Fondare 548 Risultati per: Camino Ancho
Esto dice el Señor: "Apostaos en las sendas de antaño, informaos de los caminos antiguos. Ése es el buen camino; seguidlo y hallaréis descanso para vuestras almas". Pero ellos han dicho: "¡No lo seguiremos!". (Jeremías 6, 16)
Ésta es la orden que les di: "Escuchad mi voz, y yo seré entonces vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo; seguid cabalmente el camino que os he prescrito para vuestra felicidad". (Jeremías 7, 23)
Bien sé, Señor, que el camino del hombre no está en sus manos, y que no depende del hombre que camina enderezar sus pasos. (Jeremías 10, 23)
¡Pues mi pueblo me ha olvidado a mí y ofrece incienso a la pura nada! Han tropezado en sus caminos, en las sendas antiguas, para tomar veredas tortuosas, un camino no allanado; (Jeremías 18, 15)
Y a este pueblo le dirás: Esto dice el Señor: Mirad, yo pongo ante vosotros el camino de la vida y el de la muerte. (Jeremías 21, 8)
Te hablé en la hora de tu prosperidad. Tú dijiste: "¡No quiero escuchar!". Ése ha sido tu camino desde tu juventud: no escuchar mi voz. (Jeremías 22, 21)
Por eso su camino va a ser para ellos despeñadero entre tinieblas; serán empujados y caerán en él. Voy a traer sobre ellos la desgracia el año en que tengan que rendir cuentas -dice el Señor-. (Jeremías 23, 12)
Si es que han asistido a mi consejo, ¡anuncien mis palabras a mi pueblo, hagan que se convierta de su mal camino, de la perversidad de sus acciones! (Jeremías 23, 22)
Tal vez te escuchen y se conviertan cada uno de su mal camino; entonces yo retiraré el castigo que pensaba darles por sus malas acciones. (Jeremías 26, 3)
Entre lágrimas habían partido, entre consuelos los devuelvo junto a los arroyos de las aguas, por un camino llano, donde no dan traspiés. Pues soy un padre para Israel, Efraín es mi primogénito. (Jeremías 31, 9)
Pon mojones, coloca señales, marca bien la ruta, el camino que ya anduviste. Vuelve, virgen de Israel, vuelve a estas ciudades, que son tuyas. (Jeremías 31, 21)
y les daré otro corazón y otro camino, para que me respeten siempre, en bien suyo y de sus hijos después de ellos. (Jeremías 32, 39)