Fondare 490 Risultati per: Aceite Santo
El Señor, en cambio, está en su santo templo; silencio ante él, tierra entera. (Habacuc 2, 20)
Dios viene de Temán, el santo del monte Farán; su majestad cubre los cielos y de su gloria está llena la tierra. (Habacuc 3, 3)
Aquel día no tendrás que avergonzarte de los crímenes con los que te rebelaste contra mí; porque entonces yo quitaré de en medio de ti a tus orgullosos fanfarrones y dejarás de presumir de mi santo monte. (Sofonías 3, 11)
Y he mandado la sequía sobre la tierra, sobre los montes, sobre el trigo y sobre el vino, sobre el aceite y sobre cuanto produce la tierra, sobre los hombres y sobre los ganados, y sobre todo el trabajo de vuestras manos". (Ageo 1, 11)
Si uno lleva carne santificada en la parte extrema de su vestido y toca con su vestido pan, alimentos cocidos, vino, aceite o cualquier clase de alimentos, ¿será esto santificado?". Los sacerdotes respondieron: "No". (Ageo 2, 12)
Y me dijo: "¿Qué ves? Yo contesté: Veo un candelabro todo de oro con su aceitera en la parte superior; en él hay siete lámparas y siete tubos por los que les llega el aceite. (Zacarías 4, 2)
Y le pregunté por segunda vez: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de los tubos de oro vacían el aceite en las lámparas de oro? (Zacarías 4, 12)
El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba desposada con José, y, antes de que vivieran juntos, se encontró encinta por virtud del Espíritu Santo. (Mateo 1, 18)
Estaba pensando en esto, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no tengas ningún reparo en recibir en tu casa a María, tu mujer, pues el hijo que ha concebido viene del Espíritu Santo. (Mateo 1, 20)
Yo os bautizo en agua para que os arrepintáis; pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y yo no soy digno de descalzarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. (Mateo 3, 11)
"No deis lo santo a los perros ni echéis vuestras perlas a los puercos, no sea que las pisoteen, se vuelvan contra vosotros y os despedacen". (Mateo 7, 6)
Al que hable contra el hijo del hombre se le perdonará, pero al que hable contra el Espíritu Santo no se le perdonará ni en esta vida ni en la otra. (Mateo 12, 32)