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(el sacerdote tomará juramento a la mujer diciendo): Que el Señor te haga objeto de maldición en medio de tu pueblo, que se malogre tu criatura y que se te hinche tu vientre. (Números 5, 21)
Cuando haya bebido el agua, si realmente se ha deshonrado engañando a su marido, el agua de la maldición entrará en ella y le producirá amargura, su vientre se hinchará, su criatura se malogrará y vendrá a ser objeto de maldición en medio de su pueblo. (Números 5, 27)
Si alguno, estando limpio y no de viaje, deja de celebrarla, será extirpado de su pueblo por no haber ofrecido a su tiempo la ofrenda al Señor, y cargará con su pecado. (Números 9, 13)
El pueblo se quejó al Señor de sus desgracias. El Señor lo oyó, montó en cólera y mandó contra ellos un fuego, que devoró uno de los flancos del campamento. (Números 11, 1)
El pueblo llamó a gritos a Moisés, el cual intercedió por ellos ante el Señor y el fuego se apagó. (Números 11, 2)
El pueblo se dispersaba para recogerlo, lo molían en molinos o lo machacaban en el almirez, lo cocían en una caldera y hacían tortas, que tenían el sabor de la pasta amasada con aceite. (Números 11, 8)
Moisés oyó al pueblo que lloraba, dividido por familias, cada una a la puerta de su tienda. El Señor montó en cólera, y Moisés, muy disgustado, (Números 11, 10)
dijo al Señor: "¿Por qué tratas tan mal a tu siervo? ¿Por qué no he hallado yo gracia a tus ojos, sino que has cargado sobre mí el peso de todo este pueblo? (Números 11, 11)
¿Dónde encontraré yo carne para dar a todo este pueblo que llora a mi lado gritando: Danos carne para comer? (Números 11, 13)
Yo solo no puedo soportar a este pueblo; pesa demasiado. (Números 11, 14)
El Señor dijo a Moisés: "Reúneme a setenta de los ancianos de Israel, de los que te conste que son realmente ancianos del pueblo y escribas. Llévalos a la tienda de la reunión, y que esperen allí contigo. (Números 11, 16)
Yo bajaré, hablaré contigo y tomaré una parte del espíritu que tú tienes y se la daré a ellos para que compartan contigo el peso de este pueblo y no lo lleves tú solo. (Números 11, 17)