Fondare 1019 Risultati per: Bajo Su Mano
Los vencedores se apoderaron del botín de guerra, cortaron la cabeza de Nicanor y la mano derecha que él había levantado con orgullo, y la colgaron en Jerusalén a la vista de todos. (I Macabeos 7, 47)
Se trabó la batalla, y Jonatán alargó la mano para herir a Báquides, pero éste le esquivó echándose hacia atrás. (I Macabeos 9, 47)
Tomó, finalmente, a los hijos de los jefes del país como rehenes y los puso bajo vigilancia en la ciudadela de Jerusalén. (I Macabeos 9, 53)
El rey lo sentó a su lado y dijo a sus dignatarios: "Id con él al centro de la ciudad y pregonad que nadie, bajo ningún pretexto, acuse a Jonatán; y que nadie, por ninguna causa, lo moleste". (I Macabeos 10, 63)
"Extiende tu mano derecha y haz que los judíos desistan de combatir contra nosotros y contra la ciudad". (I Macabeos 11, 50)
A la caída del sol, Jonatán ordenó a los suyos que durante toda la noche velaran con las armas en la mano, dispuestos a luchar, y apostó centinelas alrededor del campamento. (I Macabeos 12, 27)
Trifón, al ver las tropas con que había llegado, tuvo miedo de echarle mano. (I Macabeos 12, 42)
Y que, así como cuando Moisés oró al Señor vino fuego del cielo que consumió el sacrificio, así también, cuando Salomón oró, bajó fuego y consumió los holocaustos. (II Macabeos 2, 10)
según había prometido en la ley, de igual manera tendrá pronto compasión de nosotros y nos reunirá en el lugar santo de todas las naciones que hay bajo el cielo; pues él nos ha salvado de grandes males y ha purificado su santuario". (II Macabeos 2, 18)
Las mujeres, con cilicios bajo los pechos, invadían las calles; las doncellas encerradas, unas corrían a las puertas, otras subían a las murallas, otras miraban por las ventanas. (II Macabeos 3, 19)
Menelao, irritado, pidió a Andrónico que matara a Onías. Andrónico fue a ver a Onías, le dio la mano y le juró que no le haría nada; Onías no se fiaba, pero se dejó convencer y salió del lugar de asilo; inmediatamente Andrónico lo mató sin respetar la justicia. (II Macabeos 4, 34)
Tú, inventor de tormentos contra los hebreos, no podrás escapar de la mano de Dios. (II Macabeos 7, 31)