Mosaico decorativo

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  • Alzó luego el manto de Elías, que se le había caído de encima, se volvió y se detuvo a la orilla del Jordán. (II Reyes 2, 13)

  • Pero Eliseo le mandó a decir: "Anda, báñate siete veces en el Jordán, y tu cuerpo quedará limpio". (II Reyes 5, 10)

  • Entonces bajó, se bañó siete veces en el Jordán, como había dicho el hombre de Dios, y su cuerpo quedó limpio como el de un niño. (II Reyes 5, 14)

  • Déjanos ir hasta el Jordán, para tomar cada uno un madero y construirnos una casa". Eliseo respondió: "Podéis ir". (II Reyes 6, 2)

  • Fue con ellos, llegaron al Jordán y se pusieron a cortar madera. (II Reyes 6, 4)

  • El rey de Siria, que estaba en guerra contra Israel, concertó con sus ayudantes lo siguiente: "Tendamos una emboscada en tal y tal lugar". (II Reyes 6, 8)

  • Inquietado por este hecho, el rey de Siria llamó a sus ayudantes y les dijo: "¿Decidme quién de los nuestros avisa al rey de Israel?". (II Reyes 6, 11)

  • Y uno de sus ayudantes respondió: "Nadie, oh rey, mi señor; Eliseo, el profeta que vive en Samaría, es el que comunica al rey de Israel incluso todo lo que tú dices en tu dormitorio". (II Reyes 6, 12)

  • Un oficial dijo: "Que vayan cinco hombres en cinco caballos a ver qué pasa. Si quedan con vida, serán como los que quedan aquí; y si mueren, serán como los que ya han muerto". (II Reyes 7, 13)

  • Fueron tras ellos hasta el Jordán y vieron que todo el camino estaba lleno de vestidos y objetos que habían tirado los sirios en su precipitada huida. Los mensajeros regresaron y comunicaron al rey la noticia. (II Reyes 7, 15)

  • Jehú dijo a Bidcar, su ayudante: "Agárralo y tíralo en la heredad de Nabot, el yezraelita, porque me acuerdo que cuando tú y yo cabalgábamos enrolados en el séquito de Ajab, su padre, el Señor fulminó contra él esta sentencia: (II Reyes 9, 25)

  • Sin embargo, Jehú no se apartó de los pecados de Jeroboán, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; esto es, los becerros de oro, que había en Betel y en Dan. (II Reyes 10, 29)


"Vive-se de fé, não de sonhos." São Padre Pio de Pietrelcina