Mosaico decorativo

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  • No tomarán por esposa ni una viuda ni una mujer divorciada, sino una virgen de la casa de Israel; podrán, no obstante, casarse con una viuda de un sacerdote. (Ezequiel 44, 22)

  • Y como propiedad de la ciudad asignaréis un terreno de dos kilómetros y medio de ancho por doce y medio de largo, paralelo a la porción del santuario; éste será para toda la casa de Israel. (Ezequiel 45, 6)

  • del país. Ésta será su posesión en Israel. Así mis príncipes no oprimirán más al pueblo, sino que dejarán el país a la casa de Israel, a sus tribus. (Ezequiel 45, 8)

  • Mas el príncipe se ocupará de los holocaustos y de las ofrendas de pan y vino en las solemnidades, novilunios y sábados, en todas las fiestas en que se congrega la casa de Israel. Él tendrá que proveer lo necesario para el sacrificio por el pecado, la ofrenda, el holocausto y los sacrificios de reconciliación para hacer el rito de absolución sobre la casa de Israel. (Ezequiel 45, 17)

  • Daniel, de regreso a su casa, informó en seguida del caso a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros, (Daniel 2, 17)

  • Por tanto, yo ordeno que todo el que blasfeme contra el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, de cualquier pueblo, nación o lengua, que sea cortado en pedazos y su casa hecha un montón de escombros, porque no hay ningún dios que pueda salvar como éste". (Daniel 3, 96)

  • Yo, Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa, viviendo felizmente en mi palacio, (Daniel 4, 1)

  • En cuanto Daniel se enteró de que había sido firmado el documento, se fue a su casa. Tenía ventanas en su cuarto superior abiertas en dirección a Jerusalén, y tres veces al día se ponía de rodillas para orar y dar gracias a su Dios; así lo había hecho siempre hasta aquel día. (Daniel 6, 11)

  • Joaquín era muy rico, y tenía un jardín contiguo a su casa; los judíos solían ir a su casa, porque gozaba de gran estima entre todos. (Daniel 13, 4)

  • Éstos venían a menudo a casa de Joaquín, y a ellos se dirigían todos aquellos que tenían algún litigio que resolver. (Daniel 13, 6)

  • Un día se dijeron el uno al otro: "Vamos a casa, que es hora de comer". Al salir, se separaron. (Daniel 13, 13)

  • Ellas hicieron lo que Susana había ordenado; cerraron las puertas del jardín y entraron en casa por una puerta lateral para traer lo que les había mandado. No sabían que los dos ancianos estaban allí escondidos. (Daniel 13, 18)


"O demônio é forte com quem o teme, mas é fraquíssimo com quem o despreza." São Padre Pio de Pietrelcina