Mosaico decorativo

Fondare 3062 Risultati per: Fé

  • Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?». (Marcos 5, 35)

  • Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas». (Marcos 5, 36)

  • fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. (Marcos 5, 38)

  • Por eso les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa». (Marcos 6, 4)

  • Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. (Marcos 6, 5)

  • Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente. (Marcos 6, 6)

  • expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo. (Marcos 6, 13)

  • Otros afirmaban: «Es Elías». Y otros: «Es un profeta como los antiguos». (Marcos 6, 15)

  • Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. (Marcos 6, 17)

  • Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. (Marcos 6, 21)

  • y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían que él estaba. (Marcos 6, 55)

  • En todas partes donde entraba, pueblos, ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo tocaban quedaban curados. (Marcos 6, 56)


"A mansidão reprime a ira." São Padre Pio de Pietrelcina