Fondare 713 Risultati per: Corazón Endurecido
Por eso, anúnciales: Esto dice el Señor Dios: A todo aquel de la casa de Israel que haya acogido a sus ídolos en su corazón y tenga ante sus ojos el incentivo de su pecado y luego se presente al profeta, le responderé yo mismo, el Señor, a pesar de la multitud de sus ídolos, (Ezequiel 14, 4)
a fin de llegar hasta el corazón de la casa de Israel, que se ha alejado de mí a causa de todos sus ídolos. (Ezequiel 14, 5)
Porque a todo aquel de la casa de Israel o de los extranjeros que viven en Israel que se aleje de mí y meta sus ídolos en su corazón, teniendo así ante los ojos el incentivo de su pecado, y venga luego al profeta para consultarme, yo mismo, el Señor, le daré respuesta. (Ezequiel 14, 7)
¡Oh, qué débil era tu corazón, dice el Señor Dios, cuando hacías todas estas cosas, dignas de una prostituta desvergonzada! (Ezequiel 16, 30)
Libraos de todos los pecados que habéis cometido contra mí, formaos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué queréis morir, casa de Israel? (Ezequiel 18, 31)
porque habían despreciado mis preceptos, no habían observado mis sábados y su corazón se había ido en pos de sus ídolos. (Ezequiel 20, 16)
por no haber practicado mis leyes, haber despreciado mis preceptos, profanado mis sábados y entregado su corazón a los ídolos de sus padres. (Ezequiel 20, 24)
Y tú, hijo de hombre, ponte a gemir; gime ante su vista con corazón angustiado y amargura. (Ezequiel 21, 11)
Y cuando te pregunten: ¿Por qué gimes?, les dirás: Por una noticia, a cuya llegada se derretirá todo corazón, desmayarán todos los brazos, se consternará todo ánimo y todas las rodillas vacilarán. Ya llega, ya se cumple, dice el Señor Dios". (Ezequiel 21, 12)
¿Aguantará tu corazón, permanecerán firmes tus manos el día en que yo te pida cuentas? Yo, el Señor, lo digo y lo hago. (Ezequiel 22, 14)
Las naves de Tarsis te transportaban tus mercancías. ¡Oh!, eres rica y poderosa en el corazón de los mares. (Ezequiel 27, 25)
A alta mar te condujeron tus remeros. Y el viento de levante te destrozó en el corazón de los mares. (Ezequiel 27, 26)