "Sí, mi señor el rey". (I Samuel 26, 17)

  • Entonces Saúl dijo: "He pecado. Vuelve, hijo mío, David, pues no volveré a hacerte mal, porque mi vida ha sido hoy preciosa a tus ojos. He obrado como un insensato y me he engañado lamentablemente". (I Samuel 26, 21)

  • David respondió: "Aquí está la lanza del rey. Que uno de los jóvenes atraviese y venga a recogerla. (I Samuel 26, 22)

  • Saúl dijo a David: "Bendito seas, hijo mío, David. Tendrás éxito seguro en tus empresas y tu poder será grande". David prosiguió su camino y Saúl volvió a su casa. (I Samuel 26, 25)

  • David se dijo: "Cualquier día voy a perecer a manos de Saúl; nada mejor para mí que refugiarme en el país de los filisteos. Así Saúl desistirá de perseguirme en el territorio de Israel y escaparé de su mano". (I Samuel 27, 1)

  • David se puso en marcha y se pasó, con los seiscientos hombres que tenía, a Aquís, hijo de Maoc, rey de Gat. (I Samuel 27, 2)

  • Se estableció con sus hombres junto a Aquís, en Gat, cada uno con su familia; David con sus dos mujeres: Ajinoán de Yezrael y Abigaíl, la mujer de Nabal del Carmelo. (I Samuel 27, 3)

  • Saúl se enteró de que David había huido a Gat y dejó de perseguirlo. (I Samuel 27, 4)

  • David dijo a Aquís: "Si quieres hacerme un favor, te suplico que me des un lugar en una de las ciudades del campo para habitar allí. Porque no está bien que tu siervo viva junto a ti en la capital del reino". (I Samuel 27, 5)


"O amor e o temor devem sempre andar juntos. O temor sem amor torna-se covardia; o amor sem temor torna-se presunção." São Padre Pio de Pietrelcina