Mosaico decorativo

Fondare 1019 Risultati per: Bajo Su Mano

  • Por mi vida -dice el Señor- que aunque Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, fuera un anillo en mi mano derecha, le arrancaría de allí. (Jeremías 22, 24)

  • El Señor, Dios de Israel, me dijo: "Toma de mi mano esta copa de vino y dásela a beber a todas las naciones a las que yo te mando, (Jeremías 25, 15)

  • Tomé la copa de la mano del Señor y se la di a beber a todas las naciones a las que el Señor me había mandado: (Jeremías 25, 17)

  • Y les dirás: "Esto dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel: ¡Bebed, emborrachaos, vomitad, caed para no levantaros más bajo la espada que yo voy a enviar en medio de vosotros". (Jeremías 25, 27)

  • Y si se niegan a tomar de tu mano la copa y a beber, les dirás: "Esto dice el Señor todopoderoso: ¡La beberéis sin remedio! (Jeremías 25, 28)

  • Pero a la nación que doble el cuello bajo el yugo del rey de Babilonia y se someta a él, yo la dejaré en paz en su tierra -dice el Señor-, la cultivará y vivirá en ella". (Jeremías 27, 11)

  • Sí, el Señor ha reivindicado Jacob, lo ha librado de una mano más fuerte. (Jeremías 31, 11)

  • No como la alianza que hice con sus padres cuando los tomé de la mano y los saqué del país de Egipto, alianza que ellos violaron, por lo cual los rechacé -dice el Señor-. (Jeremías 31, 32)

  • Tú sacaste a tu pueblo Israel de Egipto, entre maravillas y prodigios, con la fuerza de tu mano, y desplegando tu poder e infundiendo gran terror. (Jeremías 32, 21)

  • Vosotros os habíais convertido hoy y hacíais lo que me parece justo proclamando la manumisión de vuestros hermanos, bajo compromiso sellado ante mí en el templo que lleva mi nombre. (Jeremías 34, 15)

  • bajó al palacio real, a la sala del secretario, donde estaban reunidos en sesión todos los dignatarios: Elisamá, el secretario; Delayas, hijo de Semayas; Elnatán, hijo de Acbor; Gamarías, hijo de Safán; Sedecías, hijo de Ananías, y todos los demás dignatarios. (Jeremías 36, 12)

  • Y dijo a Jeremías: "Ponte estos paños usados y rotos bajo los sobacos, por debajo de las cuerdas". (Jeremías 38, 12)


"Onde não há obediência, não há virtude. Onde não há virtude, não há bem, não há amor; e onde não há amor, não há Deus; e sem Deus não se chega ao Paraíso." São Padre Pio de Pietrelcina