Fondare 7268 Risultati per: ángel Del Señor
Todo Judá permanecía de pie delante del Señor, incluidas sus mujeres e hijos pequeños. (II Crónicas 20, 13)
dijo: "Atención, habitantes de Judá y de Jerusalén, y tú, oh rey Josafat. Esto os dice el Señor: No temáis ni os asustéis ante esta ingente multitud, porque la batalla no es cosa vuestra, sino de Dios. (II Crónicas 20, 15)
Vosotros no tenéis necesidad de luchar; deteneos, estaos quietos y veréis la victoria que os da el Señor. Judá y Jerusalén, no temáis ni os asustéis; salid mañana a su encuentro, y el Señor estará con vosotros". (II Crónicas 20, 17)
Josafat y los habitantes de Judá y Jerusalén se postraron ante el Señor y lo adoraron. (II Crónicas 20, 18)
Los levitas, descendientes de Quehat y de Coré, empezaron a alabar con fuertes voces al Señor, Dios de Israel. (II Crónicas 20, 19)
Se levantaron de madrugada y salieron hacia el desierto de Técoa. Cuando salían, Josafat se adelantó y dijo: "Escuchadme, habitantes de Judá y de Jerusalén. Tened confianza en el Señor, Dios nuestro, y estaréis seguros; tened fe en sus profetas, y triunfaréis". (II Crónicas 20, 20)
De acuerdo con el pueblo, designó cantores, que, revestidos con los ornamentos sagrados, iban delante del ejército cantando y alabando al Señor: "Alabad al Señor, porque es eterno su amor". (II Crónicas 20, 21)
Tan pronto como comenzó el canto de júbilo y alabanza, el Señor suscitó la confusión entre los amonitas, los moabitas y los de las montañas de Seír, que venían a atacar a Judá, y se enfrentaron unos contra otros. (II Crónicas 20, 22)
El cuarto día se reunieron en el valle de las Bendiciones para alabar al Señor. De ahí el nombre de "calle de las Bendiciones", que lleva hasta hoy. (II Crónicas 20, 26)
Los hombres de Judá y Benjamín, con Josafat a la cabeza, regresaron llenos de gozo a Jerusalén, pues el Señor les había otorgado la alegría a costa de sus enemigos. (II Crónicas 20, 27)
Entraron en Jerusalén y, al son de las arpas, cítaras y trompetas, se dirigieron al templo del Señor. (II Crónicas 20, 28)
El terror del Señor se extendió por todos los reinos de las naciones cuando supieron que el Señor había derrotado a los enemigos de Israel. (II Crónicas 20, 29)