Mosaico decorativo

Fondare 944 Risultati per: Ciudad Santa

  • Entonces Jeremías se dirigió a todos los magistrados y al pueblo entero, diciendo: "El Señor me ha enviado a profetizar acerca de este templo y de esta ciudad todo lo que habéis oído. (Jeremías 26, 12)

  • pero pensad y tened en cuenta que, si me matáis, derramaréis sangre inocente sobre vosotros mismos, sobre esta ciudad y sus habitantes, porque es verdad que el Señor me ha mandado a vosotros a pronunciar todas estas palabras para que las escuchéis". (Jeremías 26, 15)

  • Hubo también otro hombre que profetizaba en nombre del Señor: Urías, hijo de Semayas, de Quiriat Yearín; él profetizó contra esta ciudad y este país exactamente lo mismo que Jeremías. (Jeremías 26, 20)

  • No los escuchéis; someteos al rey de Babilonia y viviréis. ¿Por qué esta ciudad ha de convertirse en un montón de ruinas? (Jeremías 27, 17)

  • Pues así habla el Señor todopoderoso acerca de las columnas, del mar, de las basas y de los demás utensilios que quedan aún en esta ciudad (Jeremías 27, 19)

  • Pues bien, esto dice el Señor acerca del rey que se sienta en el trono de David y de todo el pueblo que habita esta ciudad, hermanos vuestros que no fueron deportados como vosotros. (Jeremías 29, 16)

  • Esto dice el Señor: Yo restableceré las tiendas de Jacob, tendré compasión de sus moradas. Será reedificada la ciudad sobre sus ruinas, y el palacio se elevará en su antiguo lugar. (Jeremías 30, 18)

  • Vienen días -dice el Señor- en que será reedificada la ciudad del Señor desde la torre de Jananel hasta la puerta del Ángulo. (Jeremías 31, 38)

  • donde le había mandado encerrar el rey Sedecías con esta acusación: "¿Por qué andas profetizando y proclamando: Esto dice el Señor: Yo entregaré esta ciudad en manos del rey de Babilonia, quien la tomará; (Jeremías 32, 3)

  • Mira, los terraplenes que han levantado para el asalto alcanzan ya la ciudad, y la ciudad va a ser entregada en manos de los caldeos, que la atacan con la espada, el hambre y la peste. Todo lo que has anunciado se está verificando, y tú lo ves. (Jeremías 32, 24)

  • A pesar de todo, tú, oh Señor Dios, me dices: Compra por dinero este campo y toma testigos, mientras la ciudad cae en manos de los caldeos". (Jeremías 32, 25)

  • Por tanto, esto dice el Señor: Voy a entregar esta ciudad en manos de los caldeos y de Nabucodonosor, rey de Babilonia, quien la tomará. (Jeremías 32, 28)


"Combata vigorosamente, se está interessado em obter o prêmio destinado às almas fortes." São Padre Pio de Pietrelcina