Mosaico decorativo

Fondare 943 Risultati per: Ciudad Fortificada

  • En seguida él y sus hijos huyeron a los cerros, dejando cuanto tenían en la ciudad. (1 Macabeos 2, 28)

  • Los funcionarios del Rey y la gobernación de la ciudad de David en Jerusalén, recibieron la información de que unos hombres habían desobedecido la orden del rey y habían ido a esconderse en cavernas del desierto. (1 Macabeos 2, 31)

  • Jerusalén estaba sin habitantes, como un desierto. No había ninguno de sus hijos que entrara o saliera. El templo estaba profanado, y extranjeros vivían en la ciudad, que era entonces residencia de paganos. La alegría ya no existía en Jacob, ni la flauta ni la cítara se escuchaban. (1 Macabeos 3, 45)

  • Asaltó y tomó la ciudad de Gazer con sus aldeas y se volvió a Judá. (1 Macabeos 5, 8)

  • Inmediatamente, Judas volvió con su ejército hacia el desierto de Bosorá, ocupó la ciudad, pasó al filo de la espada a todos los hombres, se apoderó del botín y luego incendió la ciudad. (1 Macabeos 5, 28)

  • Judas comprendió que el asalto había comenzado; de la ciudad un fragor subía hacia el cielo, gritos y toques de trompetas. Entonces (1 Macabeos 5, 31)

  • Pero los judíos tomaron la ciudad y quemaron el recinto sagrado con todos los que estaban dentro. Los de Carnaím fueron aplastados y ya nadie pudo resistir a Judas. (1 Macabeos 5, 44)

  • Llegaron a Efrón, ciudad importante y fuerte, situada en el camino. Necesariamente tenían que pasar por ella, ya que no había posibilidad de desviarse ni a la derecha ni a la izquierda. (1 Macabeos 5, 46)

  • La gente de guerra tomó posición y Judas atacó la ciudad todo aquel día y toda la noche, hasta que cayó en sus manos. (1 Macabeos 5, 50)

  • Hizo pasar a filo de espada a todos los varones, arrasó la ciudad y se llevó sus despojos. Luego atravesó la ciudad por encima de los cadáveres; (1 Macabeos 5, 51)

  • Pero salió Gorgias de la ciudad con sus hombres y los atacó. (1 Macabeos 5, 59)

  • De allí pasó Judas a Azoto, en el país de los filisteos, derribó sus altares, incendió las estatuas de sus dioses, saqueó la ciudad y luego se volvió a Judá. (1 Macabeos 5, 68)


"O demônio é forte com quem o teme, mas é fraquíssimo com quem o despreza." São Padre Pio de Pietrelcina